Martes, 24 enero, 2017

Lola Boloix: “Llevamos más de cuatro años sin hablar con la concejala de Urbanismo del Ayuntamiento”

La presidenta de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín hace un resumen del estado actual de barrio, de sus relación con las administradores y del margen de mejora de uno de los lugares Patrimonio de la Humanidad.

Texto: Jaime Martín / Foto y vídeo: Fermín R.f


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En el mundo hay actualmente 981 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. España, con 45 emplazamientos con esta catalogación, es el segundo país del mundo que más posee, por detrás de Italia. El conjunto monumental de la Alhambra, el Generalife y el barrio del Albaicín fueron los primeros del país en recibir esta definición, allá por el año 1984. 

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Treinta años después, el barrio ha pasado por buenos y malos momentos pero de aquí a un tiempo, parece que problemas como la movilidad o la rehabilitación de edificios se han hecho crónicos. La retirada, por parte del Ayuntamiento de Granada, de la que iba a ser el nuevo Plan Especial de Protección y Reforma Interior,  que sustituiría al de los años 90, no ha hecho más que recordar los desafíos a los que se enfrenta el barrio. Desde el consistorio granadino se habla de “desesperación” al tratar con la Junta de Andalucía sobre este asunto. Por aquí comienza esta entrevista con Lola Boloix, presidenta de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín…

El Albaicín vuelve a las portadas de los medios y no por algo positivo. 

En el Albaicín ahora mismo hay que hablar de problemas enormes. Instalaciones, movilidad, rehabilitación de edificios… También se ha hablado de que se le puede quitar al barrio lo de Patrimonio Mundial…

Otros barrios también se encuentran con problemas: la Chana con la llegada del AVE es un ejemplo. Pero da la sensación de que la problemática en el Albaicín es crónica.

Esto parte de un modelo de barrio. El Albaicín no es una urbanización, es un barrio medieval completo en el que prácticamente no ha cambiado ni siquiera el trazado de las calles. Es normal que este barrio tenga unas diferencias con otros. Cuando hablamos con los poderes políticos sobre esto, nos suelen decir: “no podemos contemplar al Albaicín como un barrio diferente”. Eso no es así.

Empezando por el urbanismo que, efectivamente, tiene un plan especial que está vigente.

Hay uno de los años 90. A ese plan lo que hay que añadirle es, por ejemplo, la regulación del uso de los edificios. Por cierto, se están haciendo hoteles y manzanas enteras de apartahoteles y viviendas para alquilar. También hay que contemplar la movilidad, y el medio ambiente. A los planes especiales hay que incorporarles otra serie de condiciones que pensamos que son imprescindibles. Nosotros creemos que no han encarado bien el proyecto. Este es un barrio que hay que conservar y mantener y por eso tenemos más problemas. Por ejemplo, si piensas en jardines piensas en el Albaicín. Pues no. Los jardines están en los cármenes pero fuera tenemos dos o tres. Se podrían poner jardines típicos, que se reconozca que estamos en el Albaicín.

Ahora han recortado personal de limpieza. Eso aquí es impresentable. ¡Hasta qué punto se ha notado! Las personas que trabajan en Inagra son extraordinarias, tenemos una comunicación directa con ellas y ahora nos encontramos que han quitado a un montón. Pero como son temas domésticos, parece que eso no les interesa a los partidos políticos.

¿Cómo es vuestra relación con las diferentes administraciones?

Tenemos mejor relación con la Junta de Andalucía que con el Ayuntamiento, aunque los de la Junta tampoco es que hagan mucho. Le estuvimos pidiendo a la concejala de Urbanismo entrevistas durante bastante tiempo. Como siempre nos decía que no pues ya decidimos que lo dejábamos.

¿Ustedes no han hablado en ningún momento con la responsable de Urbanismo en Granada?

Desde que yo dejé de pertenecer a la comisión del plan especial, hace unos cuatro años. Ella no nos ha dado nunca una entrevista. El problema fundamental es que tenemos un modelo de barrio bastante diferente y es bastante difícil entendernos. Por ejemplo, el empedrado. Ella ha dicho que ¿quién va a andar por piedras?

¿La plaza Nevot sería el ejemplo?

Exactamente. Han cogido la plaza, le han quitado un empedrado que era de los más fotografiados de Granada porque era bueno, de piedra gorda, como tienen que ser. De un día para otro nos encontramos con que lo quitan y ponen losas en una especie de triangulo con un desnivel de 60 cm. Cuando empieza a llover se organiza un río. La gente se lo está tomando a broma. Nosotros hemos vuelto a pedir que lo quiten, también a la Alhambra, porque fue a través del plan de miradores. Ahora la concejala dice que tienen un nuevo proyecto y ya lo planteará en la junta de distrito, supongo.

