Piero Partigianoni, el clown afincado en Granada que hace llorar al público

Según el italiano, "en la sociedad plagada de pantallas donde vivimos, mi deber como payaso es mostrarles el ser humano que llevan dentro"

PIERO
Piero Partigianoni, el Clown Poético | Foto: Carlos Gil
Laura Gálvez
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Piero Partigianoni transmite los sentimientos y emociones que muchas personas no consiguen expresar. Es curioso, a la vez que reconfortante, ver que el artista, con su oscuro pelo revuelto, no ha dejado de sonreír ni un momento a lo largo de toda la entrevista

Se asoma a través de la cámara con un divertido jersey rojizo, y comienza a relatar su historia de vida. Nació en Italia, en un pueblo a medio camino entre Roma y Nápoles. Creció en el campo rodeado de sus 16 primos, siendo el más pequeño de todos ellos. Esto le obligaba a tener que inventar juegos en solitario, a dejar volar su imaginación y conocerse a sí mismo, “el germen de lo que soy empezó allí”, explica.

“Mi afán por ser payaso, clown, lo decidió el destino. La vida me dio señales del camino que debía seguir”, afirma. El italiano, con añoranza en sus ojos, cuenta que un verano, cuando era pequeño, vino el circo francés al pueblo donde vivía junto a su tía, se dispuso a entrar en la carpa y consiguió ponerse en primera fila tras pasar entre las piernas de los asistentes. Ahí fue donde vio a un viejo payaso: “Yo no supe cómo reaccionar, así que me subí al escenario, me enganché a su pierna y lo abracé muy fuerte”, añade entre risas.

Después de 15 años, mientras estudiaba en la capital italiana, llegó un señor francés que buscaba un sitio donde hospedarse y él le ofreció su casa. El hombre le regaló un libro del circo que visitó en su pueblo. Según comenta, “en una de las páginas me encontré una foto del clown que yo abracé, era el clown que había visto de pequeño. Todas estas señales me han ido indicando el camino que debo seguir”.

El ‘Clown Poético’, como se hace llamar, se licenció en la Escuela Internacional de Teatro de Roma Circo a vapore, donde aprendió interpretación, pedagogía y dirección teatral. Trabajó en numerosas compañías de teatro (Circo a Vapore, Ondartuto Teatro, Living Theather y Circo al Vento) y ha actuado en varias óperas. 

El primer destino de Piero fue Ibiza y allí se convirtió en alumno de un payaso holandés, que aceptó incluirlo entre sus alumnos, pero, a cambio, este debía limpiar y ejercer de conserje en su escuela. Tras cuatro años a su lado, se convirtió en el clown de la escuela, en la mano derecha del maestro, pero decidió que debía dejar de ser asistente para trazar su propio camino, y eligió Granada.

Antes de irse de Ibiza fundó el colectivo Clownidoscopio, hasta que en el año 2008 decidió iniciar su especialización como clown, de la mano de Eric Bont.

Presente en Granada

En el año 2010, Piero fundó y dirigió en Granada la Escuela Internacional de Clown El Semillero, donde imparte el arte de ser clown, improvisación, dirección y dinámicas. Explica orgulloso que este espacio le permite desarrollar su universo y su poética. 

Normalmente, cuando un extranjero llega a España, suele instalarse en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, por lo que resulta curioso que eligiera Granada de primera mano. El clown manifiesta que “la vida te lleva donde te tiene que llevar, pues no debe haber barreras que lo impidan”.

“Puedes hacer planes y tenerlo todo muy bien planificado y atado, pero luego llega la vida y te dice, ‘muy bien esto que has planeado, pero yo decido por ti’. La vida quiere que esté en Granada porque es una ciudad mágica, que tiene un potencial artístico muy fuerte y tiene la facilidad de que la gente que viene tres días de visita, acabe quedándose cinco años”.

“Los granadinos tenían un gran interés por el arte del clown, por la forma en que yo lo planteo. Cuando la gente se imagina a un payaso, ya tienen una idea preconcebida del típico con zapatos grandes y peluca que se resbala y se cae, y que se gana la vida en comuniones y bodas; ese es un concepto del siglo pasado (aunque lo respeto de igual manera)”.

Piero asegura que el concepto de Clown Poético se trata de, además de hacer reír, contar historias en las que la comicidad no sea el centro del espectáculo, sino el corazón y las emociones de la gente. “En mis espectáculos muchas veces el público acaba llorando y es algo que me parece maravilloso. Terminan así porque ven que en ellos hay una fragilidad, un ser humano, cosas que a ellos les pasan habitualmente y yo se las pongo delante. Hago reflexionar al mundo a través de sus emociones, permito a aquellos que están en el patio de butacas reír, llorar, emocionarse, más allá del entretenimiento”, añade el artista.

En 2013 inició junto a Natalia Calles la compañía Immaginario Teatro, en la que incluyeron dos espectáculos y representaron más de 500 funciones a lo largo de toda Europa.

Immaginario Teatro ganó el premio del jurado infantil al Festival Internacional de Payasos de Gran Canaria ‘3 días de farándula’, el mejor espectáculo en la XXVII Feria del Teatro de Sarmede, en Italia, y el premio Estación Norte al Festival Tac de Valladolid en 2015.

En la actualidad, el italiano ha fundado la Compañía Piero Partigianoni iniciando así su proyecto en solitario como Clown Poético, su marca personal a través de la cual desarrolla su propia poética y lenguaje del clown.

Debido a la pandemia de Covid-19 explica que no solo el sector del clown se ha visto afectado, sino la cultura en general ha salido mal parada. El cierre de teatros y eventos, junto con la actuación de las administraciones les ha perjudicado mucho. El payaso añade que: “la gente ha estado acudiendo a los espectáculos y cursos que he dado, eso sí, se ha reducido por el control de aforo que he tenido que hacer. He notado que realmente las personas tienen mucha necesidad de despegarse de una pantalla, de volver a sentirse vivos”. Señala con ilusión que ahora más que nunca es importante favorecer el arte del clown, ya que ayuda a conectar consigo mismo, a reír y hace sentir que las cosas que pasan no son tan importantes, que debemos tomarnos la vida con humor y ofrece una visión totalmente diferente de las cosas. 

Piero actuando en la obra Aires | Foto: Piero Partigianoni

Nuevos proyectos

Actualmente se encuentra inmerso en un espectáculo llamado Aires, que representará en el Teatro Municipal Isabel la Católica, en Granada, del 25 al 29 de diciembre. “El espectáculo habla sobre el paso de la vida, sobre el por qué las cosas pasan y cambian y no hay que quedarse estancado en el pasado”, explica.

Pese a las circunstancias, Piero tiene su cabeza llena de nuevos proyectos y finaliza comentando que está planeando su próximo espectáculo, el cual hablará de cómo los seres humanos construyen todo al detalle, y muestra cómo después viene la vida y sopla, y lo cambia todo. El Clown Poético corrobora que aceptar el cambio da la posibilidad de vivir experiencias nuevas que no se esperaban.







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