El heliotropismo como metáfora del amor y en forma de poema

La poetisa granadina Noelia Muñoz ha publicado 'Los girasoles ya no tienen ganas de verte', una antología de poemas "200% autobiográfica"

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La diseñadora granadina Chari Nogales ha realizado la portada de 'Los girasoles ya no tienen ganas de verte' | Foto: Stelart (cedida por la autora)
Rosa Núñez
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Hay muchas metáforas con las que referirse al amor. Quizá, miles. Una de ellas es compararlo con un girasol girando en torno al sol, valga la redundancia. Heliotropismo, según la Real Academia Española (RAE), es el “movimiento de una planta o un vegetal que consiste en reaccionar al estímulo producido por la luz del sol orientando las hojas, los tallos o las flores hacia él”. Al final, para el girasol, la luz es una necesidad; como para las personas lo es el amor. Noelia Muñoz Soto, poetisa y escritora granadina, lo explica perfectamente en su antología de poemas ‘Los girasoles ya no tienen ganas de verte’, publicada recientemente.

El libro trata “una historia de amor propio” que utiliza la poesía como mecanismo narrativo para contar una historia. “No es una antología de poemas en la que cada uno trata de una cosa diferente”, explica la granadina. Dicha historia “comienza con un desamor, con una relación tóxica, con tintes un poco turbios, ya que es una relación que no llega a ser de amor porque hay una parte negativa que al final no me dejaba estar a gusto conmigo misma”, continúa. Y es que Muñoz habla en primera persona porque se trata de una autobiografía expresada mediante la poesía.

Tras la primera parte del libro, la del desamor, el hilo narrativo discurre hacia “la búsqueda de mí misma hasta llegar a conseguir el amor propio que tanta falta me hacía en esos momentos para convertirse en otra luz distinta que ya no es la del Sol, sino que hay otra luz dentro de una misma”, expresa Noelia. Así, es imposible que el lector no se sienta identificado, pues, ¿quién no ha vivido alguna vez todas las etapas posteriores al fin de un romance?

El título del libro, además, tiene otra vuelta de tuerca. Y es que, dentro de la antología, hay un poema que se llama en el libro hay un poema que se llama ‘Los girasoles no tienen ganas de verte’. Parece que no, pero un simple ya puede cambiar totalmente el significado de una frase: “En el caso del poema, se basa en un momento puntual en el que estaba harta y cansada de la situación, pero cuando terminé el libro, le añadí el ya porque decidí que ya no iba a haber más vueltas alrededor de ese sol, que para mí era la persona amada. Así, me di cuenta de que no podía estar girando más alrededor de ella, ni de nadie, ya que, en ningún caso resulta positivo, sino que tenía que mirar dentro de mí”, indica Muñoz.

Noelia, que admite entre risas que “al principio me daba cosa enseñar las poesías que escribía, por tener tintes autobiográficos, y porque no hablo 100% de mí, sino 200%. Me vacío en el libro”. La poetisa cuenta que “cuando comencé a escribir, hablaba en tercera persona porque no me quería enfrentar a la situación y al daño, pero después hablo en primera persona y creo que llega más al público”.

Desde la dependencia hacia el Sol hasta la luz interior

La autora aclara que “en este libro no hay culpables. Trato de contar los propios sentimientos que se experimentan cuando sufres la pérdida de alguien y el duelo que vas pasando”. El poemario se divide en cinco capítulos y “cada uno de ellos trata de resumir la etapa y las fases psicológicas y sentimentales por las que pasé: el primero es ‘Heliotropismo’; el segundo, ‘La sombra que amé’; el tercero, ‘Días nublados’, que creo que es la fase mas importante porque ya no sólo me fijaba en mis sentimientos y en la relación que tuve, sino que empiezan a aparecer otros personajes, como mi madre, a la que dedico varios poemas, hay otro para mi tía, también, que sufre Alzheimer, hay poemas hacia la amistad… Por lo tanto, ya no trato sólo el desamor, sino que existe algo más allá; el siguiente capítulo es ‘Yo me riego’, en el que ya empiezo a hablar de cómo me sube la autoestima y la seguridad, escrito en prosa; y el último se llama ‘Otra luz’, que es el capítulo definitivo donde existe la regeneración. Es decir, al final, lo que ha pasado, lo convierto en abono para terminar germinando y floreciendo”, desarrolla Noelia. “Al final, acabé aprendiendo la lección y dándome cuenta de que existe algo más allá de que una relación pueda funcionar o no”, prosigue.

