Sábado, 19 Agosto, 2017

            

San Lázaro, territorio de grafitis | Galería

Aunque se ha puesto el acento en controlar las pintadas en el Albaicín, hay más zonas de Granada, como el barrio de San Lázaro, cuyas paredes son pasto de los grafiteros

Un grafiti en el barrio de San Lázaro de Granada | Autora: Asun Rodríguez
Redacción GD | Imagen: Asun Rodríguez


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No solo el barrio del Albaicín, declarado  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está siendo pasto del arte grafitero. Hay espacios en Granada, especialmente fachadas, que también han sido dominadas por los aerosoles y que ofrecen una vista desaliñada de la ciudad. En el entorno de la Estación de Trenes de Granada y, en especial, el del barrio de San Lázaro, predominan las pintadas que ocupan, en este último caso, prácticamente todo los bajos de los edificios que se hallan sin explotación comercial.  Simples firmas, dibujos, símbolos y emblemas ‘devoran’ las fachadas de este barrio de Granada.

SANCIONES

El Ayuntamiento de Granada, en enero de 2015, aprobó sustituir las sanciones económicas que imponía a menores infractores que hacían grafitis de forma ilegal por trabajos en beneficio de la comunidad y de formación, entre los que se incluirá la limpieza de muros con pintadas de esta capital andaluza. Pero esta medida que forma parte del plan municipal ‘Granada más imagen’, no contempla las infracciones muy graves, aquellas que atentan contra el patrimonio histórico o bienes de interés cultural, ni se pueden aplicar a los grafiteros reincidentes.

CÁMARAS EN EL ALBAICÍN

En el caso del Albaicín, hay una medida concreta que se viene gestando desde 2015, que ya cuenta con el visto bueno de la Comisión de Garantías de Videovigilancia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), y que ayudará a identificar a los autores de estos actos vandálicos próximamente. El alto tribunal andaluz informó favorablemente el proyecto municipal que proponía la colocación de seis cámaras en cinco puntos estratégicos del Albaicín. En concreto, se ubicarán en el interior del pasadizo del Arco de las Pesas, monumento que data del siglo XII, para controlar cualquier alteración en sus paredes; en la Puerta Monaita (siglo XI), en la zona exterior alta en vertical con el pie de las escaleras, con el fin de vigilar las paredes; y en el Arco de Elvira (siglo XI), instalada en la fachada de una edificación contigua para visionar sólo el arco, su fachada y el interior.

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