Miércoles, 21 de Noviembre de 2018

            

Tirar las lentillas por el desagüe podría contaminar el agua

Entre 6 y 10 toneladas métricas de lentes de plástico terminan en aguas residuales solo en los Estados Unidos cada año

Lentilla | Foto: E.P.
E.P.


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Tirar las lentillas por el desagüe al final de su uso podría estar contribuyendo a la contaminación microplástica en los cursos de agua, según un estudio realizado por investigadores del Instituto de Biodiseño en la Universidad Estatal de Arizona (ASU), en Estados Unidos.

“He usado gafas y lentes de contacto la mayor parte de mi vida adulta, pero empecé a preguntarme si alguien había investigado qué pasaba con estos lentes de plástico”, ha declarado Rolf Halden, del Centro de Ingeniería de Salud Ambiental del Instituto de Biodiseño en la ASU.

Las lentes que se tiran por el desagüe al final terminan en plantas de tratamiento de aguas residuales. Los investigadores han estimado que entre 6 y 10 toneladas métricas de lentes de plástico terminan en aguas residuales solo en los Estados Unidos cada año.

Los lentillas tienden a ser más densas que el agua, lo que significa que se hunden, y esto podría representar una amenaza para la vida acuática, especialmente los desagües inferiores que pueden tragar las lentillas, ha explicado Halden.

“Comenzamos a buscar en el mercado estadounidense y realizamos una encuesta a usuarios de lentes de contacto. Descubrimos que del 15 al 20 por ciento de los usuarios de lentes de contacto están lavando las lentes en el lavabo o el inodoro. Este es un número bastante grande, considerando que aproximadamente 45 millones de personas en los Estados Unidos solo usan lentes de contacto”, ha señalado Charlie Rolsky, estudiante que presenta el trabajo.

Asimismo, el tercer investigador, Varun Kelkar, ha argumentando que cuando el plástico pierde algo de su resistencia estructural, se descompone físicamente. “Esto conduce a partículas de plástico más pequeñas que finalmente conducirían a la formación de microplásticos”, especifica.

Los organismos acuáticos pueden confundir los microplásticos con los alimentos y, dado que los plásticos no son digeribles, esto “afecta dramáticamente el sistema digestivo de los animales marinos”.

Además, dichos animales son parte de “una larga cadena alimenticia”, algunos de ellos de forma puntual encuentran un “camino hacia el suministro de alimentos humanos, lo que podría conducir a exposiciones humanas no deseadas a contaminantes plásticos y contaminantes que se adhieren a las superficies de los plásticos”, ha concluido.


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