El Covirán no levanta cabeza en su particular historia interminable (94-93)

Derrota injusta para un conjunto rojinegro que rozó la excelencia, controló sus desconexiones, pero no pudo frenar a un brillante Kullamae con 33 puntos

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Cristiano Felicio en el encuentro ante Bilbao Basket | Foto: ACB Photo
Ainoa Morano
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El deporte, en ocasiones, es demasiado injusto. El destino, a veces, decide por los protagonistas de una historia que castiga sin cesar a un Covirán Granada que merece mucho más, que debería contar con al menos tres victorias en su casillero. Sin embargo, el maldito destino ha querido que los rojinegros sumen su quinta derrota consecutiva de la temporada en un partido ante Bilbao Basket tremendamente sólido por parte de los granadinos. Una actuación brillante que no ha tenido su merecido premio y ya van cinco (94-93).

El Covirán Granada saltó a la pista de Miribilla con la novedad de Germán Martínez en el quinteto titular, acompañado por Lluís Costa, Kwan Cheatham, Cristiano Felicio y Joe Thomasson. Tras unos primeros minutos de tanteo en los que Costa ya avisó de que este sábado tenía la muñeca a punto para los lanzamientos desde la línea de triple, los granadinos supieron contener desde la defensa el juego rápido y desbordante que Bilbao Basket trataba de plantear. La primera gran pesadilla del encuentro para Covirán Granada llegaría de la mano de Adam Smith. El escolta estadounidense activó su modo superestrella para, sin ayuda de ningún otro compañero, liderar el ataque bilbaíno y mantener a su equipo por delante en el marcador casi hasta el final del primer periodo.

Mientras Smith hacía su juego, los de Pablo Pin contaron con un arsenal más amplio en el plano ofensivo. Costa y Felicio lideraron al equipo en los primeros minutos de juego, para después darle el relevo a David Kramer y Evaldas Kairys. La entrada en pista del alero alemán y el ala-pívot lituano concedieron a Covirán Granada una importante ventaja a nivel físico que les permitiría ralentizar el juego de los MIB y darle la vuelta al marcador. Como ya ocurrió en Baskonia, Kairys cada vez se siente más cómodo en la zona y firmó muy buenos minutos en su batalla con los pívot bilbaínos, llevando el primer cuarto al 21-23 final.

Con Adam Smith en el banquillo para iniciar el segundo cuarto, los rojinegros se las prometían más felices, pero no contaron con la aparición estelar de Kristian Kullamae. El escolta estonio apareció de la nada y, sin hacer demasiado ruido, comenzó a anotar cada balón que pasaba por sus manos. De todas las formas, colores y posiciones posibles. Kullamae estaba tocado por una varita y nada ni nadie podía pararlo. Tanto así que se marchó al descanso con 21 puntos en su casillero en poco más de nueve minutos en la pista.

Independientemente de la espectacular actuación de Kullamae, Covirán Granada hizo un segundo periodo muy serio y sólido en defensa que solo cojeó en un par de jugadas casi al término del cuarto. Los de Pablo Pin lograron llevar al parqué el gran planteamiento para este encuentro. Defensa, defensa y más defensa para evitar que Bilbao Basket desarrolle su juego en transición. Los granadinos protegieron muy bien el balón, marchándose a vestuarios con solo tres pérdidas por siete de los de Jaume Ponsarnau. Tras el breve momento de desconexión en el que Kullamae aumentó la distancia en el marcador hasta los siete puntos, Lluís Costa sacó su magia a relucir para enmendar los pequeños errores cometidos y junto a un triple de Kwan Cheatham marcharse al descanso con solo tres puntos de diferencia (46-43).

Tras una primera mitad que rozó la excelencia para Covirán Granada, sobre todo en comparación con jornadas anteriores, el siguiente gran reto sería mantener la concentración y no irse del partido ni un solo segundo. Sacó Pablo Pin a Kairys y Kramer de inicio en este tercer periodo, ambos combinándose a la perfección en la pista y ganando la batalla en la zona ante los interiores de los MIB. Aunque arrancó con buenas sensaciones Covirán Granada, Bilbao Basket tenía en la recámara a su tercer hombre del partido. Tras Smith y Kullamae llegó Kileya-Jones. El pívot inglés asumió el liderazgo de su equipo para, con ocho puntos consecutivos, mantener la igualdad en el marcador. El continuo intercambio de golpes dejó una muy buena noticia para los rojinegros: no se estaban dejando ir. Los de Pablo Pin mantuvieron la calma en todo momento, incluso cuando los tiros no salían o cuando Killeya-Jones, Kullamae y compañía hacía de las suyas con una facilidad pasmosa. La concentración estaba en todos los jugadores de Covirán Granada salvo en Yiftach Ziv. El base israelí sumó hasta cuatro faltas en el partido, dos de ellas casi consecutivas en el tercer periodo, una muestra evidente de que su mente no estaba en el baloncesto, algo totalmente normal y comprensible.

Con el 69 a 68 en el marcador arrancó el último periodo, diez minutos decisivos en los que Covirán Granada debía sacar todo que tuviese guardado y, sobre todo, no perder la concentración. No fue hasta el último periodo cuando Joe Thomasson entró en el partido. A pesar de sus primeros lanzamientos algo precipitados y que alentaban la aparición de los fantasmas del pasado, el mesías de la pasada temporada arrancó su muñeca para anotar desde el tiro exterior. Ante la intención de Thomasson de romper el partido, un triple de Kullamae y una canasta de Killeya-Jones dieron una ventaja de cinco puntos a Bilbao Basket que sería la gran sentencia para Covirán Granada.

Los rojinegros no bajaron los brazos, de hecho, llegaron a darle la vuelta al marcador gracias a Thomasson y Kramer colocando el 80 a 83 en el marcador, sin embargo, algo decía que este partido no sería para los granadinos. Había buena defensa, efectividad en el tiro libre y Thomasson estaba por fin apareciendo cuando más se le necesitaba, pero el equipo no se lo terminaba de creer. Las derrotas que acumulaban a sus espaldas pesaban demasiado y Bilbao se aprovechó de ello. Creyó más en la victoria. Un pase a ninguna parte, un tiro fallado, una pérdida y una falta en el peor momento. Lo mismo de siempre, pero esta vez a falta de tan solo dos minutos para acabar el encuentro. Fueron 38 minutos de auténtica excelencia, pero en el momento de igualdad, Covirán siempre sale perdiendo. Un triple final de Kwan Cheatham dio el último aliento de esperanza a los de Pablo Pin, pero el reloj jugaba en su contra. 94-93 y quinta derrota consecutiva, otra vez, quizás la que más, totalmente injusta. El Covirán Granada merece más, merece como poco dos triunfos en su casillero, pero este deporte en ocasiones golpea demasiado duro. Ahora toca volver y levantarse, porque este equipo puede ganarle a quien sea, solo falta creérselo.

Ficha del partido:

Bilbao Basket: Smith, Renfroe, Rabaseda, Hlinason, Tsalmpouris - quinteto inicial - Killeya-Jones, Reyes, De Ridder, Kullamae, Anderson, Rigo, Pantzar.

Covirán Granada: Costa, Martínez, Thomasson, Cheatham, Felicio - quinteto inicial - Díaz, Tomás, Ziv, Konontsuk, Kramer, Kairys, Iriarte

Parciales: 21-23; 25-20 - descanso - 23-25; 25-25

Incidencias: partido correspondiente a la Jornada 5 de la Liga Endesa disputado en el Bilbao Arena.