Lunes, 27 Marzo, 2017

Fiscal eleva su petición de cárcel a acusados de dar la ‘droga de la violación’ a una mujer

Están acusados de suministrar en la bebida de una mujer que se encontraba en una discoteca de Granada la sustancia 'escopolamina', conocida como 'burundanga'

Imagen ilustrativa de suministrar droga en un vaso | Autor: www.infobae.com
E.P


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La Fiscalía ha elevado este martes a ocho años de prisión su petición de condena para los dos hombres identificados con las iniciales S.J.C. y A.V.R., acusados de suministrar en la bebida de una mujer que se encontraba en una discoteca de Granada la sustancia ‘escopolamina’, conocida como ‘burundanga’ o ‘droga de la violación’, para mantener con ella relaciones sexuales.

El Ministerio Público, que reclamaba inicialmente seis años de cárcel y una indemnización de 3.000 euros a la víctima, ha modificado sus conclusiones provisionales considerando que los inculpados son presuntos autores de un delito continuado de abuso sexual, por el que cada uno de ellos se enfrenta a ocho años de cárcel y el pago de 18.000 euros en concepto de responsabilidad civil.

La acusación particular –que ejerce la denunciante– ha mantenido su solicitud de condena, ocho años de cárcel y 30.000 euros de indemnización, mientras que la defensa ha reclamado la libre absolución de los dos procesados, con expresa imposición de las costas a la acusación particular.

En la segunda sesión del juicio que se ha celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada, donde ha quedado ya visto para sentencia, han comparecido como peritos los psicólogos que se entrevistaron con la mujer, que padece, según ha dicho, estrés postraumático, al haber estado expuesta su integridad física, en este caso por violencia sexual, con lagunas de memoria –memoria disociativa–, compatibles con la ingesta de ‘escopolamina’ y la llamada “sumisión química” por esta sustancia. Ahora, tras aquello, la mujer es “hipervigilante” e “hiperprotectora” con sus hijos.

Asimismo, han declarado peritos propuestos por la defensa que hicieron un contrainforme al de los psicólogos, criticando la metodología seguida, y los policías que investigaron el caso. Estos últimos han señalado que sólo uno de los procesados fue colaborador, mientras que el otro era “escurridizo” y se había “escondido” en Motril, donde finalmente fue detenido.

EL MARIDO CREE “CIEN POR CIEN” A SU MUJER

También el marido de la denunciante ha declarado este martes como testigo, protegiendo su identidad tras una mampara, y ha explicado que aquel día de diciembre de 2013, en el que su mujer se había ido de cena de navidad con sus compañeros de trabajo, de una clínica dental, comenzó a preocuparse cuando se fue haciendo tarde, porque no era normal que ella regresara a casa más tarde de las dos de la mañana.

Así, a las 7 de la mañana se dirigió a la discoteca donde le dijo que iba a estar, la discoteca Fórum, llamó a sus compañeros, a la Policía Local y la Nacional y a la Guardia Civil, pero ella no apareció en casa hasta pasadas las 11 de la mañana del día siguiente.

Llegó a su domicilio, según ha explicado, “como si volviera de una orgía”, con un “aspecto deplorable”, con las medias rotas, despeinada, con manchas en la cara del maquillaje corrido, y con un labio inflamado.

Él le pidió explicaciones, pero ella no supo dárselas, con lo que discutieron y él decidió marcharse de la vivienda con sus tres hijos. Sin embargo, y tras acudir a la casa de unos amigos, volvió al domicilio familiar tras una llamada de una compañera, que le informó de que su mujer podría haber sido violada.

Entonces, la mujer se hizo varias pruebas de ADN e interpuso la denuncia, ya que “desde luego su reacción y comportamiento no era normal”. El marido, que ha indicado que cree “cien por cien” a su esposa, ha señalado que no sufrían una crisis matrimonial antes de aquel incidente, y que después el matrimonio se ha reforzado, aunque en la familia las cosas han cambiado mucho.

En su informe, el fiscal ha considerado que las pruebas realizadas han acreditado los hechos denunciados, y ha incidido en que si los acusados no suministraron la droga a la mujer, sí se aprovecharon de las circunstancias de desvalimiento, llevándose a la mujer incluso a Motril, lo que la dejó aún más “indefensa”.

El representante del Ministerio Público ha rechazado que la mujer cometiera una infidelidad, y ha explicado que en las imágenes de la discoteca en la que ella se encontraba se puede ver a uno de los procesados hablando cada pocos segundos con distintas mujeres hasta que da con la denunciante, a la que le da de beber una bebida después de olerla, supuestamente para comprobar que no se notaría la sustancia suministrada.

El fiscal ha puesto como ejemplos otras sentencias sobre personas que han ingerido escopolamina, con síntomas similares a los que sufrió la denunciante, tales como sequedad en la boca, irritabilidad, pérdidas de memoria o desprorcionalidad brusca en el comportamiento, y ha recordado que este tipo de alcaloide desaparece al cabo de un tiempo, lo que explicaría que los análisis realizados no la hayan detectado.

Además, ha considerado que los dos procesados se habían puesto previamente de acuerdo para buscar a su víctima, y se ha preguntado que por qué si no el segundo de los inculpados iba a saber que tendría éxito con la mujer tras las relaciones sexuales que ya había mantenido con el primero.

Igualmente, ha señalado que la mujer no había tenido comportamientos similares anteriores, y ha puesto en duda que ésta, que se encontraba con unos compañeros, cmabiara radicalmente su actitud y decidiera serle infiel a su marido con dos hombres distintos la misma noche.

LOS ACUSADOS ASEGURAN QUE LAS RELACIONES FUERON CONSENTIDAS

La presunta víctima denunció los hechos y dio datos que permitieron la localización de los dos hombres: S.J.C y A.V.R quienes inmediatamente reconocieron haber mantenido relaciones sexuales con ella, pero libremente consentidas, y sin haber administrado ningún tipo de droga. “Ni siquiera la invitamos a una copa”, afirmaron.

El primero de los acusados, S.J.C, manifestó que tras “intentar ligar” con varias chicas en la discoteca, se acercó a la denunciante, con quien estuvo conversando y bailando unos minutos, y después comenzaron a abrazarse y besarse en la misma pista de baile, circunstancia que, según ha dicho, quedó constatada por las cámaras de seguridad de local.

Una vez fuera, buscaron un lugar un poco más tranquilo, detrás de una caseta de un parking, a unos cincuenta metros y allí continuaron besándose hasta que, según S.J.C, ella le dijo “vas a flipar” y le practicó una felación. A continuación mantuvieron relaciones sexuales sin preservativo, en ese mismo lugar.

Poco después ella le facilitó las llaves de su coche, y en el asiento trasero volvieron a tener relaciones íntimas. Una vez terminaron, S.J.C. le pidió su número de teléfono y se despidió.

Fue entonces cuando A.V.R., amigo del anterior y también acusado, subió al coche, y tras mantener una larga conversación con la mujer tuvo una relación completa, sin preservativo. Posteriormente, según A.V.R y contando con el “total” acuerdo de ella, condujo su coche hasta Motril, subieron al piso de este varón y en el dormitorio realizaron de nuevo el acto sexual. Pasadas algunas horas, según el acusado, ella dijo: “esto me va a costar el divorcio”, y entonces cogió las llaves de su coche y se marchó a su casa.

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