El Mirador de La Churra: vistas con raigambre, cultura y mojitos

Granada está inmersa en una ola de calor, pero es posible refrescarse y empaparse de cultura en este barrio enmarcado por el río Darro y una perspectiva diferente del Albayzin

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Imagen del Albaicín desde el Mirador de la Churra | Foto: Archivo GD
Ángeles LópezÁngeles López
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Una perspectiva diferente de la ciudad. Las estampas impresionantes que regala se suceden independientemente de la temperatura, aunque no dejan de sorprender. Un rincón, una historia o un mirador se descubren en la belleza visible y en la invisible de Granada. El barrio de La Churra, o ‘Yûrra’ según su denominación árabe, está a los pies de la Alhambra enmarcado en la margen izquierda del Río Darro, en la colina de la Al-Sabika, cuyo significado es ‘lingote’, por ser el lugar más preciado de la dinastía nazarí para asentar la monumental edificación. En este punto concurren las vistas de El Albayzín, el centro de la ciudad, el verde de la naturaleza y el frescor del agua a su paso por El Paseo de los Tristes.

Aunque el calor no mengüe, es posible refrescarse la vista y empaparse de historia en este lugar. No solo el origen árabe está presente sino también el judío. En este barrio se situaba el baño, lugar adecuado para establecer relaciones sociales entre las diferentes familias que lo poblaban. No se conservaron restos arqueológicos, aunque sí el pasado histórico. A la mezcolanza establecida entre ambas culturas hay que unir otra, la africana. El barrio de la Churra se pobló en el siglo XIV con africanos que provenían de las sierras de Vélez de la Gomera, así que a estos se les conocía como ‘Gomeres’. Poco a poco, se fueron asentando en el cerro del Mauror. El barrio de posos judíos era pequeño, con aires similares al Albayzín.

Mirador de La Churra y de la Placeta de la Miga

Para llegar al denominado ‘Mirador de la Churra’, en el barrio que lleva su nombre, lo más cómodo es subir por la Cuesta de Gomérez y girar a la izquierda, antes de llegar a la Puerta de Las Granadas. Aquí llegamos a la Placeta de la Miga, lugar que también podemos denominar como otro de los miradores de la ciudad. Aquí tuvieron cabida las edificaciones conocidas como las ‘primitivas guarderías’. Al llegar a este lugar, seguidamente hay que tomar la calle Almanzora Alta y al final de ella, se encuentra este fantástico mirador de La Churra.

Huerto del Loro, cafetería-mirador

Una parada para descansar y refrigerarnos es posible en el Huerto del Loro, en la misma cuesta de La Churra, cruzando el Puente Cabrera. De ambiente bohemio, tan espectacular de día como de noche; tranquilo y relajado, cuenta con todo el protocolo de seguridad para mantener la higiene correcta, ofreciendo gel hidroalcohólico a la entrada y esperando turno para poder limpiar las mesas libres. Cuenta con la terraza inferior y un muro superior en el que sentarse a admirar las vistas descendentes, sumándose a los miradores ya existentes en la ciudad. Cabe destacar que los mojitos de este lugar contienen un elemento casero que se puede revelar de la mejor manera posible, degustándolos.

Pasar estos días en la ciudad que no consigue apagarse a pesar de las adversas circunstancias sanitarias, además con la ola de calor en la que estamos inmersos, no es un problema ya que dispone de rincones especiales en los que aliviar las altas temperaturas mientras se disfruta de una bella estampa de Granada.





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