Lunes, 22 de Octubre de 2018

            

Semana de reflexión

Alcaraz tiene que levantar a un equipo hundido anímicamente y en la clasificación. El Atlético le hizo un ‘siete’ a un equipo que da la sensación de 'querer y no poder'

Lucas Alcaraz, durante un entrenamiento esta temporada | Foto: Antonio L. Juárez
Daniel Sánchez-Garrido | @Danisgr


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Sabía que no iba a ser fácil. Era consciente desde que la posibilidad de volver al banquillo nazarí sondeaba en el aire de la rumorología. Y es que Lucas Alcaraz tiene un ‘marrón’ importante por delante. Se ha encontrado a una plantilla anímicamente rota, sin confianza. La juventud, inexperiencia y la falta de identidad con el club de ésta no ayudan al pobre de Lucas.

El granadino se enfrenta ahora a un reto de dimensiones estratosféricas. Obviamente, el primer paso es rehacer al equipo, dotarlo de mecanismo válidos para sacar adelante los partidos y, sobre todo, sumar victorias. En la primera parte ante el Atlético se vieron pinceladas sobre esto. Se comenzó ganando ante uno de los mejores equipos del mundo y se supo aguantar casi toda la primera mitad. Pero los despistes volvieron a costar caro.

En estos primeros 45 minutos se apreció a un equipo más armado, con las ideas más claras y mayor convicción. Precisamente fue la convicción lo que le faltó a los nazaríes en el segundo tiempo para intentar poner, al menos, más oposición ante el Atlético. Alcaraz lo afirmó con estas palabras: “Lo que no podemos hacer es dejarnos ir”. La intensidad y el esfuerzo nunca puede estar reñido con la derrota.

La falta de confianza en ciertos momentos es alarmante. Y más si se mezcla con la dejadez, como pasó en la segunda mitad ante los colchoneros. Conseguir el primer triunfo es vital para ganar vida en este aspecto. Cada uno de los jugadores que conforman la plantilla necesitan creérselo. Saber que la vida en el Granada no es fácil y que se va a sufrir muchísimo, pero por encima de todo deben saber que sí se puede. En esto Alcaraz también será clave. Nadie conoce mejor que él el ADN rojiblanco horizontal.

La plantilla volverá a los entrenamientos el martes. Es una semana para reflexionar, hacer autocrítica y ponerse a trabajar inmediatamente. La severa goleada recibida en el Calderón debe estar en la mente de todos. Como bien dijo Alcaraz, es precisamente ese 7-1 el que tiene que dar las fuerzas necesarias a todos para salir adelante del pozo.

Con la goleada en la retina, el coraje y el orgullo de cada jugador debe salir a la palestra. Así preparará Alcaraz el próximo partido. Será en Los Cármenes, en casa, y ante un rival de igual nivel que el Granada. Como se suele decir, de la misma liga. La victoria es innegociable el sábado. Tres puntos que se suman al casillero, además de quitarse la presión de conseguir el primer triunfo de la temporada y acercarse, precisamente, al Sporting que es el 18º clasificado con 7 puntos.

La situación es delicada pero no hay otro camino que pensar en positivo para ver la luz. Ante el Atlético, el equipo cumplió durante 45 minutos y desapareció la demás parte del tiempo. También hay que tener en cuenta las importantes bajas que había con las lesiones de jugadores importantes como Gastón Silva, Krhin y Carcela.

En este sentido, Alcaraz debe visualizar rápidamente cual va a ser su ‘once tipo’. La rotación continua que utilizó Jémez acabó por hartar a los jugadores, que pasaban del césped a la grada en un abrir y cerrar de ojos. Toda la plantilla debe sentirse partícipe del objetivo colectivo que tiene el club y luchar por ayudar sabiendo el rol que tiene en el campo. Alcaraz marca el camino ahora, y como dijo en el Calderón, los detalles individuales pasan a segundo plano. Lo más importante, y casi lo único, es el colectivo, el equipo, tus compañeros, tu gente, y todos los que forman el Granada Club de Fútbol.

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