Lunes, 16 enero, 2017

El ocaso de uno de los héroes del regreso a Primera

La trayectoria de Dani Benítez en el Granada ha seguido una línea descendente desde la llegada del equipo a Primera División

benitez
Manuel Herrera @manuelherrerapr


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En un tiempo no tan lejano, Dani Benítez era un héroe para la afición del Granada. Su golpeo de balón con la zurda, sus internadas por la banda y esa estrella siempre tan necesaria para triunfar habían elevado a los altares a un joven futbolista un tanto inestable en el plano emocional, pero letal cuando pisaba el césped. Era el año 2011, y el mallorquín acababa de convertirse en uno de los grandes protagonistas del regreso a Primera División, una hazaña de tamaño desproporcionado a los ojos de una hinchada acostumbrada a ver fútbol de bronce o de palo.

Ya en el ascenso a Segunda, Benítez tuvo un papel preponderante como asistente en el triunfo sobre el Alcorcón en Los Cármenes. En aquel partido de ida de la eliminatoria de campeones, el mallorquín robó una pelota en campo propio y puso en marcha su locomotora particular para ir dejando atrás a varios jugadores madrileños, incapaces de frenar la portentosa zancada del joven futbolista balear. Su centro terminó en las botas de Ighalo, que no perdonó. El tanto abrió la lata de un ascenso necesario para la entidad, más de una década después de su último paso por el fútbol profesional.

No obstante, su verdadera eclosión se produjo en la temporada siguiente. Benítez no solo anotó diez goles, también dio un recital de asistencias, fintas, centros e internadas al área. Incluso el Sevilla llegó a fijarse en él, pero el Granada lo retuvo y aprovechó su estado de gracia para dar el golpe en el play off. Ante el Celta, erró de cara a puerta, pero fue el líder del equipo a nivel futbolístico; en Elche, su pase magistral al primer toque permitió a Ighalo culminar la jugada más épica de la historia reciente del club.

En el idilio entre el joven balear y la afición rojiblanca solo parecía existir un dique: la posible marcha de Benítez a un club de superior enjundia. Sin embargo, la llegada a Primera supuso el principio del fin de la feliz historia del atacante mallorquín en la ciudad de la Alhambra. Su bajón fue evidente durante la campaña 2011-2012, en la que se vio afectado por ciertos problemas personales que mermaron su aportación al equipo.

El broche negro a la temporada se produjo en el duelo ante el Real Madrid en el Nuevo Los Cármenes. Tras una frustrante derrota ante el conjunto blanco, Benítez la tomó con el colegiado Clos Gómez y le arrojó una botella de plástico llena de líquido. El comité fue relativamente benévolo con el mallorquín y le aplicó la sanción mínima: tres meses de suspensión, un periodo que se inició al comienzo de la campaña siguiente.

Así pues, Benítez solo pudo entrar en el equipo a partir de noviembre en la temporada 2012-2013. Este hecho condicionó su inclusión en la dinámica del equipo, pero aún así pudo sobreponerse y firmó algunas buenas actuaciones tanto a las órdenes de Anquela como bajo el mando de Lucas Alcaraz. Incluso, fue capaz de marcar su primer y único, hasta hoy, gol en Primera. Fue en el triunfo del Granada en Pamplona, el 22 de diciembre del 2012.

Aun así, su rendimiento se hallaba lejos de las expectativas que había generado durante la temporada del ascenso. Lucas Alcaraz, firme defensor de su fútbol, le dio otra oportunidad de cara a la presente temporada, pero su bajo rendimiento y las inoportunas lesiones impidieron que la apuesta de su entrenador saliese de la manera esperada. Benítez fue cayendo de forma progresiva en el ostracismo hasta que la afición ya no pudo más.

La ruptura definitiva entre Los Cármenes y Dani Benítez se produjo durante el choque ante el Betis, vital para un equipo agobiado por la necesidad de ganar. El mallorquín salió al campo en el segundo tiempo y, en apenas diez minutos, vio una cartulina roja directa por una desmedida entrada sobre Nono. La grada no le perdonó y, en el que probablemente haya sido su último servicio al Granada, en el partido frente al Villarreal, abucheó a un hombre que llegó a ser un héroe y que ahora vive uno de los momentos más difíciles de su trayectoria en Granada y de su carrera profesional.

 

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