Domingo, 23 Julio, 2017

            

Lisón asegura en Granada que el tesoro real de los museos “son las colas que los dignifican serpenteando el edificio”



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El antropólogo y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Carmelo Lisón ha afirmado hoy en Granada que recordar y conservar la originalidad del patrimonio cultural “depende de la cultura, la época y la finalidad favorecida”. El profesor ha hecho estas manifestaciones durante el I Seminario Memoria y Patrimonio que ha comenzado hoy y contará con la participación de expertos procedentes de Marruecos, Italia, Francia, Estados Unidos y España.

Lisón ha cuestionado a quién pertenece el patrimonio intangible, simbólico, gestual y lingüístico, su significado metafísico y la riqueza del sentimiento y ha añadido que la memoria conforma una forma de entender por qué se comparte lo que se rememora.

Para el aragonés, “todos tenemos una idea aceptable sobre el patrimonio cultural, pero cuando tratamos de aquilatar el significado se navega por aguas muy revueltas, en el ecosistema de lo urbano o lo rural”.

Ha manifestado que actualmente para seleccionar la herencia cultural espiritual se premia la materialidad o simbolicitad del objeto, aunque por ello hay que “seleccionar forzosamente y memorizar”.

Sobre el mantenimiento que hacen las administraciones del patrimonio cultural, Lisón ha asegurado que “la ideología política reaviva y mantiene formas dialectales, afirmaciones cínicas olvidadas o por el contrario trata de erradicar expresiones tradicionales vivas consideradas impropias por los árbitros de la cultura”.

“Hay museos que han devuelto objetos históricos a su ciudad de procedencia, aunque nunca recuperarán su estado anterior porque van a parar a una academia y nunca a su lugar exacto de origen”, ha indicado el antropólogo, quien ha señalado que estos centros son los espacios apropiados para la investigación y la comparación debido a los medios económicos y técnicos con los que cuentan.

Los museos guardan sus tesoros como administradores en nombre de la humanidad, organizan muestras exhiben arte e historia y ofrecen visiones generales o por periodos, ha precisado el profesor, que ha recordado que junto a estos esfuerzos la sociedad y las autonomías “fomentan y protegen la creación de museos hasta en pequeñas aldeas”.

En su conferencia denominada “La cambiante mirada de la memoria” el antropólogo ha indicado que existen elementos u objetos históricos que “desde el momento que lo toca la varita mágica de la selección autorizada se le inserta plusvalía, se le regala un valor misterioso y se denota una ontología con fondo sagrado”.

Este objeto “es elevado hasta una esfera superior”, ha dicho Lisón, quien ha indicado que hasta que no recibe su declaración formal los ciudadanos “no lo aprecian y se desprecia”.

Por último, ha asegurado que el real tesoro de los museos no es su contenido: “Son las colas que los dignifican serpenteando el edificio, esperando a la entrada para disfrutar de las exhibiciones locales, regionales y nacionales porque todos somos locales, regionales y universales, lo que a veces olvidan las autoridades”.

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