Jueves, 19 Octubre, 2017

            

Vecinos de Cármenes del Mar temen “pasar la navidad debajo de un puente” después de dejar su vida en sus casas

La urbanización se viene abajo por el desplazamiento del terreno en el que están construidas las viviendas

Casa en ruinas
E.P.


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Los vecinos de la urbanización Cármenes del Mar de La Herradura (Granada) viven en una incertidumbre continua desde que ha empezado a llegar el “goteo” de órdenes de desalojo ante la posibilidad de que las viviendas se derrumben y ahora temen “tener que pasar la navidad debajo de un puente” después de haber dejado su vida entera atrás para adquirir sus casas.

Uno de los portavoces de los vecinos, Ignacio Martín, ha explicado a Europa Press que él dejó su vida y todo lo que tenía en Madrid para comprar una casa “en el paraíso”, un sueño que ha pasado a convertirse en pesadilla y un paraíso que ha pasado a ser un sitio casi inhabitable y con fecha de caducidad en “siete u ocho años”.

La urbanización Cármenes del Mar se viene abajo por el desplazamiento del terreno en el que están construidas las viviendas, lo que ha provocado que el Ayuntamiento de Almuñécar (Granada) haya comenzado a lanzar órdenes de desalojo para la seguridad de los vecinos, aunque “algunos ya se habían ido porque cuando tienes hijos en lo único que piensas en el que a ellos no les pase nada”, ha apuntado Martín.

La situación ha llevado a otros “a dejar de pagar la hipoteca para que el banco se quede con la casa”, aunque aún están los que aguantan a la espera de que las administraciones públicas las echen una mano para poder pagar una serie de medidas cautelares para que las viviendas aguanten en pie hasta que se termine el pleito que ellos mismos iniciaron y se pague el arreglo; unas medidas, eso así, que cuestan “cuatro millones de euros”.

“No es cierto que la mayoría de las casas estén vacías porque sean segunda vivienda”, ha aclarado el portavoz de los vecinos, quien ha explicado que algunos de los habitantes del lugar sí son de procedencia extranjera, por lo que pasan en las casas unos seis meses al año, pero para la mayoría es su casa, donde viven y en donde invirtieron todo lo que tenían.

La imagen del lugar ahora es desoladora, tal y como ha afirmado Ignacio Martín, quien la ha comparado con “un campo de concentración” después de que la Policía Local haya colocado vallas, o con “Sarajevo después de un bombardeo”.

Se lamentan de que nadie los escuche: “Para una administración como la Junta adelantar cuatro millones no supone nada y, además, ellos tienen la suficiente influencia como para acelerar los trámites con las aseguradoras”. Y es que los responsables de la construcción de las casas “no tardaron en declararse insolventes o en entrar en concurso voluntario de acreedores”.

Ignacio Martín esperaba la visita de su madre, de 83 años de edad, para pasar la Nochebuena en familia, “como lo hace cualquier persona”, pero ahora no sabe si tendrá un techo bajo el que cobijarse tras recibir la orden de desalojo el pasado 22 de noviembre, aunque ha afirmado que quiere “aguantar dentro de la casa por la que dejó su vida”.

“Lo hemos hecho todo bien, con respeto, aunque tendríamos que estar dando botes encima de alguna mesa”. Martín ha enfatizado en el gasto que ha supuesto para los vecinos entrar en juicios para intentar lograr un buen fin para su situación por lo que no pueden afrontar otro pago de cuatro millones por lo que, además de pedir el adelanto a la Junta de Andalucía, han propuesto que los arreglos se hagan por fases aunque “la única” respuesta que han encontrado es la propuesta para crear una mesa de trabajo “que ahora no se pone en marcha”.

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