El Granada sufre un K.O. técnico antes del combate del siglo

Los rojiblancos plantaron cara al líder en un partido que quedó decantado por pequeños detalles condicionados por la fortuna

Granada CF - Atletico de Madrid
El partido se decidió en la segunda mitad | Foto: Antonio L. Juárez
Jero CameroJero Camero
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La fortuna no acompañó al Granada en el mediodía del sábado. El conjunto rojiblanco, que recibía al líder en el Nuevo Los Cármenes, no fue capaz de sacar adelante ni un solo punto pese a que mantuvo a raya a los colchoneros durante la mayor parte del encuentro.

La similitud táctica entre ambos entrenadores dejó una primera parte de máxima igualdad, en la que las ocasiones llegaron con cuentagotas y con un Atlético dominante. La defensa de tres centrales propuesta por Diego Martínez solventó la gran mayoría de acercamientos capitalinos.

La amenaza de Luis Suárez, el uruguayo, siempre sobrevolaba el área de Rui Silva y el luso tuvo que ensuciarse los guantes en más de una ocasión para evitar que los de Simeone se pusieran por delante. Mientras, el Granada subía las líneas con timidez y esperaba su momento con las jugadas a balón parado que iba consiguiendo.

La pareja de mediocentros formada por Eteki y Montoro no otorgaba al cuadro granadinista suficiente creatividad inquietar a Oblak. Aun así, los rojiblancos también tuvieron sus ocasiones de adelantarse por medio del juego aéreo con un Germán que ganaba todos los balones que llegaban a sus inmediaciones.

Los primeros 45 minutos pasaron con muy poco ritmo, pero iba a ser en la segunda mitad cuando el partido se iba a volver loco en ambas áreas. Ambos conjuntos se dejaron de especulaciones y decidieron lanzarse con más ímpetu a por el gol.

El primer golpe lo dio el Atlético, que por medio de Luis Suárez estrelló un balón en la madera nada más regresar de los vestuarios. Contestó el Granada a los cinco minutos con un atrevimiento poco habitual de Yan Eteki. El chut de camerunés se perdió por la línea de fondo muy cerca del travesaño defendido por Oblak.

También tuvo la suya Jorge Molina, que tras un partido de mucha brega y desgaste no consiguió dirigir el balón con la cabeza entre los tres palos de la portería colchonera. En el área contraria, lo volvió a intentar Luis Suárez, pero al uruguayo se le escapó el control cuando lo tenía todo de cara para el remate.

Los dos conjuntos perdonaban, hasta que llegó el desatascador del Cholo Simeone. Llorente, que había estado actuando como carrilero diestro, adelantó su posición tras la entrada de Vrsaljko en el campo. Y en una zona más propicia para su juego, no dudó en chutar a portería el primer balón que recibió en la frontal del área. El cuero, tras pasar por un mar de piernas, terminó al fondo de la red pese a la estirada de Rui Silva.

El partido había tomado un cariz que hacía presagiar que el primer tanto sería determinante. Sin embargo, Yangel Herrera iba a celebrar su regreso a los terrenos de juego con el gol del empate. Un centro de Molina le cayó en los pies al venezolano dentro del área, que no dudó y golpeó a portería con la fortuna de que el balón tocó en un jugador visitante y superó a Oblak.

El partido se había vuelto loco. Cualquier mínimo despiste, simplemente un poco de mala fortuna, podía convertirse en el desencadenante de la derrota para ambos. Y eso fue lo que le sucedió al Granada cuando restaban quince minutos para el final del choque.

Llorente volvió a cuajar una buena jugada por la banda derecha con la que consiguió llegar a línea de fondo y ceder el balón a Correa. Germán y Vallejo salieron al paso del futbolista colchonero, que al verse sin línea de pase decidió probar fortuna con un lanzamiento a portería. El cuero tocó en el pie de Vallejo con tan mala suerte que la parábola que hizo pasó por encima de Rui Silva y terminó en el fondo de las mallas.

Lo intentó el Granada una vez más hasta la extenuación, pero no encontró ni la claridad ni la fortuna hicieron acto de presencia en los intentos rojiblancos a pesar de que incluso Rui Silva puso todo de su parte para evitar el tercer tanto en un mano a mano ante Luis Suárez.

Dura derrota de los hombres de Diego Martínez a los que solo les queda reponerse antes del partido que más grande que el Nuevo Los Cármenes ha vivido nunca. El jueves pisará el verde de la ciudad el Nápoles en los dieciseisavos de final y eso es lo único en lo que hay que pensar ahora.







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