Miércoles, 29 Marzo, 2017

Ignacio Molina, en el Colegio de Médicos, sobre la encrucijada a la que se enfrenta Europa

El profesor granadino Ignacio Molina Álvarez de Cienfuegos dio una conferencia en la que habló sobre los desafíos que tiene que afrontar en el futuro Europa, si quiere seguir en la confianza de la ciudadanía



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El Colegio de Médicos de Granada ha sido el escenario elegido pro el profesor Ignacio Molina Álvarez de Cienfuegos para hablar sobre Europa, su futuro y la confianza que la ciudadanía deposita en esta idea. Este profesor del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), también investigador principal del Real Instituto Elcano, Doctor en Ciencia Política por la UAM, ha sido investigador visitante en varias universidades (Oxford, Harvard o Trinity College Dublin) y es o ha sido profesor en varios programas de posgrado, y considera que en los más de sesenta años que van desde la fundación de las comunidades europeas (poco después de la Segunda Guerra Mundial) hasta hoy, el proceso de integración ha vivido momentos de aceleración y estancamiento. Pero aunque existen varios precedentes de crisis económicas o institucionales que han frenado los avances, nunca antes había estado en peligro el leitmotiv político de este proyecto: “una unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos”.

Para Molina, hasta ahora, nunca se ha retrocedido y, sin embargo, desde hace cinco años esa realidad está en peligro y existe un riesgo serio de revertir el proceso. La ruptura del euro —que llevaría quizás aparejada la caída de la Unión, tal y como la conocemos— es en estos momentos mucho menos probable que en 2012. Pero, aun cuando evitemos los escenarios más agoreros, es indiscutible que Europa se enfrenta hoy, al menos, a cuatro divergencias graves: (a) la que divide a acreedores y deudores; con la delicadísima situación de Grecia como exponente más dramático; (b) las distintas velocidades de los que participan o no en la moneda común, siendo muy alarmante la posición del Reino Unido que se plantea además un posible abandono; (c) la que aleja a los gobiernos nacionales de las instituciones comunes pues ahora no se trata de negociar una liberalización de mercados o fondos agrícolas, sino que está en juego nada menos que el modelo democrático, productivo y de protección social que, al menos hasta ahora, los estados habían creído poder decidir por su cuenta y (d) el alejamiento más preocupante que es el de la propia ciudadanía hacia Europa.

En su conferencia ha explicado que no hay que mantener a toda costa lo que Europa es hoy día. Puede llegar el momento en que los costes de mantenerlo puedan superar los beneficios de mantenerlo. Hay quien defiende que ese umbral se habría cruzado en Grecia aunque yo lo dudo (y también la gran mayoría de griegos que siguen defendiéndolo. Para el caso de España es muy difícil encontrar expertos que sostengan la conveniencia de la salida pero no es malo que el debate se suscite. Entre otras cosas, porque paradójicamente ha ayudado a esa reciente mejora de diseño del euro puesto que los responsables políticos han temido que la ciudadanía le diera la espalda si seguía sintiendo que, por su culpa, pierde bienestar aceleradamente o la democracia se vacía de contenido.

Pero, pese a todo, el euro nos da mucho más de lo que nos ha quitado en términos económicos y políticos. Es verdad que durante los años de bonanza incluso contribuyó a engordar la burbuja y, como he dicho, durante la crisis, las recetas de austeridad han traído sufrimiento social, poca capacidad de reducir el endeudamiento y debilitamiento político frente a los países del Norte. Pero también es cierto que el euro es la mejor garantía de que la economía española pueda ser competitiva en la globalización y no hayamos perdido acceso a la financiación en todo este tiempo. La perspectiva de una salida del euro para que los políticos nacionales recuperen poder autónomo sin control ni incentivos desde Bruselas, francamente, no la veo, aun cuando eso suponga tristemente dudar de nuestra madurez como sociedad para identificar las reformas que nos conviene emprender.

Durante su intervención Molina ha lanzado al auditorio del Colegio de Médicos una pregunta, sobre la que espera la reflexión de cada uno de los asistentes: “¿caminamos hacia unos Estados Unidos de Europa de tipo federal, seguiremos titubeando con pasos pequeños como hasta ahora o incluso podemos retroceder?”.

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