Miércoles, 16 Agosto, 2017

            

Donde se ponga un balón que se quite un buen libro

Imagen del partido entre el Granada CF y el FC Barcelona | Foto: Archivo
Andrés Cárdenas | @AndresBetula


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Casi todos los niños de mi generación querían ser futbolistas. Creo que he contado alguna vez que mi sueño de futbolista finalizó un día en que llegué a casa con las gafas rotas a causa de un balonazo. Al verme en ese trance mi madre hizo uso de su pareado preferido: «Voy a coger el alpargate y te voy a poner el culo como un tomate». No sólo hizo uso de su pareado preferido, sino también de su alpargate. Los niños jugábamos al balón en las calles, algo que irritaba a algunos vecinos, que nos cogían la pelota de goma o badana (el cuero era un lujo) y nos la rajaban. En mi pueblo había un municipal que perseguía a los niños que jugábamos al fútbol porque decía que con nuestro juego peligraba la única bombilla que había en la calle. Para jugar sin incordiar a los vecinos y a las autoridades municipales, nos teníamos que ir a las eras donde se trillaba la parva, convertidos en improvisados campos de fútbol pero que presentaban el inconveniente que estaban empedradas y los botes del balón no eran todo lo regulares que deseábamos. A pesar de todos los inconvenientes que la vida nos ponía, soñábamos con ser Pelé o Di Stéfano.

Pero una cosa es lo que nosotros soñábamos ser y otra lo que querían nuestros padres que fuéramos. Que sus hijos fueran futbolistas no entraban en sus planes porque no era un oficio decente como ser médico, empleado de banca, cocinero o incluso cura.

Ahora no hay padre que no sueñe con que su hijo pueda ser un Messi o un Cristiano Ronaldo. Se están invirtiendo tanto los valores que hay progenitores que ven a sus hijos estudiar y les regañan:

-Niño, ¡qué haces estudiando! ¡Coge ahora mismo el balón y te vas al polideportivo a entrenar!
El niño podrá llegar con muy malas notas del colegio, pero el padre no se cabreará si ve que su retoño es capaz de darle diez patadas a un balón sin que éste toque el suelo o que regatea a un defensa rival sin despeinarse.

El pasado domingo vi a decenas  de padres con sus hijos de las mano esperando en la puerta del hotel donde se hospedaban los jugadores del Barcelona a que pasara el autobús y sus retoños pudieran ver, aunque sea de lejos, a los ídolos del balón. ¿Y qué me dicen de esos zopencos que se lían a hostias en los partidos en los que juegan sus hijos, como ha pasado recientemente en dos o tres ciudades españolas? Yo creo que alguna vez habrá que pedirle explicaciones a esos tipos que están pervirtiendo tanto los valores en esta sociedad. Parece que les estamos diciendo a nuestros jóvenes que se dejen de tonterías y que se pongan a dar patadas a un balón porque eso los convertirá en seres admirados en todo el mundo. Nadie admira, por ejemplo, a un investigador que ha descubierto una vacuna con la que puede salvar miles de vidas humanas, pero sí a esos dioses de la fama futbolera que acumulan fortunas, lujos y excesos. Está claro que para los padres los valores de hoy son el dinero y el renombre. Y algún día lo pagaremos, si no lo estamos pagando ya.

Comments

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  1. Hombrre, Andres: no seas radical!! Hracias a Dios y a la Tv y a la Historia, aun hsy muchos psdres y abuelos ke luchan
    Pir ver a sus muchachicos jugar… y estudiar. Lomoyro
    Lo de:vere a jugar al futbol y
    Omvida los libros, es propio del mundo manchago je nis ñinta Jose Mita, ke no se parece ni a Cercantes ni a Tirso ni a Mingite, joristadvrealiastss, como tu, ke rltrasbñas gracias de Rubens y de ka España profunda, ,sonreisn al estudiante o al Don Juan, pero no vomo ño
    mejorby mascrecomendabke, sino comp
    Psrte de la España picara. Tu como yo gustariamos tener unosnietos o inas nuetas futboleras oero, sibes posible,estudiosoas en sus”horas libres” de deporteS.Siguevreflejando el smbiente pir favor!! Un abrazo

  2. Andres,!!! más caña de esta!!!, y no te equivocas, los profes sabemos que ya lo llevamos pagando desde hace algunos años.
    El científico, el buen fontanero, la periodista aséptica,el médico que no mira el reloj ni el plus de calidad…..
    Hablamos de vocación. Y esta no se busca y se sigue si no se han trabajado antes los valores
    De solidaridad cooperación amistad, respeto a uno mismo y a los demás, empatía,
    Decidir por uno mismo no por lo que me venden. Etc.etc.

    Ánimo Andrés mas, más .