El libro se compone sobre todo de poemas “que escribí principalmente durante el confinamiento, pero también me di cuenta de que tenía poemas de hacía años, los cuales podía recuperar y que formaban parte de lo mismo, de un puzle en el que terminaban de encajar los poemas antiguos y los nuevos. Aun así, los antiguos sí los reescribí bastante porque uno va evolucionando y va cambiando su manera de escribir”, dice.

“Acabé dándome cuenta de que existe algo más allá de que una relación pueda funcionar o no”

La portada del libro tiene una ilustración, realizada por la diseñadora granadina Chari Nogales, y en la que se representan ciertos elementos del texto. Los girasoles se están rompiendo como cristales, el pelo de la joven es azul porque Noelia hace varias referencias al mar y su mirada es altiva y triste, ya que mira con desdén hacia el pasado, como enseña la escritora, quien resalta que “Chari lo captó y fue un acierto y un lujo dar con ella”.

El poemario vale 13,95 euros y se puede encontrar en todas las librerías de España y algunas de Latinoamérica. La central de ‘Valparaíso’, la editorial, está en Granada, pero también tiene sede en Estados Unidos y Latinoamérica, donde aún quedan dos meses para que ‘Los girasoles ya no tienen ganas de verte’ se publique.

Una vida dedicada a la poesía

Escribir no es fácil. De hecho, cualquier disciplina artística requiere de tiempo y aprendizaje. Pero es innegable que hay personas que nacen con un don, y eso es lo que le sucede a Noelia: “A mí, escribir me sale solo, se me van juntando las palabras, confiesa la joven, quien ya desde pequeña, escribía poemas a su abuela. La granadina cuenta una anécdota que le sucedió con su madre, quien se cabreó con ella cuando era niña porque creía que había copiado uno de los poemas que le dedicó a su abuela.

Quizá esa vena escritora le viene de familia, pues su tío abuelo era poeta y recitaba. Aunque Muñoz también escribe prosa y narrativa, la poesía es mi “pequeño mundillo”, una vía de escape, según afirma.

Noelia dice que le era impensable llegar adónde lo ha hecho: “Había escrito varios libros, pero no era mi objetivo publicarlos porque escribía para mí. Sin embargo, hace un año, empecé a publicar mis poemas en redes sociales y a la gente le gustó. Al principio, me costó bastante hacerlo, pero di el paso”, confiesa.

Próximos proyectos

El camino de los autores noveles es muy duro y “tenemos que trabajárnoslo muchísimo de principio a fin”, comenta la escritora. Para ello, Noelia se ha creado una web, invierte en redes sociales para llegar al público y poder competir mínimamente con el resto de autores noveles y, sobre todo, con los que llevan más tiempo.

La autora tiene un poemario “a medias” que le gustaría entregar” para finales de año”, y una novela que “no sé cuándo verá la luz porque me estoy peleando con ella”, dice entre risas. Lo más inmediato entre sus futuros proyectos es un libro titulado ‘Los abrazos que no nos dimos’ y que se publicará en septiembre, en el que participa con un relato sobre “los abrazos que no nos hemos podido dar durante la pandemia”. Nacido de una asociación cultural de Bilbao llamada Imaginautak, se ha contado para su publicación con artistas de todo tipo y de toda España.

Noelia Muñoz admite que “escribir me sale solo” | Foto: Stelart (cedida por la autora)

Por otro lado, y desde antes de la pandemia de Covid-19, Noelia trabaja con ‘Te doy mis versos’, un proyecto por el que dejó su anterior trabajo “para crear algo propio y que tuviera que ver con la palabra y un poco con el periodismo”, comenta. De esta forma, la granadina se dio cuenta de que hay un gran nicho de mercado de las bodas y otros eventos para desarrollar una forma de negocio con la que “los protagonistas del evento me contaran su historia para yo hacer un poema o un relato poético que podía leer la persona que ellos mismos eligieran, o yo, junto a un compañero que toca el cello”. Este proyecto se quedó parado a causa de la crisis sanitaria del coronavirus, aunque cree que, de cara a septiembre, podrán retomarlo.

Además de todo eso, Noelia Muñoz es jefa del gabinete de prensa del Ayuntamiento de Maracena, trabajo al que dedica las mañanas, mientras que “el resto del tiempo lo paso escribiendo o leyendo”, admite.

De ‘Los girasoles ya no tienen ganas de verte’, Noelia hará una presentación entre septiembre y octubre, y también irá un par de días a la Feria del Libro de Madrid, en la caseta de ‘Valparaíso’, por ser autora novel, y a la de Granada.







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