Sábado, 21 Octubre, 2017

            

“Él, sin motivo alguno, le pegaba codazos en la espalda a mi hija y la insultaba”

En Granada, en el primer semestre del año, 66 mujeres y 101 dependientes han logrado emprender una nueva vida, segura y libre de maltrato gracias al Servicio Integral de Atención y Acogida del IAM

Imagen ilustrativa | Autor: Agise
Ángela Gómez | @_Angela_GA


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Estrella plantó sus pies hace unos meses en un centro de emergencia para víctimas de violencia de género. A sus manos se agarraban los dos tesoros de su vida, sus dos hijos.

Los tres cruzaron esa puerta para decir adiós a siete años marcados por amenazas, abusos y miedo, mucho miedo. “Desde entonces ya no he vuelto a mirar hacia atrás”, nos confiesa esta mujer que ha decidido compartir su historia y nos pide, presionando su mano sobre el pecho, que lancemos este mensaje: “Si lee esto alguna mujer que esté en esta situación que denuncie, que dé el paso, por favor. Que lo cuente porque puede empezar una nueva vida, un nuevo futuro. De verdad… De verdad lo digo”.

Estrella ha recuperado el control de su vida y se encuentra con fuerzas y ganas de hablar de futuro. Pronto empezará a trabajar, algo que le motiva más aún porque, hasta hace poco, se sentía dominada, asustada, frágil, hundida.

Actualmente esta mujer vive con sus dos hijos (ambos no llegan a las diez primaveras) en un piso tutelado. Llevan tres semanas en su nuevo hogar con una vida más normalizada.
Desde que denunció a su expareja no ha sido un camino de rosas. Las primeras semanas estuvieron marcadas por el miedo a que esta persona volviese a tocar a la puerta de su vida, algo más psicológico que real, ya que ella y sus hijos se trasladaron a otra ciudad para proteger su integridad.

Estrella pasó dos semanas en un centro de emergencia, que da cobertura las 24 horas del día a las necesidades de protección y seguridad. Es la ayuda más inmediata que ofrece la Junta de Andalucía a través del Servicio Integral de Atención y Acogida del Instituto Andaluz de la Mujer.

Tras este periodo de tiempo, esta familia pasó a convivir con otros ‘supervivientes’ en una casa de acogida. Allí permanecieron rodeados de un equipo de profesionales que trabajan de forma multidisciplinar con las víctimas, ofreciéndoles terapia psicológica, asesoramiento, acompañamiento jurídico, orientación laboral y apoyo social. Un ‘kit’ completo para empezar desde cero. “Sin esta ayuda, yo no estaría hoy compartiendo mi experiencia”, nos asegura esta mujer agradecida por toda la atención que ha recibido.

Paso a paso, Estrella ha conseguido recuperarse de las secuelas de esa relación ‘tóxica’. Ahora se encuentra en la etapa más independiente del proceso. Su nuevo hogar, desde hace un par de semanas, es el piso de acogida. Ella y sus hijos podrán estar allí hasta que consigan independencia económica, algo que está cerca ya que esta mujer empezará a trabajar en septiembre.

Esta es la historia de Estrella, una de las 66 mujeres que ha recibido esta ayuda integral en Granada durante el primer semestre de 2016.

Estos siete años hacia atrás no son fácil de contar (imagínense vivirlos), pero Estrella coge aire para esta entrevista y echa la vista atrás. Aunque la grabadora de esta periodista que escribe guarda cuarenta minutos del maltrato que ha sufrido Estrella por parte de su expareja, no es necesario transcribir toda la conversación y ahondar en duras anécdotas para entender cuánto sufrimiento soportaron ella y sus hijos.

“A mi hija, sin motivo alguno, le pegaba codazos en la espalda y la llamaba ‘hija de puta’”; “No me dejaba arreglarme si salíamos a cenar. Tenía que ir en zapatillas, vaqueros y un jersey ancho”; “No le gustaba que me relacionase con mi familia y mis amigos no podían venir a casa a visitarme”; “Enviaba a amigos y familiares a que me vigilasen y siguiesen mis pasos”; “No me dejaba salir sola a la calle con mis hijos. Me llamaba para controlarme”; “Intentó provocar un accidente para que en el coche donde viajaba yo con mis padres y los niños se cayese por un puente…”.

Estos son solo algunos ejemplos de la pesadilla que vivía Estrella. Su expareja no llegó a ponerle la mano encima, pero sí a su hija, a la que agredió en numerosas ocasiones verbal y físicamente. “Yo no quería esto para mis hijos”, se lamenta Estrella y rompe a llorar, aunque pronto se recupera al darse cuenta de que ya despertó de ese mal sueño, y que ahora es tiempo de soñar.

“Ahora puedo salir a la calle con la cabeza bien alta, sin miedo. Ya no miro hacia atrás pensando que alguien me persigue. Tengo fuerzas y ganas de vivir”, afirma limpiándose las lágrimas y esbozando una sonrisa. “Ver a mis hijos jugar y reír, eso es lo que me da la vida, la paz y las ganas de pensar en un futuro mejor”.

