Salas de música en Granada: ¿Ocio nocturno o espacio cultural?

Se estima que más de 5.000 familias españolas se queden sin ingresos por el cierre de las salas de música, las grandes olvidadas de las administraciones

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Concierto en la sala Industrial Copera antes de la pandemia del Covid-19 | Foto: Archivo GD
Álvaro CastillaÁlvaro Castilla
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La Asociación Estatal de Salas de Música en Directo (ACCES) ha advertido de las graves consecuencias para el sector de las medidas impuestas por el Gobierno y las comunidades autónomas prohibiendo los conciertos en las salas de música en directo, por lo que han pedido un plan de rescate inmediato. “Si ya era necesario un plan de contingencia antes de la nueva normalidad, ahora se hace imprescindible un plan de rescate para este sector empresarial que lleva seis meses cerrado por decreto, sosteniendo sus cargas económicas y con prohibición de trabajar y poder explotar sus negocios”, ha señalado la Asociación a través de un comunicado.

Según han criticado, las autoridades han decretado los cierres sin evaluar las “gravísimas consecuencias” de sus decisiones para las miles de familias afectadas del sector. Desde la Plataforma han asegurado haber cumplido todos los requerimientos y normas dictadas por el Gobierno. Sin embargo, ahora se ve abocado “a la ruina” tras llevar más de seis meses cerrados y pagando sus alquileres, hipotecas, suministros, gastos laborales, tasas, impuestos etc.

“Las salas de conciertos son espacios culturales seguros, que cumpliendo con las medidas, no lo son menos que cualquier establecimiento de hostelería. Además, en las salas de conciertos la trazabilidad está garantizada ya que cualquier persona que compre una entrada está identificada con sus datos de contacto”, han remarcado.

Y es que, en su opinión, no se puede decretar la prohibición de apertura de los espacios sin anunciar paralelamente las medidas económicas que se adoptarán para que éstos no desaparezcan, como ya está ocurriendo con algunas salas que ya han anunciado su cierre definitivo.

Olvidados por las administraciones

Pepe Vázquez, socio de la sala RockandRolla, comenta que “el problema está en mezclar todo” y cree que es “un error”. “Una sala de música no es lo mismo que una discoteca”, asegura.

“En teoría, el decreto dice que hasta con 200 personas en interior podrían hacerse conciertos, pero parece que esto solo es para momentos eventuales. Hemos pedido aclaraciones a las administraciones y nadie sabe decirnos claramente cómo está la situación. Esto es un problema muy grande porque crea una incertidumbre tremenda. Además, para nosotros es algo dramático porque hay trabajadores que tienen familia, tienen que hacerse cargo de alquileres, hijos, etcétera”, señala Pepe.

Por otro lado, el sector de espectáculos y eventos se movilizará el próximo 17 de septiembre para exigir acciones concretas al Gobierno y a las comunidades que lo ayuden a recuperarse. Esta movilización tendrá lugar a partir de la unión del sector en una mesa sectorial compuesta, por ahora, por 37 organizaciones participativas y diferentes organizaciones colaborativas y que se unen bajo un eje neutral, abierto y apolítico basado en el Movimiento Internacional de la Industria Cultural del Espectáculo y los Eventos. Siete países se han sumado al movimiento. El lema de la movilización es ‘alerta roja’, el cual da nombre a un portal web abierto para recoger noticias y comunicados emitidos por integrantes de la unión.

“No hay una relación directa de contagios masivos con las salas de música, ni en pubs, ni en discotecas. Cuando reabrimos, tomamos todas las medidas de seguridad: mascarillas, distancia social, geles hidroalcóholicos, tomarle datos al público cuando entraba, etcétera. Creemos que la decisión de cerrar nuestros negocios fue idea de alguien que estaba en su despacho y dijo «hay que darle algo a la prensa y parar esto unos días, cerremos el ocio nocturno»”, explica Pepe.

