Miércoles, 20 Septiembre, 2017

            

Fernández Díaz explica en el Congreso la tragedia de Ceuta

El único dato en el que ambas partes coinciden es que todo empezó de madrugada, cuando un grupo de inmigrantes bajó del monte marroquí de Dar Kuiba hacia el paso fronterizo de Buitz, una zona próxima a la playa ceutí de El Tarajal separada de la misma por una valla coronada con un alambre de cuchillas y un espigón

E.P


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El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, acude hoy al Congreso por voluntad propia para dar cuenta ante la Comisión parlamentaria del ramo de lo ocurrido en Ceuta el pasado jueves, una tragedia rodeada de incógnitas, motivadas especialmente por las divergencias entre la versión oficial de los hechos y las denuncias elevadas por algunos de los inmigrantes que lo vivieron en primera persona. La comparecencia tendrá lugar al término del Pleno.

El único dato en el que ambas partes coinciden es que todo empezó de madrugada, cuando un grupo de inmigrantes bajó del monte marroquí de Dar Kuiba hacia el paso fronterizo de Buitz, una zona próxima a la playa ceutí de El Tarajal separada de la misma por una valla coronada con un alambre de cuchillas y un espigón, que, a modo de frontera natural, dibuja la división entre las aguas de Marruecos y las españolas. El grupo se escindió y varias personas intentaron probar suerte echándose al mar, con la esperanza de alcanzar Ceuta bordeando el espigón a nado.

La primera de las incógnitas está en las cifras. La Delegación del Gobierno en Ceuta y la Guardia Civil han venido hablando de que unas 200 o 250 personas habrían intentado acceder a Ceuta. La ONG Caminando Fronteras, que opera entre la ciudad autónoma y las poblaciones vecinas de Marruecos, cifra en 400 los inmigrantes que aquella noche intentaron cruzar a España y dice que unos 350 fueron detenidos por las fuerzas marroquíes.

Tampoco está claro el número de fallecidos. Oficialmente sólo se ha confirmado el fallecimiento de 11 personas, cuatro de ellas por aplastamiento (de este punto no hay más detalles) y seis ahogadas intentando bordear a nado el espigón. Uno de los cuerpos fue rescatado en aguas españolas, adonde habría llegado arrastrado por la pleamar. Ninguno habría fallecido así en territorio nacional. Sin embargo, fuentes de la Guardia Civil y de la Delegación del Gobierno en Ceuta han elevado la cifra hasta 15. Las ONG creen que podría haber más.

El asunto más polémico es sin duda la actuación policial ante la llegada de inmigrantes, que ha suscitado tanto una denuncia penal de una veintena de ONG ante Fiscalía General del Estado como una investigación de oficio por parte de la Defensora del Pueblo. El Gobierno dice que fue “impecable”.

Los inmigrantes que sobrevivieron a la tragedia afirman que la Guardia Civil disparó contra los que estaban en el agua tanto pelotas de goma como botes de humo para pinchar los flotadores con los que estaban equipados. Explican que esta actuación provocó que cundiera el pánico y lo relacionan con los ahogamientos.

La Guardia Civil sostiene que efectivamente se utilizaron pelotas de goma y botes de humo para evitar la entrada de los inmigrantes, pero con efecto disuasorio, disparando siempre al aire y exclusivamente en la zona de la valla, nunca contra quienes ya se encontraban en el agua. Además, dice que los extranjeros no llevaban flotadores.

La Benemérita y la Delegación del Gobierno en Ceuta justificaron esta actuación por la violencia que, según dicen, ejercieron los inmigrantes, lanzando piedras y objetos varios contra los agentes españoles.

La Guardia Civil ha difundido un vídeo para probar este punto. Sin embargo, no muestra que los inmigrantes llegaran con tal violencia a la frontera y sólo deja ver como un puñado de personas, ya de día y en la playa, lanzan piedras hacia la zona española de la valla fronteriza. El vídeo no enseña lo que ocurrió en el agua, pero sí deja ver a varios de los inmigrantes equipados con flotadores.

Los inmigrantes que dieron su testimonio reconocen desde el primer momento el lanzamiento de piedras, pero dicen que fue después de la tragedia, como expresión de rabia, cuando tuvieron que sacar del mar a sus compañeros fallecidos. Fueron ellos quienes rescataron los primeros cadáveres, no los gendarmes marroquíes. Caminando Fronteras ha informado de que varios extranjeros presentaban heridas de diversa consideración y uno de los cadáveres en la morgue marroquí, supuestamente ahogado, tenía la cabeza vendada.

LA DEVOLUCIÓN DE EXTRANJEROS A MARRUECOS

También se ha puesto en tela de juicio la actuación policial en la playa de Ceuta, sobre todo porque inicialmente, la versión oficial decía que ningún inmigrante había conseguido alcanzar suelo español. Un vídeo de un ciudadano grabado desde un inmueble cercano a la costa y difundido por LaSexta demostró que al menos ocho personas habían alcanzado chapoteando la playa, donde los agentes españoles les estaban esperando. Estas personas fueron devueltas sobre la marcha a Marruecos, sin el preceptivo procedimiento administrativo.

La Guardia Civil no ha facilitado la cifra de cuántas personas alcanzaron finalmente la playa. Cuando la Benemérita reconoció que esto había ocurrido ofreció versiones distintas a diferentes medios de comunicación, como que no se podía considerar que los inmigrantes hubieran entrado en España porque no habían superado el cordón policial desplegado en la orilla del mar.

En declaraciones a Europa Press, la Benemérita dijo que ese era el procedimiento “habitual” en la Playa del Tarajal cuando se daban una serie de circunstancias: Era “evidente” y “reconocido” por Marruecos que los inmigrantes habían salido de su territorio y pedía colaboración a las fuerzas españolas para que volvieran a él. Estas circunstancias sólo se dan, según el Instituto Armado, en casos puntuales, pero cuando concurren, el “protocolo” es devolver ‘en caliente’ a los extranjeros.

Caminando Fronteras, con los testimonios de los supervivientes, calcula que al menos 20 personas llegaron a la playa y siguieron la misma suerte.

Esta práctica, denunciada por otras ONG en Melilla, vulnera la Ley de Extranjería, según la cual el extranjero detectado en suelo español en situación irregular debe ser trasladado a comisaría, donde se le abre un procedimiento de expulsión y se atiende a sus circunstancias: es allí donde podría pedir asilo. Los llegados al Tarajal, no habrían tenido esta oportunidad que recogen todos los convenios internacionales en la materia suscritos y ratificados por España.

Por último, queda aclarar la respuesta institucional. El director General de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, ha dicho que el destacamento en Ceuta está elaborando un informe de rutina sobre lo sucedido, no porque él lo haya encargado, sino porque es lo habitual en estos casos. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sin embargo, ha señalado que el ministro del Interior ha pedido “un informe exhaustivo” a la Benemérita sobre este caso.

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