Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

            

Lorca Premio Nobel

Acto celebrado en Granada | Foto: Archivo GD
Carmen Salinas | @MenMarias


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Lorca no necesita el Nobel; es el Nobel el que necesita a Lorca para dignificarse

El pasado viernes se presentó en la Plaza Mariana Pineda una campaña a favor de la concesión del Premio Nobel al poeta granadino. Apadrinado por Baltasar Garzón, el ruego ya ha sido comunicado a la Academia Sueca, organismo que según el exjuez «ha cometido grandes errores». Recordemos que, por vez primera desde 1949, este año no se entregará el Nobel de Literatura debido a los escándalos de acoso y abusos sexuales.

Los estatutos de la Academia son claros: no puede concederse este galardón a una persona fallecida, sin embargo, ha habido tres excepciones a lo largo de su historia: Dag Hammarskjöld (Nobel de la Paz, 1961), Erik Axel Karlfeldt (Nobel de Literatura, 1931) y Ralph Steinman (Nobel de Medicina, 2011, cuyo fallecimiento sucedió tres días antes y era desconocido para el jurado). ¿Por qué solicitamos la concesión del Premio Nobel de Literatura para Federico García Lorca?

En primer lugar, por una cuestión de justicia: el poeta granadino, a todas luces, habría recibido dicho Premio si su vida no se hubiese visto truncada por un asesinato a los treinta y ocho años. Dice Baltasar Garzón que «entregar el premio a título póstumo a Lorca –por la razón mencionada– dignificaría el Premio Nobel» y no puede resultar más acertado en su aserto. Una dignificación que, por otra parte, el Premio Nobel necesita más que nada. ¿Para qué sirve la literatura si no para crear un mundo más justo?

En el manifiesto, además, se recuerda que a Lorca lo asesinaron hace más de ochenta años y sus restos aún no han aparecido, por lo que el galardón sería también una respuesta «desde la defensa de los derechos humanos y la vida al terrible asesinato de un ciudadano que legítimamente luchó por la Segunda República y por las ideas de progreso, comprometiendo su nombre y su carrera en actos y suscripciones de manifiestos que probaban su compromiso cierto a favor de la libertad y contra el fascismo».

Pero, principalmente, la proclama pide el reconocimiento literario con el máximo galardón que ofrece el mundo a Lorca. Lorca es letra. Letra no como la entendemos, sino como la deberíamos de entender. Letra que nos conecta a otra realidad a la que la mayoría de los mortales no alcanzamos, realidad en la que es bello existir, sin condiciones, sin excepciones, sin malicia. La letra de Lorca nos reconcilia con la especie humana. Es una literatura más alta que escapa al género, a las categorías, a cualquier nombre. Una literatura que se configura como un tipo propio y único en la panorámica de la historia. Lorca veía cosas que el resto no vemos y, en un acto de inmensa generosidad, nos las contó haciendo del mundo un lugar eterno.

Y la literatura es, simplemente, eso.

La concesión del Premio Nobel a Lorca no contradiría los estatutos de la Academia: Lorca no está muerto. Como si su letra pudiese morir. Pero qué ridiculez.


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  1. Yo estoy de acuerdo con la propuesta, el problema es que como se empiecen a dar premios nobel a escritores fallecidos, no se va a volver a dar ni uno a escritores vivos. y tampoco me parece justo. saludos.