Jueves, 14 Diciembre, 2017

            

Granada ya es una ciudad “agradable” para los oídos

La puesta en marcha de medidas como el Plan de Movilidad Urbana Sostenible y la Línea de Alta Capacidad, además de la colaboración ciudadana, ha logrado que Granada salga de la lista de las ciudades más ruidosas de Europa, y de España



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Granada sale del ranking no solo de las ciudades europeas más ruidosas, sino también del mismo, a nivel nacional. “Estamos por debajo de la media nacional, en lo que se refiere a ciudadanos expuestos a contaminación acústica“, ha comentado el concejal de Medio Ambiente, Mantenimiento y Limpieza del Ayuntamiento de Granada, en una comparecencia en la que se ha mostrado especialmente satisfecho por los resultados obtenidos después de los esfuerzos puestos en marcha por la Universidad de Granada, la Agenda 21 y el área de movilidad del consistorio. “En 10 años se ha avanzado mucho, pasando de una situación realmente lamentable, a una que aún no siendo la ideal, es muy buena”, ha querido recalcar.

El trabajo, en relación con la contaminación acústica, se inicia en 2004, y a través de diferentes líneas de actuación, para hacer de Granada una ciudad agradable desde el punto de vista del ruido. City Hush es la denominación de un proyecto europeo del 7º Programa Marco de Investigación, que tiene como objetivo ayudar a las administraciones locales en la producción e implementación de planes de acción contrae el ruido. Su revisión sobre el ruido en Europa ha determinado que Granada ya no está entre las ciudades europeas más ruidosas. El máximo lo ostenta Bratislava, en Eslovaquiá, con un 100% de la población sometida a contaminación acústica, y el mínimo Birkenhead, en Inglaterra, con un 91% de su población sufriendo ruidos importantes. En España, existe un 27,7% de población sometida a aglomeraciones acústicas, mientras que en Granada “hablamos de un 26,3% de población que sufre ruidos, por debajo de la media nacional”.

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Calle Severo Ochoa, en la capital granadina

Entre las ciudades españolas, las más ruidosas son Sevilla, y Valencia. En este sentido, el estudio determina qué cantidad de población está expuesta a niveles acústicos Lden por encima de 55 decibelios. “Aunque esa cifra, de 55 decibelios, es la idónea, de momento, la legal está establecida en 65 decibelios“, ha puntualizado Mérida, que ha asegurado que con el trabajo que se está desarrollando actualmente, se espera que en unos 5 años se puedan alcanzar esas cifras.

HITOS IMPORTANTES PARA ESTAS CIFRAS

Desde el consistorio se destaca el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, puesto en marcha a finales de 2012 para lograr una movilidad sostenible. Con su aplicación se observa una tendencia a la baja de los niveles acústicos de 1,1 decibelios de media, “algo muy positivo”, ha comentado Mérida.

En este sentido, la Línea de Alta Capacidad, LAC, que comenzó a funcionar en junio de este año, también ha contribuido según los datos que maneja el consistorio granadino, a una tendencia a la baja en los niveles acústicos desde que se pone en marcha este nuevo sistema de transporte público. “Si comparamos los registros actuales con los experimentales realizados a consecuencia de los trabajos del Mapa Estratégico de Ruido de Granada en 2005, se observa una disminución del orden de 5 decibelios en Gran Vía”, explica el concejal de Mantenimiento del Ayuntamiento de la ciudad.

Estas mediciones se llevan a cabo con ocho sonómetros instalados en diferentes zonas de la ciudad. El que estaba en el Palacio de Quinta Alegre se ha movido a Gran Vía, existe otro en Camino de Ronda con la intersección en Recogidas, en la Estación de Autobúses, en la zona de Puerta Real, en el Zaidín, Doctor Olóriz y en el Teatro José Tamayo del barrio de La Chana. “También tenemos otro sonómetro móvil recorre la ciudad y nos da datos muy interesantes”, explica Mérida, que además, ha situado actualmente las zonas más ruidosas de la ciudad en los accesos y salidas de la ciudad a la circunvalación.

“Seguiremos con medidas como la peatonalización de las calles y con el Plan de Acción contra el Ruido -LORCA-, con la utilización de materiales para la pavimentación que absorben los ruidos del tráfico”, han explicado desde el consistorio.

 UN MAPA DE RUIDOS POLÉMICO

En este sentido, hablando de los ruidos de la ciudad, y en concreto del Mapa de Ruidos, desde el Ayuntamiento de Granada ha anunciado que acatará la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que anuló el proceso administrativo por el que se aprobó el mapa de ruidos de la ciudad y volverá a sacar a exposición pública el documento. Concretamente, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA desestimó el recurso presentado por el Ayuntamiento de Granada contra una sentencia anterior que anuló todo el procedimiento y declaró la retroacción del expediente al trámite anterior a la información pública, al considerar que este proceso no se había desarrollado con las “suficientes garantías”.

A preguntas de los periodistas, el concejal de Medio Ambiente, Salud y Mantenimiento, Juan Antonio Mérida, ha subrayado que este mapa de ruidos “no fue elaborado por cuatro amigos del Ayuntamiento que se pusieron de acuerdo, sino por la Universidad de Granada” y que cuando pasó a la Junta de Gobierno Local ya había recibido el visto bueno de la Junta de Andalucía. Asimismo, ha defendido que la ley estipula un plazo de exposición pública de un mes y en este caso se superó, periodo en el que “hubo un ordenador con el mapa cargado para que pudiera se consultado”.

“En la sentencia se dice que no se ha cumplido el plazo de un mes porque hubo colectivos, como la Asociación Granada Contra el Ruido, que pidieron un CD del mapa y se tardó unos días en confeccionarlo y en cargarlo; el tribunal considera que es a partir de ese momento cuando empieza la exposición pública, una interpretación que aceptamos”, ha relatado el edil.

Así, ha garantizado que la sentencia “se cumplirá y el mapa estará varios meses de exposición pública para que nadie diga que no ha podido hacer las alegaciones que considera oportunas“. Por último, se ha pronunciado sobre las críticas respecto a que se habían “desperdiciado” 400.000 euros en este estudio, un extremo que ha negado puesto que más de la mitad de este montante “ha quedado como material para la ciudad”, como es el caso de los sonómetros con los que se hacen las mediciones en la actualidad.

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