Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Cuento de Navidad en La Cartuja

El barrio granadino fue uno de los lugares agraciados con el Premio Gordo de la Loteria de Navidad en el 2002

Manuel Herrera @manuelherrerapr


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Eran las 10.27 de la mañana del 22 de diciembre del año 2002. Como cada año, media España estaba pendiente del sorteo de la Lotería de Navidad. Mucha ilusión y, en algunos casos, mucho dinero estaban en juego. Por primera vez, la cantidad se contabilizaba en euros. Los niños de San Ildefonso dejaban atrás la cantinela de las 150.000 pesetas con las que se dotaba la clásica pedrea y pasaban a recitar, de forma monótona: “Miiiil eeeeeurooos”

En aquel instante, dos niñas se dedicaban a amenizar la mañana en la mayor parte de los hogares del país: Eran Leidi Londoño y Selene Martínez. El soniquete comenzaba a volverse perturbador después de casi dos horas y media de números y cantidades canturreados por niños de voz angelical. Pero, de repente, miles de españoles notaron como les daba un vuelco al corazón.

“¡¡¡Ocho mil ciento tres!!!!”, “¡¡¡Dos millones de euros!!!”. Parecía menos dinero que 300 millones de pesetas, que era una cantidad, sonoramente más contundente, pero, en realidad, eran 33 millones de pesetas más, unos 200.000 euros extra. Leidi Londoño y Selene Martínez acababan de pasar a la historia como las primeras niñas que cantaban el premio gordo de la Lotería de Navidad con la nueva moneda.

La reacción inicial de la mayor parte de los españoles expectantes fue de decepción: “Ése no lo llevo“. Y de inquina hacia el número y hacia las propias niñas por sacar del bombo una cifra tan fea. “Otro año que no salimos de pobres”. Luego, los ánimos se fueron apaciguando hasta la resignación y el clásico consuelo: “Lo importante es tener salud”.

Sin embargo, en algunos hogares de España, la alegría y la incredulidad se mezclaban casi a partes iguales. Después de años jugando, de forma infructuosa a la Lotería, ya fuera de Navidad, del Niño, de Semana Santa o de San Pancracio, la suerte se había puesto de su lado y, por fin, podían soltar ante los hastiados reporteros aquellas míticas frases que tantas veces habían escuchado en el parte: “¡Si a mí nunca me había tocado nada!, “Esto me va a servir para tapar agujeros”.

Varios de esos hogares se encontraban en una zona humilde de una ciudad de provincias. Al norte de Granada – al contrario que la película – en el barrio de la Cartuja, se acababan de repartir dos millones de euros. Según el responsable de la Administración Número 23 de la capital, sita en la calle Santiago Lozano, todo el dinero fue a parar a manos de familias humildes de la zona. Cuento de Navidad al pie de la Alhambra.

Muchos habían rechazado el número por feo. Quizá aún recuerden su mal fario. Si aquéllos que despreciaron al 8103 en el año 2002 solo compran Lotería de Navidad en Granada, no habrán vuelto a rascar el premio gordo. Aquella mañana del 22 de diciembre, varias familias del barrio de La Cartuja fueron las últimas agraciadas de la capital nazarí con él, en el día en el que Selene Martínez y Leidi Londoño gritaron, por primera vez en la historia ¡Dos millones de euros!

 

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