El Granada toca fondo en su particular Blue Monday (2-0)

El conjunto rojiblanco sucumbe en el Coliseum ante el Getafe, que resolvió el encuentro en un primer tiempo inoperante de los de Alexander Medina

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Uzuni se lamenta tras fallar una ocasión en el Coliseum | Foto: LaLiga
Chema Ruiz España
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El Granada se hunde y no hay salvavidas al que pueda aferrarse, por más que en cada jornada se empeñen sus rivales directos en lanzarle roscos de color naranja. En el Coliseum ha vivido su particular Blue Monday, desbordado en un primer acto horrible ante un Getafe que no ha necesitado brillar y que mira a Europa. El conjunto rojiblanco ha tocado fondo. Impotente y deprimido, sin filo ni intensidad suficiente para competir, ha marchado con apariencia espectral y acompañado por una melodía fúnebre. Su frágil confianza se rompió en mil pedazos en un disparo de Greenwood, a quien apenas le faltó la alfombra roja para desfilar hasta avistar la meta nazarí, envenenado por la espalda de Ignasi Miquel. Después rayó en la grosería cuando Batalla resbaló al controlar la pelota en una de esas construcciones aletargadas a las que el plantel empieza a acostumbrar a su hinchada. Uzuni pudo recortar desde los once metros, pero incluso la fortuna parece haber abandonado al cuadro de Alexander Medina. Solo le queda la esperanza.

Es posible afirmar que el Granada estuvo en el Coliseum tan solo porque hay imágenes que lo demuestran y porque algunos miles de hinchas pueden atestiguar que vieron con sus propios ojos camisetas de franjas horizontales deambular por el feudo azulón, pero no por el juego. El conjunto rojiblanco asomó por la bocana de vestuarios embargado por la apatía con que despierta cualquier asalariado un lunes laborable, como si el mal rollo subiera por la garganta de los granadinistas al tiempo que sus botas les condujeron al césped. El Cacique pretendió dar continuidad al fútbol de pulsaciones lentas que viene practicando en las últimas fechas, aunque ya en semanas anteriores se advirtiera el peligro de sus construcciones amodorradas cuando la pelota va a dormir a los pies de Batalla. En Getafe se acabó quemando, desbordado desde el inicio, superado incluso desde las ganas.

No hubo cuestión al dominio azulón, pujante el cuadro de Bordalás desde que el balón comenzó a rodar. En ataque continuo de los espacios a la espalda de las alas nazaríes, el combinado local comenzó a ganar duelos mientras su adversario parecía retarse a empeorar su peor versión. Al conjunto rojiblanco se le hacía bola cada construcción hasta que moría en los dominios de su guardameta, averiado el motor. Greenwood, todo soltura e imaginación, desafió a Neva pronto, desviado su disparo por el lateral. Después remató Borja Mayoral un centro de Jordi Martín a la desatendida espalda de Ignasi Miquel, que exhibió una fantasmagórica regresión. Respondió Batalla con los pies en esta ocasión, ya con bronca porque detectaba el colapso de todo el sistema.

El Granada dormitaba. Arezo, única novedad en su esquema, perseguía sin demasiada fe los pocos pelotazos que catapultaba la zaga, mientras que Bryan Zaragoza apenas pudo forzar un agarrón de Diego Rico en un escarceo en la medular. Encefalograma plano frente a la insistencia azulona. Greenwood percibió la misma depresión que advirtió Batalla y, sin nadie que le encimara, se giró en la divisoria. Trotó con la pelota mientras los de franjas horizontales reculaban como huyendo de un espíritu hasta que el británico pudo divisar la portería. Golpeó con malicia, si bien el veneno lo inyectó la espalda de Ignasi Miquel, que desvió el proyectil lo necesario para descolocar a su guardameta. La moral visitante se hizo añicos con la caricia del balón a la red.

Bryan Zaragoza caracoleó tras el saque y golpeó con una rosca insuficiente desde la frontal, como si el gol hubiera despertado un arrebato de orgullo en los granadinistas, pero no fue más que un espejismo. El conjunto rojiblanco permanecía inerte, sin reacción pese a que el Getafe se acomodó. Incluso, empezaba a presionar con menos tesón el cuadro dirigido por Bordalás, igual porque veía venir que tampoco necesitaría exigirse demasiado. Sergio Ruiz retrasó entonces otra elaboración que se atragantaba. Borja Mayoral corrió tras la pelota con optimismo y vio el cielo abierto en un resbalón de Batalla. El argentino quiso corregir con rapidez, más por honra que porque realmente pudiera evitar el tanto.

El conjunto del Cacique se marchó grogui al intermedio y regresó desesperado, sin más remedio que embestir con todo e implicar a todos sus soldados en la ofensiva. Se olvidó del orden y empezó a estrellarse contra la pared azulona. Combó Bryan un envío malévolo al punto ciego de Alderete, pero Uzuni pateó al aire. Después corrió Arezo, que en el mano a mano definió fatal, con el banderín levantado. Gonzalo Villar cabeceó en una falta escorada y la pelota dio en el codo de Jordi Martín, más despegado de lo debido del tronco. En el campo solo lo vio el murciano, pero las cámaras le echaron un cable. García Verdura echó un vistazo a la repetición y concedió la pena máxima con efecto retardado. El artillero albanés del Granada colocó la pelota y clavó sus ojos en los de David Soria, habitualmente infalible el francotirador nazarí, pero ni siquiera esta suerte acompaña ya a los rojiblancos.

El arco del Getafe tembló y el albanés soltó sapos y culebras. Los de franjas horizontales emprendieron un angustiado hostigamiento, completamente romo el conjunto rojiblanco, tarde en cualquier caso. Ricard tras pisar línea de fondo y Bryan, que pisó la pelota en el área como si jugara al fútbol sala, se toparon con la línea de protección azulona, completamente desdibujado el equipo granadino desde que Melendo reemplazó a Gumbau. El propio mediapunta catalán forzó el vuelo sin motor de David Soria tras la descarga de Uzuni en semifallo, a lo que siguió un centro contaminado de Gonzalo Villar que también alejó el guardameta local. Bordalás ordenó el repliegue de sus filas y Medina puso sobre el tapete tanto a Maouassa como a Puertas, las últimas balas que dejó escapar de su cargador.

No hubo premio al esfuerzo postrero de los rojiblancos, que finalmente tuvieron más posesión que su adversario y remataron más. Poco importa cuánto roa si no tiene colmillo. Sale del Coliseum con paso funesto y una jornada menos para remontar en Liga. La salvación vuelve a parecer misión imposible.


Ficha técnica:

Getafe CF: David Soria; Juan Iglesias, Alderete, Djené, Diego Rico; Greenwood, Yellu (Gastón Álvarez, 80’), Maksimovic, Jordi Martín (Angileri, 71’); Jaime Mata (Enes Ünal, 63’) y Borja Mayoral (Aleñá, 71’).

Granada CF: Augusto Batalla; Ricard, Bruno Méndez, Ignasi Miquel, Carlos Neva (Maouassa, 89’); Gumbau (Melendo, 60’), Sergio Ruiz, Gonzalo Villar; Uzuni (Puertas, 89’), Bryan Zaragoza y Matías Arezo.

Goles: 1-0: Greenwood, min. 21; 2-0: Borja Mayoral, min. 36.

Árbitro: Víctor García Verdura, del comité catalán. Amonestó a los locales Diego Rico y Greenwood, así como al visitante Bruno Méndez. También amonestó al entrenador visitante Alexander Medina.