La otra asociación del barrio, la de la parte alta, sintoniza muy bien con el Ayuntamiento; resulta que piden que la accesibilidad en el barrio pase por quitar las piedras. Pensamos que las piedras son una seña de identidad del barrio, le da parte de su carácter y esto nos alarma. Como tenemos una idea tan diferente de barrio… nosotros mandamos las irregularidades que vemos y la verdad es que los funcionarios sí nos suelen contestar.

Es sorprendente que vosotros, los vecinos del barrio, no os hayáis sentado en años a hablar con la responsable última del urbanismo en la ciudad.

Nosotros nos enfrentamos a una sistemática descalificación por parte del equipo de gobierno. Nos da francamente lo mismo. El otro día tuvimos una mesa redonda con la directora de la Alhambra y con la responsable de jardines y la semana anterior tuvimos una con la delegada de Cultura de la Junta y… así vamos.

¿Han hablado con la delegada de Cultura?

Sí, cada vez que lo necesitamos. Y no sólo con ella. Con los jefes de servicio y las personas responsables de las actuaciones en el Albaicín.

Me hablaba antes de movilidad. ¿Cómo la contemplan ustedes?

El Ayuntamiento ha incumplido totalmente lo de peatonalizar la carrera del barrio: primero empezaron los autobuses de un colegio, después las bodas, después los taxis, después todos los turistas que tuvieran el hotel en el Albaicín. Y luego el tren.

¿Cómo han recibido esta iniciativa?

Es inaudito que los fines de semana no haya autobús y sin embargo sí hay tren, que es un transporte privado.

¿No lo consideran un transporte que puedan utilizar?

Nosotros no podemos utilizarlo, por un lado, por un motivo económico pero también porque tiene menos paradas que el autobús público.

¿Cómo es el acceso a servicios en el barrio?

Tenemos un centro de salud, en la plaza de San Nicolás, que está bastante bien. Tenemos la biblioteca infantil que está al lado del colegio… pero en cuanto a equipamientos este barrio está bajo cero. Nosotros nos encandilamos cuando vemos a los demás barrios que tienen una piscina, por ejemplo.

¿Se refiere a equipamientos deportivos?

De todo tipo. Lo único que hay es una especie de polideportivo que está en Haza Grande, que está en la carretera de Murcia, a tres cuartos de hora. Nosotros no tenemos equipamientos. Estaban haciendo la biblioteca municipal en un solar al lado del Palacio de los Córvoba… Ahí está abandonado desde hace tres o cuatro años.

¿Es el Albaicín un barrio seguro?

Hace nos años hicimos una serie de manifestaciones en las que llegamos hasta la subdelegación de gobierno más de 3.000 personas. El barrio tenía unos problemas enormes de seguridad. Pero tuvimos una entrevista con el antiguo jefe superior de policía y fue extraordinario. Lo arreglaron, nos trataron estupendamente y ahora mismo estamos bastante bien.

Ahora tenemos un escrito de varios folios que le vamos a mandar a la responsable de Movilidad diciendo que necesitamos policía de barrio. Una policía que sepa las horas a las que pasan autobuses para las cuevas para que pueda regularlos, que conozca las callejuelas… El Albaicín, con la cantidad de turistas que tiene, necesita una policía de barrio. Y no tanto los dos policías que están constantemente en el mirador de San Nicolás.

Por cierto, ¿qué les parece la propuesta de Torres Hurtado de aumentar en dos euros la entrada de la Alhambra para rehabilitar el barrio?

Creo que es un despropósito del mayor nivel, junto con el elevador que se quería poner. El Albaicín ha tenido muchas subvenciones de rehabilitación en los últimos diez años. Dinero europeo ha llegado lo más grande. ¿Cómo se ha gastado? Ese es el problema. Podemos tener un Centro del Gallo que ha costado muchos millones de euros, sale diez veces más caro, luego lo hacen pedazos… ¿al final para qué? Todos sabíamos que los asuntos sociales no podían estar allí y ahora se tienen que gastar otro dinero en llevarlos al Ave María. El dinero se podía haber gastado de otra manera, teniendo muchísima más confianza en los vecinos y en las personas que estamos trabajando en el barrio.

¿Tienen miedo de que el Albaicín pierda esa categoría de Patrimonio de la Humanidad?

Eso se suele decir de vez en cuando. Yo creo que no, que la UNESCO es consciente del valor patrimonial tan enorme que tenemos. Lo que sí necesitamos es, o un cambio de gobierno local que tenga otra visión o que el actual entre en razón.

Hace poco decía Ana Gámez que el Albaicín corría riesgo de convertirse en un barrio de postal.

Nosotros sí creemos que se tienen que regular los usos. Efectivamente, hay manzanas enteras que son hoteles. Otras muchas casas que son apartahoteles. Vamos a ver… si siguen con esta política de escaparate en la que te permiten que tires la casa por dentro y dejes la fachada… Espero que vengan tiempos mejores.

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