El escenario y el horizonte

GRANADA COVID MAYORES - Dani B-7
Una personas pasea por Granada con mascarilla
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Dicen que las desgracias sirven para unir a las personas en el dolor. No es ese el caso de España: salimos peor de lo que entramos en esta pandemia. Nada será como antes y a la crisis sanitaria le sigue la económica y, superpuesta a ambas, una crisis política sin precedentes, una escalada de la tensión que irá in crescendo conforme avance la desescalada.

Más que un castigo divino, hubo desde el primer momento quien entendió el coronavirus como una señal del Cielo, una oportunidad que no había que dejar pasar. Y se lanzaron a ello con denuedo. Bajo el signo de la división cuando más unidad era necesaria y hablando en nuestro nombre pero sin tener en cuenta lo que mayoritariamente la calle demandaba. Una tensión que nada bueno podía producir salvo para quienes se instalan con naturalidad en la tensión porque de ella saldrán beneficiados. Y una cizaña que tardará tiempo en ser erradicada en la percepción general de los unos para con los otros. Una vocación exclusiva que genera una expansión de ‘las dos Españas’, una experiencia de consecuencias nefastas en nuestro pasado reciente salvo para quienes promueven su reedición, porque en esa división saldrá impuesta la versión excluyente que ellos quieren para sí. Una visión de quiénes sí y quiénes no son los buenos españoles.

Reedición, por otra, parte muy parecida a la que no hace tanto sembraba crispación con buenos resultados. Y connivencia de varios poderes que no repararán en medios para conseguir su propósito porque el alto fin del que se autoconsideran autopredestinados por autodecisión propia -si no divina- justifica los instrumentos a emplear.

En España no ha pasado en estos últimos cuatro meses nada muy distinto de lo ocurrido en cualquier otro país europeo de nuestro entorno en cuanto a imprevisión, improvisación, ignorancia y consecuencias. Pero solo aquí estamos entregados a un ajuste de cuentas en plena desescalada, una escalada de la tensión de imprevisibles consecuencias. Y a esta recóndita columna no gusta ni el escenario ni el panorama ni el horizonte que se avecina. Por siempre.





Comentarios

Un comentario en “El escenario y el horizonte

  1. Gracias por sus artículos. Siempre y ahora más que nunca necesitamos una mirada serena y democrática. Y gracias igualmente, aunque publicados en otro medio, por sus canciones en la pandemia.

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