Lunes, 27 Marzo, 2017

Piden 18 años de cárcel para un acusado de propinar una paliza a una joven en plena calle

El procesado, José A.M.N., está acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa, por el que el fiscal pide además una prohibición de acercamiento a su víctima por un periodo de 28 años

E.P.


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La Fiscalía de Granada ha solicitado una pena de 18 años de prisión para un acusado de propinar una paliza a una joven desconocida en plena calle, dejándola inconsciente, tras una serie de golpes que le han provocado una limitación funcional en un ojo que le ha supuesto pérdida de visión binocular.

El procesado, José A.M.N., está acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa, por el que el fiscal pide además una prohibición de acercamiento a su víctima por un periodo de 28 años. Será enjuiciado los próximos 31 de enero y 7 de febrero en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada.

Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan al pasado 8 de enero cuando, sobre las 2,00 horas, cuando la joven, de 27 años, que se dirigía a su domicilio en la calle Horno de Marina, en Granada, fue abordada por el acusado al apearse del taxi en el que se había desplazado.

El hombre, de 34 años y natural de Almería, se aproximó a ella por la espalda y, “sin causa alguna que lo justifique”, le asestó “de forma sorpresiva” y “con ánimo de acabar con su vida” un fuerte golpe en la cabeza con un objeto punzante que le hizo caer al suelo y perder el conocimiento, sin que ella tuviera posibilidad de defensa alguna.

Una vez que la joven yacía inconsciente en el suelo, el acusado la arrastró boca abajo agarrándola por las piernas, y la colocó tras un turismo estacionado en la misma calle. Allí, “movido por idéntico ánimo de acabar con su vida”, y “aprovechando la total situación de indefensión en la que se hallaba”, continuó golpeándola en repetidas ocasiones, hasta que desistió de la agresión abandonando el lugar.

Dejó allí inconsciente a su víctima, hasta que fue asistida por un grupo de viandantes, que contactaron con el servicio de emergencias a través del teléfono del 112. A resultas de la agresión, sufrió lesiones de diversa índole que podrían haberle causado la muerte de no haber recibido una rápida asistencia médica por hemorragias a nivel intracraneal y sufre diversas secuelas, como hipoestesia facial, lagrimeo constante, y síndrome postconmocional, además de cicatrices y limitación funcional en un ojo.

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