Martes, 16 Enero, 2018

            

El menos malo de cuatro

Derrota del Granada en Villarreal | Foto: LFP
Rubén Cañizarez


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La misma banda sonora de cada fin de semana. Otra derrota del Granada, cuesta abajo y sin frenos camino de Segunda. En el estadio de La Céramica, la imagen de los andaluces fue ligeramente mejor que de las últimas jornadas. Vago consuelo para un equipo que por unas razones u otras, no es capaz de hincar el diente a ninguno de sus rivales. Llama mucho la atención que la única victoria de la temporada se lograra ante el Sevilla, uno de los equipos más en forma de Europa. Aún me pregunto cómo fue capaz de ello.

Frente al Villarreal, por ver el vaso medio lleno, la irrupción de Adrián Ramos fue una corriente de aire fresco que genera un hilo de esperanza. Muy fino, pero hilo al menos. El delantero colombiano maneja registros que necesita la plantilla como el comer. Juego de espaldas, remate de cabeza y poder intimidatorio. Quizás no sea suficiente para mantenerse en Primera, pero con un nueve en condiciones, y Ramos lo es, muchos equipos en el alambre han acabado por no caerse. Ojalá sea en esta ocasión el Granada.

Porque siguiendo con la línea de ver el vaso medio lleno, el lunes es menos lunes viendo el devenir de Osasuna, Sporting y Leganés. Entre ellos y el Granada están los tres puestos de descenso a Segunda, no hay duda. Ahora mismo, los madrileños tienen la mano ganadora, pero a pesar de su amplia distancia, la sensación es que sufrirán infinito para mantenerse. Por eso no hay que bajar los brazos. No es moco de pavo ser el menos malo de cuatro. Como premio tiene un año más en la élite. Merece la pena seguir creyendo, aunque el equipo incite a volverte agnóstico.

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