Sábado, 21 enero, 2017

Un jurado enjuiciará en junio a la acusada de matar a su marido en Charches tras una infidelidad

Su defensa sostiene que actuó con "obcecación" y alteración psíquica, y pide que sea condenada a cuatro años de cárcel

Agencia


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Un jurado popular enjuiciará en la Audiencia Provincial de Granada del 23 al 27 de junio a la mujer, de iniciales M.D.R.L., acusada de asesinar con una escopeta de caza a su marido en la localidad granadina de Charches, en El Valle del Zalabí, y ocultar el cadáver después de que tuviera conocimiento de que le había sido infiel, según han informado a Europa Press fuentes del caso.

La Fiscalía pide para ella una pena de 18 años y nueve meses de prisión, por un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas, con la circunstancia agravante de parentesco y la atenuante de confesión, además del pago de una indemnización a la madre del fallecido de 60.000 euros.

Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, la procesada, de 45 años, contrajo matrimonio con F.M.E. a la edad de 15 años, fruto del cual tuvieron dos hijas, que tienen actualmente 26 y 21 años. La mujer convivía con su marido y su hija menor en la segunda planta de una vivienda en Charches, en el término municipal de Guadix.

Aproximadamente en el mes de agosto de 2012, la mujer tuvo conocimiento de la infidelidad de su esposo, por lo que, “humillada y despechada por la traición”, en el mes de mayo de 2013 tomó la decisión de matarlo.

En los días previos al 12 de mayo, la procesada, que carecía de permiso de armas, había tomado una escopeta de su marido –aficionado a la caza– que éste guardaba en un armario y la escondió detrás de un sillón cargadas con dos cartuchos y preparada para ser disparada en cualquier momento.

Finalmente, esa noche del 12 de mayo, después de pasar todo el día junto a su esposo y tras cenar juntos en la casa de su suegra, la mujer, “movida por los celos y con el firme propósito de acabar con la vida” del hombre “procedió a ejecutar un plan perfectamente trazado”, consciente de la gravedad y de las consecuencias de lo que iba a hacer.

Al regresar a su domicilio cerca de la media noche, ambos se acostaron en la cama de matrimonio que compartían desde hacía años. La acusada esperó a que su marido estuviera “profundamente dormido” para llevar a cabo su plan.

La defensa, por su parte, sostiene que la inculpada fue sometida desde el comienzo del matrimonio a malos tratos, y que en la vida familiar predominaban las agresiones, amenazas, insultos, así como las vejaciones del marido hacia ella, de las que eran testigos, y a veces víctimas, las hijas.

Sin embargo, “fuera por miedo, temor, dependencia emocional hacia su agresor, o distorsionada percepción de la situación, estos hechos nunca fueron objeto de denuncia”, señala su abogado, Jesús Huertas, en su escrito de defensa.

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