Sábado, 21 enero, 2017

Otitis infantil: cuando el resfriado se complica

El tratamiento de la otitis media aguda solía basarse en los antibióticos pero en la actualidad existe un consenso de gran parte de la comunidad médica en tratar sólo con analgesia



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Durante los meses del periodo escolar, el mayor contacto en las aulas, las bajas temperaturas y la gripe son los principales causantes de que las infecciones víricas tengan su repercusión en el oído de los más pequeños.

Se distingue entre otitis media aguda, que puede ser leve o grave, en la que existen síntomas como el dolor o la fiebre, la otitis media con exudado sin la presencia de síntomas, aunque se advierte en la exploración la presencia del líquido, y otitis media crónica, cuando la presencia de líquido dura de forma continuada entre 3 o 6 meses ya sea en uno o los dos oídos.

Según señala De la Flor, hay que diferenciar entre la otitis media aguda de repetición y la crónica ya que la primera no presupone cronicidad, aunque son entidades que pueden y suelen aparecer juntas. “La otitis media es una afección que se produce sobre todo en los primeros tres años de vida, en los que casi un 100% de los niños pasa por algún episodio de otitis aguda y hasta un 30% presenta otitis de repetición”, explica De la Flor.

La causa principal de las otitis son las infecciones de las vías respiratorias altas, el resfriado común y la gripe, en los que están implicados la inflamación de la mucosa nasal y la trompa de Eustaquio hacia donde refluye la mucosidad. Se produce entonces la acumulación de mucosidad en las estructuras asociadas al oído medio, lo que puede dar lugar a una sobreinfección por bacterias.

Los niños que podrían tener una mayor predisposición son aquellos que sufren infecciones virales de forma más frecuente y se cree que también podrían estar implicadas una menor inmunidad local en el aparato nasofaríngeo o una anatomía
craneal que favorezca que el moco revierta más hacia el oído. Los episodios de otitis se reducen con la edad debido a la maduración de las estructuras del oído (las trompas de Eustaquio en bebés y niños pequeños son más cortas, estrechas y horizontales que en los adultos, dificultando el movimiento de aire y líquidos) y a una menor incidencia de las infecciones respiratorias de las vías altas en los niños más mayores.

ANTIBIÓTICOS: NO SIEMPRE NECESARIOS
El tratamiento de la otitis media aguda solía basarse en los antibióticos pero en la actualidad existe un consenso de gran parte de la comunidad médica en tratar sólo con analgesia los casos en los que el cuadro clínico no es grave (no existen factores de riesgo, inmunodeficiencia, supuración o fiebre alta).

“Se mantiene en observación atenta al niño y si a las 48 horas el síndrome no ha mejorado se aplican entonces los antibióticos”, aclara el facultativo. De la Flor señala que lo que sí apuntan con claridad los estudios es que resulta indiferente en la evolución de la otitis utilizar paracetamol o un antiinflamatorio y que los resultados en el alivio del dolor son generales para ambos tipos de fármacos. En este sentido, el pediatra aclara que, según señalan los padres, en algunos niños parece funcionar o sentar mejor uno u otro, por lo que la elección dependerá de su eficacia en cada niño.

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