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‘SUPERVIVIENTES’

Un total de 1.206 supervivientes de la violencia machista, 580 mujeres y 626 menores a su cargo, han logrado emprender una nueva vida, segura y libre de maltrato, en la red de centros del Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género del Instituto Andaluz de la Mujer.

Al frente de la delegación del IAM en Granada se encuentra Ana Belén Palomares, quien nos abre su despacho para contarnos los recursos de los que disponen las mujeres que decidan dar un paso al frente, y para aquellas personas que buscan asesoramiento de cara a un caso de violencia de género.

“Son ‘supervivientes’ porque vienen de vivir situaciones muy duras. Dar el paso y romper con esta situación de violencia, en muchas ocasiones arrastrada durante muchos años, no es fácil. Denunciar al maltratador e irse a otra ciudad para empezar una vida desde cero, tampoco lo es”, nos argumenta la coordinadora.

Después de Sevilla, que atendió a 257 personas, Granada ha sido la segunda provincia donde más mujeres y menores han estado bajo el cobijo del Instituto Andaluz de la Mujer. En el primer semestre del año se prestó apoyo a 66 mujeres y 101 dependientes.

La red cuenta con 34 centros de atención y acogida, de los que nueve son centros de emergencia, que dan cobertura inmediata las 24 horas del día a las necesidades de protección y seguridad de las víctimas, ocho casas de acogida compuestas por 52 pisos, que, además de acogida, proporcionan las herramientas sociales, psicológicas y jurídicas indispensables para salir de la violencia, con una estancia inicial de alrededor de tres meses; y 17 pisos tutelados, viviendas independientes para uso familiar, ubicadas en edificios y zonas normalizadas, destinadas temporalmente a favorecer la autonomía de las mujeres, una vez que han pasado por los otros dos recursos. Allí están hasta que consigan independencia económica. Hay mujeres de todas las nacionalidades que se encuentran en la Comunidad Autónoma.

El servicio tiene un equipo de personas profesionales que trabajan de manera multidisciplinar con las víctimas, ofreciéndoles terapia psicológica, asesoramiento y acompañamiento jurídico, orientación laboral y apoyo social.

“Se trabaja mucho la autoestima y la dependencia emocional. Es importante trabajar eso y empoderarlas, que vean que todo por lo que están pasando es consecuencia de una intención del maltratador, no porque ellas no valgan nada como les hacen creer”, nos explica Ana Belén Palomares. “Que tiene que enfrentar su vida con fuerza, ilusión y empoderamiento”, añade.

En el primer semestre de 2016, el IAM ha atendido 11.375 consultas, de las cuales 3.114 son por violencia de género.

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Jornadas contra la violencia de género |Autor: Archivo GD

“Nuestro objetivo es que las mujeres sepan que existen estos recursos y que sientan de verdad el respaldo institucional y también social, ámbito en el que estamos trabajando a través de campañas de sensibilización y concienciación”, nos explica Ana Belén Palomares.

MENORES MALTRATADAS

La violencia machista no entiende de edad. Actualmente en Granada, 16 chicas menores de 18 años reciben apoyo y ayuda porque son víctimas de violencia de género.

La Junta de Andalucía diseñó en 2012 un programa específico para chicas de entre 14 y 18 años, y por él, en Granada, ya han pasado más de 50.

“Es un trabajo muy pedagógico porque, a otras edades, ellas suelen tomar conciencia de que son víctimas pero les cuesta romper con eso por haber creado un núcleo familiar en la mayoría de los casos. Sin embargo, con las menores lo que pasa es que no suelen ser conscientes de la situación”, nos explica la coordinadora.

Por lo general, se escudan en los mitos del amor romántico y en afirmaciones como ‘es celoso porque no quiere perderme’ o ‘me controla porque se preocupa por mi’, por ejemplo. “Cuando comparten su experiencia con otras chicas es cuando realmente se dan cuenta del cambio que están experimentando en sus vidas”.

Normalmente son los familiares, y cada vez más docentes, los que dan la voz de alarma. “Vienen padres y madres contándonos que ven a su hija muy cambiada y presionada”, nos comenta.

En estos casos, y también de manera preventiva, el IAM da a las familias una serie de indicadores para que sepan detectar si se trata de un caso de violencia machista: si ha cambiado su forma de vestir, si su círculo de amigos/as se ha reducido, si ya no tiene ilusión por su futuro…

El Servicio Integral de Atención y Acogida del IAM de la consejería de Igualdad y Políticas Sociales, que funciona en Andalucía desde hace 17 años, ha sido referente nacional por su modelo de gestión integral, y ha atendido desde sus inicios a más de 45.000 víctimas de violencia machista.

(Teléfono de urgencias: 016. Teléfono de Información: 900 200 999)

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