Martes, 19 Junio, 2018

            

Ego grande, gratitud pequeña

Entrenemos la GRATITUD para ser mejores personas y tener mejor salud

Foto: Gabinete
Joan Carles March | @joancmarch


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La GRATITUD es contagiosa y nos hace sentir bien. La GRATITUD se puede multiplicar como emoción positiva que nos hace concentrar nuestra atención en todo lo bueno de este mundo. Si somos agradecidos podremos alcanzar la felicidad, es decir, las personas agradecidas son felices por el hecho de ser agradecidas. Que importante es recibir cada pequeña cosa, cada instante, cada momento, cada idea, como un regalo.

La GRATITUD mejora la salud ya que ser agradecido tiene su recompensa. De acuerdo a últimas investigaciones, el acto de sentirse agradecido tiene impacto tanto en el funcionamiento del sistema inmunológico como en el sueño. Sentirse agradecido y decirlo, mejora la salud y es un buen inductor del sueño. Las conclusiones de investigaciones relativas a la GRATITUD constatan que las personas que cultivan el agradecimiento manifiestan más emociones positivas, menos emociones negativas, dominan las situaciones de estrés y hasta se recuperan mejor de las enfermedades y las aflicciones. La GRATITUD provoca mejoras en el funcionamiento del ritmo cardíaco y en la disminución de la presión arterial. Dar las gracias, manifestarlas y sentirlas reporta, según los expertos, innumerables beneficios.

Pero, ¿Qué es la GRATITUD? La RAE define “dar las gracias” como el acto de manifestar el agradecimiento por el beneficio recibido y la expresión “gracias” como una fórmula de cortesía para manifestar agradecimiento a través de expresiones ponderativas como “mil gracias o un millón de gracias”. Es una actitud de reconocimiento de las cosas buenas que nos suceden. Y junto a ello, la expresión de esta GRATITUD. Agradecer es reconocer: si no apreciamos lo bueno que nos pasa, no podemos estar agradecidos. Y el problema es que muchas veces no sabemos apreciarlo. En algunas ocasiones no somos conscientes de ver lo bueno, sencillamente porque lo damos por supuesto. Y suponer es contaminar la relación. Cuando las cosas no funcionan como deberían, nos enfadamos, pero cuando sí lo hacen nos quedamos igual. Las personas agradecidas son obviamente quienes NO las dan por supuesto y las aprecian. La gratitud es como un boomerang; ayuda al que da las gracias, pero luego da un giro de 180º y cuando vuelve ayuda a la persona agradecida.

La GRATITUD es una de las 24 virtudes humanas. Algunas son: la curiosidad por el mundo, la valentía, el amor, la generosidad, la humildad y la GRATITUD. Y es evidente que la práctica de nuestras fortalezas es lo que nos dirige hacia la felicidad. Y una de las fortalezas que más estrechamente se han encontrado ligadas con la felicidad es precisamente la GRATITUD. Las personas agradecidas tienden a estar satisfechas con lo que tienen y por tanto son menos susceptibles a emociones como la decepción, el arrepentimiento y la frustración. En general, las personas más agradecidas son las más felices.

Seguro que todos y todas nos acordamos del ataque terrorista del 11-S. Un cumulo de emociones negativas recorrió nuestros cuerpos. También algunas positivas según una investigación de las Universidades de Michigan y Pensilvania, al que habían respondido 4.817 personas de diferentes partes del mundo (la mayoría de EE UU). Los resultados indicaron que algunos sentimientos positivos habían aumentado después del desastre, como la espiritualidad, el amor, la amabilidad, la esperanza y la GRATITUD. Eso son elementos de la felicidad.

Por otra parte, Pilar Jericó escribía que la profesora de Harvard Francesca Gino realizó un experimento con 57 jóvenes a los que se les respondía a una carta de recomendación de dos maneras. A una parte de ellos se les incluía un “he recibido tu carta de recomendación”, mientras que a un segundo grupo añadieron al final un “muy agradecida, muchas gracias”. Las personas que recibieron el segundo mensaje sintieron unos niveles mayores de autoestima y, en una segunda fase del experimento, fueron mucho más propensos a echar una mano a otra persona que les pedía ayuda que los receptores del primer mensaje. Por lo tanto la GRATITUD nos hace sentir bien, pero GRATITUD no es solo dar las gracias cuando recibimos algo, va mucho más allá. Cuando expresamos nuestra GRATITUD nunca debemos olvidar que el reconocimiento más grande no está en pronunciar las palabras, sino en vivir la GRATITUD.

Y es que ser agradecido es una forma de vida, una manera de valorar cada momento, por muy cotidiano que nos parezca. La GRATITUD tiene efectos en el bienestar físico y emocional de las personas, como: escribir notas personales como recordatorio, a través de la comparación con gente con problemas graves, dando simplemente las gracias o controlando los pensamientos positivos.

Dos grandes enemigas tenemos: la soberbia y la ambición desmesurada. Así resulta muy difícil apreciar lo que ya tenemos. En el caso de las personas egocéntricas o soberbias, su espacio mental está permanente ocupado por ellas mismas, así que resulta muy difícil que puedan apreciar lo que los demás hacen por ellos; incluso si llegan a detectarlo, no lo valoran, puesto que los favores de los demás los pueden ver casi como obligaciones. El sentimiento de superioridad les puede hacer creer que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos. No experimentar GRATITUD puede llevar a este tipo de personas a sentirse muy solas. Los egos grandes suelen estar solos porque el ego hace daño. Si no somos capaces de sentir agradecimiento, no seremos capaces de ver cómo nos aprecian los demás.

Otra gran enemiga de la GRATITUD es la ambición desmesurada. Quienes quieren cada vez más, no aprecian lo que ya tienen y, por tanto, no lo agradecen. La ambición siempre nos empuja a buscar la felicidad sin apreciar ni valorar lo que ya tenemos. Cuanta más ambición, peor lo llevaremos, peor seremos.

Si la GRATITUD fomenta la felicidad, hemos de procurar entrenarla como cuenta Jenny Moix. Seligman nos propone un ejercicio del que ha comprobado sus efectos positivos. Sugiere que escojamos a una persona importante y a la que nunca hemos expresado nuestro agradecimiento. Debemos escribir un testimonio y expresarlo con claridad. Yo, por ejemplo, cuando hice el pregón de mi pueblo, dediqué un espacio a mi madre. A élla le encantó. ¿quién disfrutó más: ella o yo? Sin duda alguna, yo.

Otro ejercicio que podemos llevar a cabo se trata de, por la noche, antes de acostarnos, repasar el día y pensar qué nos ha regalado. Debemos identificar los regalos que nos ha deparado la jornada. Los regalos pueden ser: un elogio que hemos recibido, la llamada inesperada de un amigo, haber aprendido algo interesante. Si nos acostumbramos a hacer este ejercicio, notaremos que estamos más pendientes de lo que sucede positivo a nuestro alrededor.

Y por todo ello, planteo que hay 3 letras ligadas a 3 palabras que son importantes para avanzar en la vida y ponerle H-alma (y corazón): La primera letra es la P de Por favor. La segunda la G de Gracias y la tercera la P de Perdón. PGP para crecer COMO PERSONAS con H-alma. Y como REGALO, ENTRENEMOS la gratitud con estos ejercicios que hemos apuntado.

Y es que sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de GRATITUD.

Comments

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  1. Muy interesante, en mi ejercicio de medico durante muchos anos he reparado en lo escrito por el autor. Ahora agradezco mucho lo que pudo escribir, y los demás tal vez hemos reparado en ello. Gracias.

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