Viernes, 20 Octubre, 2017

            

Políticos franquicia

Hacerse franquiciado tiene sus ventajas y no lo voy a discutir...

Candidato a la secretaría general del PSOE, Pedro Sánchez, la presidenta de la Junta de Andalucía y candidata a la secretaría general del PSOE, Susana Díaz, y el alcalde de Granada, Francisco Cuenca en un acto en Granada | Archivo
José Luis Zurita Urbano @zurita1969


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Que en el mundo de la franquicia el único que hace negocio es el franquiciador es algo que ya pocos dudan pero algo tendrán cuando siguen apareciendo por nuestras ciudades desnaturalizándolas y homogeneizándolas. Cuando cierra camisería Pepe, en la que 4 generaciones de la familia salían vestidos para el domingo de Ramos, abre una franquicia de yogures, suvenires, buñuelos o comida basura.

Hacerse franquiciado tiene sus ventajas y no lo voy a discutir. Cuando firmas te dan un manual en el que tan sólo falta que te digan a qué horas puedes ir al lavabo. Los mostradores, vitrinas, folletos, rótulos, gorritos y hasta el saludo con el que recibiremos al cliente está en el manual de imagen corporativa. Cómo compras, a quién le compras, la cartera de productos y lo qué vas a ganar anda por la página 235 del manual de negocio. Hacia la página 125 suelen haber unos gráficos a todo color con el  tráfico de clientes en función del local que alquiles y por la 425 el nuevo y flamante franquiciado encuentra lo del punto de equilibrio que es cuando abrirá la saca para empezar a llenarla con los pingües beneficios que le sacarán de pobre.  Todo se completa con correos electrónicos diarios -o semanales- en los que informan al feliz franquiciado de las nuevas ofertas, estrategias comerciales o mensajes que le ayudarán a seguir llenado la saca.

Hacer una marca propia es difícil. Al producto de calidad debes sumarle un discurso sostenible en el tiempo y una paciencia que al santo Job seguramente vería complicado mantener su fama. Comprendo a los franquiciados pero al poco tiempo se dan cuenta que, salvo una decena de franquicias el resto es humo. Un día verán que unos de los productos son infumables pero no pueden quitarlo de en medio ya que da beneficios a nivel global. Otro día el cartel de una campaña le parecerá penoso pero se lo tendrá que comer con guarnición bajo apercibimiento de sanción por dañar la imagen global de la marca.

Las grandes marcas políticas son franquiciadores de ilusiones y no dudan ni un segundo dejar colgados de la brocha a sus  los políticos de provincias franquiciados si la imagen de la marca así lo recomienda.  Ya sea defender 700 días de asilamiento por ferrocarril, una fusión sanitaria o la piscina más grande del mundo,  el político franquiciado hará de tripas corazón y no dudará en defender los intereses de la franquicia por encima de los suyos o de los de su entorno.

En estos días hemos conocido que el gobierno de España ha desestimado la candidatura de Granada para ser sede de la agencia europea del medicamento con el apoyo del Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos. Barcelona será la candidata hispana para cuando al oso británico se atrevan a desollarlo. Tras meses inflando el globo el trío de políticos franquiciados granadinos, deben estar ahora mismo preparando la guarnición necesaria para tragarse semejante sapo y sin duda, desde de la sede de la respectiva franquicia, les llegarán los emails necesarios para ayudarles en la tarea. Les ayudarán a secar  sus lágrimas de cocodrilo y recuperar  su mejor sonrisa para vendernos el próximo producto estrella.  Se lo compraremos y a ellos les valdrá para justificar seguir siendo defendiendo la política franquicia, es más cómoda.

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