Martes, 25 de Septiembre de 2018

            

Residentes de Fukushima intentan reactivar el turismo para concienciar sobre la magnitud de la tragedia

Hasta ahora, solo 700 de los 21.000 habitantes que tenía antes de la catástrofe han regresado, parecido a las ciudades de alrededor

Fukushima
E.P.


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Siete años después de la catástrofe de Fukushima, los residentes de los alrededores han puesto en marcha una inciativa para resucitar la región a través del turismo, con visitas guiadas que circundan la zona afectada por la fusión de la planta nuclear de la región durante el terremoto del 11 de marzo de 2011, con el doble objetivo de revitalizar económicamente la región y poner en conocimiento de los visitantes el alcance de la tragedia.

“El desastre ha ocurrido, no se puede hacer nada. La cuestión es cómo ayudar a la gente a reconstruir sus vidas”, ha declarado Takuto Okamoto, uno de los guias que llevan a los turistas hasta Tomioka, a 10 kilómetros al sur de la planta nuclear.

En la autopista a Tomioka, carteles electrónicos advierten de que los niveles de radiación superan cien veces los niveles normales. A lo lejos se pueden ver las tareas de reconstrucción: un proceso que costará miles de millones de dólares anuales y 40 años hasta que los servicios de limpieza retiren todo el uranio fundido.

Cada turista tiene un motivo para visitar la zona. “Yo lo hago para fardar, para ser completamente honesto”, explica el programador filipino Louie Ching, de 33 años. Ching visitó el año pasado otro escenario de infausto recuerdo: Chernóbil.

NAMIE, PUNTO DE RECONSTRUCCIÓN
La ciudad de Namie, a cuatro kilómetros al norte de la central, es ejemplo de la lenta resurrección de la zona. Hasta ahora, solo 700 de los 21.000 habitantes que tenía antes de la catástrofe han regresado, parecido a las ciudades de alrededor.

Dos que no piensan regresar son Mitsuru Watanabe, de 80 años y su esposa Rumejo, de 79. Solo se han pasado por la ciudad para recoger sus pertenencias de su antiguo restaurante antes de la demolición. “Solíamos sacar cien millones de yenes al año (unos 780.000 euros)”, recuerda Mitsuru.

Okamoto también lleva a sus turistas a la costa, donde las olas gigantes del terremoto mataron a cientos de personas, y el lugar donde las autoridades pretenden levantar un parque conmemorativo de 5.200 metros cuadrados, con un archivo e imágenes de la tragedia, rodeado del nuevo muro de contención levantado en los meses posteriores a la inundación.

ATRACCIÓN TURÍSTICA
Las autoridades de Fukusima pretenden que el parque marque el comienzo de las visitas guiadas, según el director adjunto para turismo de la prefectura, Kazuhiro Ono. Los turistas extranjeros permanecieron en Japón un total de 70 millones de días el año pasado, tres veces más que en 2011; 94.000 en Fukushima.

Otro de los guias de Namie, Hidezo Sato, lamenta que la gente “quiera fardar de acercarse lo más posible a la planta, pero por lo menos nos visitan”. El guía, antiguo comerciante de semillas, espera que el parque y el memorial contribuyan a despejar cualquier temor sobre la radiación.

Mayumi Matsumoto, de 54 años, alberga sentimientos encontrados sobre las autoridades japonesas a la hora de comentar el desastre y la reconstrucción. “No hemos llegado al fondo de este asunto, y ahora no es el momento”, lamenta en respuesta a la gravedad de la catástrofe y ciertos episodios de silencio de las autoridades sobre el alcance de la tragedia.

“Y no me gustaría que la gente se acercara tanto a la planta nuclear. No es un espectáculo, pero si la gente puede ver por sí misma el daño, entenderán por qué tenemos que impedir que se repita”, ha añadido.


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