Martes, 12 Diciembre, 2017

            

Los pacientes más jóvenes que sufren un infarto son menos proclives a cambiar a unos hábitos más saludables

En España se producen cada año unos 60.000 infartos y, entre los que pueden ser atendidos a tiempo por sanitarios, la mortalidad es de apenas un 5%

Foto: E.P./PIXABAY
E.P.


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En los últimos años se ha reducido considerablemente la mortalidad por infarto de miocardio, lo que favorece que los pacientes puedan volver a hacer vida normal unos meses después siempre que mantengan unos hábitos de vida saludables que, sin embargo, suelen cumplir menos los pacientes más jóvenes.

“Los pacientes mayores, paradójicamente, son los más adherentes al tratamiento y aceptan mejor un cambio de vida para evitar que la enfermedad pueda volver a darles un susto”, según ha destacado en declaraciones a Europa Press el presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), Carlos Macaya, en el marco del I Congreso del Paciente Cardiovascular Experto organizado este viernes en Madrid, con el apoyo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

En España se producen cada año unos 60.000 infartos y, entre los que pueden ser atendidos a tiempo por profesionales sanitarios, la mortalidad es de apenas un 5 por ciento cuando “hace 20 años fallecían entre un 20 y 25 por ciento de estos pacientes”.

Además, en estos últimos años también se ha reducido el ingreso hospitalario de estos pacientes, que ahora son dados de altas 4-5 días después cuando antes estaban diez días. Y tras pasar por una unidad de rehabilitación, entre uno y tres meses después pueden reincorporarse a su vida normal.

“El problema inicial que tienen estos pacientes es la incertidumbre, por saber qué podrán hacer y qué no”, según este cardiólogo, que por ello defiende que la clave es implicar al paciente en el cuidado de su propia enfermedad “potenciando cambios en su estilo de vida para que sea más saludable”, según Macaya.

Así, admite que “no todos pacientes necesitan la misma receta” y en algunos casos hay que invertir más tiempo para que dejen hábitos ya adquiridos, como el consumo de tabaco o alcohol, e introduzcan asimismo cambios en la dieta y hagan más actividad física.

De hecho, admite que si el corazón no está muy dañado y se arregla el daño de las arterias coronarias pueden practicar deporte a una intensidad más que moderada. “Yo tengo pacientes que no son maratonianos, pero casi”, ha asegurado.

EL RIESGO DE DAR MENSAJES “EXCESIVAMENTE TRIUNFALISTAS”

En ese sentido, el presidente de la FEC ha reconocido que los pacientes mayores son más cumplidores con ese cambio de hábitos, quizá porque “se sienten más vulnerables”, mientras que entre los pacientes más jóvenes parecen calar más los mensajes “excesivamente triunfalistas” que les dan los médicos y creen erróneamente que el problema ya se ha resuelto.

De hecho, los segundos infartos son más frecuentes en aquellos pacientes que no han cuidado sus factores de riesgo y, según han visto, son más comunes en los pacientes más jóvenes.

Además, asegura que el tratamiento farmacológico que deben seguir estos pacientes también es “sencillo y totalmente asumible” ya que está dedicado a controlar los factores de riesgo que pueda tener.

Para ayudar a los pacientes en ese cambio de hábitos que se recomienda y en el cumplimiento de su medicación, la FEC puso en marcha hace un año el proyecto ‘Paciente Experto’, como parte de su programa ‘Mimocardio’, en el que ya hay 120 pacientes acreditados y al que se han adherido 105 hospitales de toda España.

El objetivo es seleccionar a determinados pacientes que han superado un infarto o han sido diagnosticados de fibrilación auricular o insuficiencia cardiaca para que colaboren en la prevención de la enfermedad y den apoyo a otros pacientes. “Esto es como una bola nieve, y un paciente formado puede afrontar con mucha más diligencia su enfermedad”, ha destacado.

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