Jueves, 23 Marzo, 2017

Somnifobia: cuando ir a dormir da miedo

En el contexto de las fobias, este miedo a dormir podría también presentarse entre quienes padecen de pesadillas o terrores nocturnos o aquellas personas con apneas y que se despiertan con sensación de ahogo



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En el contexto de las fobias, el miedo a irse a la cama a dormir se puede presentar a cualquier edad, aunque las causas son muy variadas y dependen del contexto de cada individuo. Las consultas de los especialistas en sueño y de la salud mental comparten entonces más de un paciente en el que la característica más acusada es una ansiedad anticipatoria ante el hecho de tener que ir a dormir.

MIEDO AL DORMIR

Según explica a Infosalus Francisco Segarra, coordinador del grupo pediátrico de la Sociedad Española del Sueño (SES) y especialista de la Clínica del Sueño Estivill, quienes han desarrollado un miedo a ir a dormir son por regla general personas que no pueden dormir, insomnes que generan ansiedad anticipatoria, angustia por no poder dormir y que generan una fobia sobre ello.

“El desencadenante es el insomnio, derivado del estrés o de otro problema adaptativo, y el insomnio se refuerza a sí mismo dando lugar a un círculo vicioso, es lo que se denomina insomnio psicofisiológico, en el que no existe causa aparente pero que se va auto-manteniendo”, explica Segarra.

En el contexto de las fobias, este miedo a dormir podría también presentarse entre quienes padecen de pesadillas o terrores nocturnos o aquellas personas con apneas y que se despiertan con sensación de ahogo. Son personas que tienen miedo a dormir porque han sufrido experiencias negativas asociadas al sueño.

En niños esta fobia a dormir, un miedo irracional que ocasiona un insomnio de tipo conductual, también es muy frecuente y más común entre los 6 y los 11 años con características similares a las de los adultos pero asociadas a la etapa infantil.

Los procesos que se desarrollan durante el sueño llevan a quienes los sufren a acudir a las consultas de medicina del sueño y en los casos en los que el tratamiento se debe enfocar desde la psicología o psiquiatría estos pacientes se derivan a estos otros especialistas.

Los factores de riesgo más frecuentes para sufrir insomnio incluyen ser mujer, vivir sola o tener un nivel socio-cultural bajo, entre otros. “Son perfiles hiper-responsables que tienden a acumular tensión y a medida que se cumplen años, los problemas de insomnio también aumentan”, aclara Segarra.

SUPERAR LA ANSIEDAD DEL INSOMNIO

La calidad de vida de quienes sufren este u otros tipos de insomnio o problemas del sueño se ve muy deteriorada ya que el sueño constituye un proceso de reparación que permite tener un rendimiento óptimo durante el día posterior.

“Por ello, se observa afectación anímica, mayor irritabilidad y si el problema se mantiene a lo largo de los meses se presentan síntomas de depresión como dificultades en la concentración, atención y la memoria”, apunta el especialista.

Además, el insomnio aumenta el absentismo laboral y la siniestralidad en el trabajo ya que el sistema inmune empeora y el insomne es más vulnerable ante las enfermedades. Los últimos estudios apuntan a que la falta de sueño está muy relacionada con algunos tipos de cáncer.

Para tratar la fobia a dormir se emplea una combinación de estrategias de tipo cognitivo-conductual para el insomnio con o sin medicación agrupadas bajo las siglas de CBTI (‘Cognitive Behavioral Therapy for Insomnia’).

“Cada caso es diferente, hay que encontrar las causas para buscar el mejor tratamiento”, señala Segarra. El tiempo de recuperación es por ello también variable pero en el caso de los programas cognitivo-conductuales los resultados comienzan a verse tras 6 a 8 semanas.

Las técnicas empleadas se basan en la psicología conductual pero al tratarse de un problema del sueño se combinan con otras técnicas de la medicina del sueño y de la cronobiología.

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