Un ‘rinconcito granadino’ en Menorca con el esfuerzo familiar de casi tres décadas

El alhendinense Kiko Moya regenta en Arenal d'en Castell el restaurante Flamingo, conocido como el “bar de los granainos”

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Kiko Moya junto a sus familiares y trabajadores en el restaurante Flamingo, en Menorca | Foto: GD
María José RamírezMaría José Ramírez
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Cuatro décadas han pasado desde que el alhendinense Kiko Moya Guerrero puso rumbo a Menorca un verano para trabajar en la isla como camarero. Se marchó acompañado de su hermano Rafael para trabajar en un hotel. Volvía a su Alhendín natal cuando la temporada veraniega terminaba y al siguiente año, regresaba a la isla para trabajar, como otros tantos andaluces. Allí conoció a la que hoy es su mujer, Herminia López, del pueblo granadino de La Malahá, y decidieron quedarse con un restaurante en el que llevan ya casi tres décadas al mando. ‘Flamingo’ se ha convertido en un ‘rinconcito granadino’ en Menorca, en Arenal d’en Castell, en el que esta familia ofrece ricos platos de la gastronomía menorquina y también de la granadina. Imágenes de Alhendín, de Granada, de la Alhambra, de Sierra Nevada, de Federico García Lorca, de Rosa López y de Rafael Amargo decoran las paredes del restaurante Flamingo, que es conocido como “el de los granainos”, cuenta a GranadaDigital Kiko Moya, su propietario.

Este alhendinense está al frente de este negocio familiar, en el que también trabaja su hijo pequeño y su mujer, que es la cocinera. Además, varios granadinos también trabajan como camareros en este restaurante que tiene como platos estrellas la caldereta de langosta y la paella. “Tenemos también platos granadinos como habitas con jamón y migas, aunque en verano no hacemos. Todos los productos y bebidas que son de Granada los compro”, asegura.

Caldereta de langosta, plato estrella del restaurante ‘Flamingo’ | Foto: GD

Durante muchos años, esta familia ha puesto todo su esfuerzo para mantener este negocio. “Hemos pasado algunas dificultades. La anterior crisis económica que tuvimos nos afectó, pero con muchas ganas de trabajar y el esfuerzo familiar hemos salido adelante. Siempre hemos luchado y nunca hemos tirado la toalla”, afirma Kiko Moya.

Cada verano, son muchos los granadinos que veranean por esta zona de Menorca y hacen una parada en este restaurante. La situación es bastante diferente este estío, que está marcado por el coronavirus y las medidas de seguridad que hay que tener en cuenta para evitar su propagación. Kiko Moya cuenta que es “diferente”, pero que “la situación no está tan mal como se esperaba después del confinamiento”. “No dependo del turismo internacional. Hay mucho turismo de la propia Menorca, de catalanes, valencianos, madrileños, vascos y, de momento, trabajamos bastante bien. Me conocen bastante en la isla y el 80% de mi clientela es autóctona. También tengo muchos clientes que cada año vienen aquí de vacaciones”, apunta.

Menorca se ha convertido en la segunda casa para esta familia granadina que, año tras año, trabaja para mantener en pie este negocio, en el que han montado un pequeño rinconcito con decoración granadina para tener siempre presente su añorada tierra, a la que regresan siempre que pueden. “Después del confinamiento estuvimos en Alhendín para ver a la familia. Vamos cada Navidad y el tiempo que podemos”, indica desde ‘Flamingo’, donde se puede disfrutar de la cocina mediterránea en Arenal d’en Castell, una zona “muy bonita y muy bien cuidada”.





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