No todo vale, Gobierno traidor; justicia para las víctimas del terrorismo

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Imagen del atentado de ETA contra Domingo Puente | Foto: Archivo GD
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El próximo sábado 26 de marzo deberíamos colocar "lleno hasta la bandera" porque en estos tiempos, más que nunca, las víctimas del terrorismo merecen nuestro reconocimiento, atención, cariño y respeto.

Resulta desgarrador oír a la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo afirmar que ahora tienen que soportar un Gobierno que les engaña, con un presidente que cuando tienen suerte les ignora. Porque cuando no la tienen, se dedica a pactar y a codearse con los que apoyan a los asesinos de nuestros muertos.

Y es que son continuas y bochornosas las concesiones que el Gobierno socialcomunista de Sánchez autoriza a los presos de la banda terrorista ETA. Se han conocido ahora las continuas reuniones entre representantes del Gobierno y representantes de los terroristas para abordar el futuro político de los presos de ETA. Como si eso fuese negociable, o las penas eximidas, o dulcificadas…y lo peor es que está sucediendo. La sociedad, en general, y las víctimas, en particular, asistimos atónitos a estas concesiones, como las del Ejecutivo vasco, que autoriza a presos de la banda terrorista ETA el acceso al régimen de semilibertad (en concreto ocho presos).

Tenemos la convicción de que la gestión actual de ministro del Interior está tomando unos derroteros que nos llevan a la calle, junto con las víctimas, a decir alto y claro BASTA YA. Porque no todo vale. No es posible que valga todo con tal de permanecer en La Moncloa.

Las víctimas del terrorismo nos piden a las instituciones, a la sociedad, a los colectivos, a los partidos políticos y a todos en general que no las abandonemos porque nos necesitan más que nunca. Para que la muerte de tantas personas no haya sido en balde, para que su verdad, su memoria, su dignidad y la justicia que, como cualquier ser humano merece, no sea vilipendiada ni pisoteada. Son muchos los colectivos, fundaciones y asociaciones de víctimas que apoyan esta marcha. Marcha de gente de principios y de bien que no se han olvidado de quién es la víctima y quién el verdugo. Marcharemos contra los que matan.

Así que allí debemos estar. El próximo domingo, 26 de marzo, para protestar contra la política penitenciaria puesta en marcha por el gobierno socialista contra ETA.

Mientras escribo, recuerdo el silencio sepulcral en la playa cuando, de forma espontánea, una cadena humana se acercó a la orilla del mar y se estrecharon la mano, fuerte…uno al otro, y al siguiente, sin ni siquiera conocerse entre sí. Una cadena humana infinita. En silencio, cabizbaja y rota. Aún se me eriza la piel cuando lo recuerdo. Se hizo el silencio y el llanto espontáneo y explicito porque la banda terrorista ETA había cumplido su amenaza y asesinó al joven concejal de Partido Popular en Ermua Miguel Ángel Blanco.

Son muchas las víctimas inocentes, antes y después, asesinadas por ETA. De diferentes edades, profesiones y condición. Víctimas inocentes que merecen el respeto de toda la sociedad. Me atrevo a decir con el rechazo entonces de todos los partidos políticos. Porque como dice el presidente de los socialistas granadinos, José Entrena: "Nosotros también tenemos muertos en nuestras filas". Entonces, no se entiende cómo no se levantan los socialistas contra las políticas penitenciarias, contra las decisiones de Marlaska quien, mientras era juez, los metía en la cárcel y ahora que es ministro los saca de ella.

Entre las víctimas del terrorismo de ETA, por desgracia, también tenemos algunos granadinos, como el Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia, Luis Portero, quien fue vilmente asesinado en el portal de su casa; Conrada Muñoz Herrera, quien recibió un paquete bomba destinado a su hijo funcionario de prisiones; Domingo Puente, asesinado al explosionar un coche bomba para atentar contra la furgoneta con personal civil y militar que se dirigía a la Base Aérea de Armilla; y otros quince granadinos que trabajaban como guardias civiles o policías nacionales en varios puntos de España perdieron la vida en atentados de ETA. Ocurrió, por ejemplo, con el inspector de Policía José Manuel Baena Martín, asesinado en 1978 en Pamplona durante un tiroteo; Pedro Sánchez Marfil, muerto en un atentado en Azpeitia en 1979; Miguel Hernández Espigares, que murió en 1980 tras ser disparado en un restaurante en Marquina. En esta lista se incluyen también Arturo López Hernández (La Zubia), cuando era guardia civil en Guipúzcoa; José Ángel Requena Duarte (Pinos Puente) al ser acribillado en Leganés; Miguel Ángel de la Higuera (Alfacar), mientras era guardia civil en Madrid; y Rafael Leiva Loro (Atarfe), policía nacional asesinado en Madrid. También perdieron la vida a manos de la banda armada los granadinos Alberto Lisardo Ramos, Juan Maldonado Moreno, Enrique Casas Vila, Manuel Jódar Caballero, Juan José Escudero Ruiz, Fabio Moreno Asla, Miguel Miranda Puente y Jesús Escudero García.

A todos ellos ETA le arrebató sus vidas a base de tiros y de bombas.

No todo vale por conservar los sillones del Congreso ni La Moncloa. Con las víctimas del terrorismo ni se puede ni se debe mercadear.

Pero Sánchez lo tiene claro. Es "su seguro de vida" para permanecer en La Moncloa. Dice no y vota en contra de una proposición no de ley del PP para endurecer el trato penitenciario a los presos terroristas y evitar los homenajes a etarras excarcelados. Desgraciadamente, el gobierno de Sánchez vuelve a dar la espalada a las víctimas del terrorismo.

Creo que las víctimas llevan mucho tiempo soportando que este Gobierno no sepa distinguir entre los buenos y los malos. Entre las víctimas y sus verdugos. ¿No les parece?