Entre las medidas descritas en el manifiesto se encuentran que se reconozca al Sector del Espectáculo y los Eventos entre los sectores principalmente afectados por la pandemia y la reactivación inmediata de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, bajo el estricto cumplimiento de todos los protocolos de seguridad sanitaria. También se enumeran en el texto medidas dirigidas tanto a trabajadores autónomos como por cuenta ajena y a empresas.

“Nosotros no pedimos ayudas. Solo queremos que nos dejen trabajar, con las medidas de seguridad que hagan falta y con reducción de aforo. No pedimos más. No hay ninguna demostración que tenga una relación directa con el ocio que haya agrabado más la situación que cualquier otra. Por ejemplo el transporte público que va como le da la gana, turismo extranjero, manifestaciones, etcétera”, comenta Pepe.

sala rocknrolla Facebook

La sala Rocknrolla de Granada | Foto: Facebook de Rocknrolla

El movimiento afirma que es vital dar visibilidad a la preocupante situación que vive el sector del Espectáculo y los Eventos, bajo un mismo lema y dirección que inste al Gobierno de España y a los Ministerios responsables (Trabajo, Hacienda, Asuntos Económicos, Cultura y Deporte, e Industria) así como a las comunidades, a tomar medidas urgentes en las próximas semanas para garantizar la supervivencia del sector. Además de crear de forma inmediata una mesa sectorial que defina las necesidades del mismo afectado por la estacionalidad e intermitencia de la actividad y dando prioridad a la regulación a través de la negociación de un convenio colectivo sectorial de ámbito nacional.

“Por responsabilidad y unanimidad todas las salas cerramos un día antes del estado de alarma. Cuando se pudo volver a abrir, nos han dejado trabajar solo un mes. El Ministerio de Cultura ha hablado con nosotros en varias ocasiones, pero después hemos sido olvidados en todo y nos sentimos criminalizados porque nos han metido en el mismo saco que al ocio nocturno, aunque eso es una cosa que lleva pasando mucho tiempo, la criminalización a la música”, comenta Silvia M. Ferri, responsable de la programación de conciertos de Industrial Copera y miembro de la Junta Directiva de ACCES.

Según ACCES más de 5.000 familias se quedarán sin ingresos y sin futuro, ya que las administraciones decretan sin evaluar las gravísimas consecuencias de sus decisiones, familias afectadas directamente por la clausura de las salas, sin contar los otros miles sin trabajo de todas las empresas auxiliares del sector musical, periodistas, fotógrafos, revistas de música, diseñadores, informáticos, gestores de redes, alquiler y venta de instrumentos y un largo etcétera.

“Me molesta que no nos dejen trabajar. Obviamente en todo el mundo ha habido muchos brotes e inconsciencias en el ocio nocturno. Igual antes de cerrar se podría haber hecho una normativa mejor. El problema es que nos han metido a todos en el mismo saco, y nosotros somos espacios culturales, la música es cultura. La Industrial Copera, la Tren, la Planta Baja, etcétera nutren la programación cultural de Granada”, explica Silvia.

El sector que representa a 280 salas de conciertos en todo el estado, que ha cumplido todos los requerimientos y normas dictadas por el gobierno, ahora se ve abocado a la ruina tras llevar más de seis meses cerrados y pagando sus alquileres, hipotecas, suministros, gastos laborales, tasas o impuestos.

“Que nos dejen abrir con la normativa en mano y nos dejen trabajar. A las salas de conciertos que no puedan, por la idiosincracia de la sala, que les ayuden desde las administraciones. ERTES, ayudas, planes de rescate con los alquileres o ayudas a los autónomos. A nosotros el grifo de los gastos no nos lo ha cortado nadie. Si esto sigue así muchas más salas van a cerrar”, dice Silvia.

Las salas de conciertos son el eslabón imprescindible para el desarrollo de los artistas y todas las grandes figuras que llenan los grandes recintos y festivales iniciaron su carrera en las salas de conciertos.

Si las salas de conciertos desaparecen, se castra al joven talento emergente y desaparece la diversidad cultural.





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