Jueves, 23 Noviembre, 2017

            

Cope Granada, medio siglo al servicio de la información | Vídeo

La emisora recibirá la Granada de Plata por parte del Ayuntamiento en reconocimiento a su trayectoria

Cope Granada está de aniversario | Foto: Justa Aros
José L, Moreno | @morenoluaces


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La cadena de radio Cope Granada está de enhorabuena. Sus ondas cumplen 50 años al servicio de la información. Por ello, el Ayuntamiento ha distinguido a la emisora con la Granada de Plata al cumplirse medio siglo desde su fundación en la capital.

Y es que, 50 años no se cumplen todos los días. Por ello, querían que todo el mundo se enterara de que están de celebración. Presencia, estar en la calle e informar son los tres pilares fundamentales para que un medio de comunicación recale entre la ciudadanía. Pero, además, se ha querido elaborar un libro que recoge toda esta trayectoria. ” Es un libro pensado con la cabeza, pero escrito con el corazón. No es el típico libro de año a año, es mucho más, es un libro de radio. Habla de la historia de una radio que empieza con un Jesuíta, el Padre Manuel Linares, que comienza una aventura rediofónica en Atarfe para más tarde trasladarla a la Gran Vía”, cuenta con orgullo Luis Guijarro, el director de Cope Granada.

Un libro escrito por el jefe de informativos, Juan de Dios Jerónimo, con la ayuda de los que han sido protagonistas en todo este tiempo. “Al realizar el libro comprobé, por ejemplo, que cuando esta emisora se llamaba Radio Popular de España fue la primera en tener una unidad móvil en España, que sorprendió incluso al mismísimo Presidente Adolfo Suárez. También me ha llamado la atención las dificultades que tenían los periodistas durante muchísimos años para dar información, ya que tenían que pasar por muchos filtros de censura. Y, sobre todo, la ilusión y las ganas con las que se puso en marcha un proyecto periodístico y cómo ha servido la radio para llevar mucha humanidad y cercanía a mucha gente”.

Encarna Gutiérrez, la veterana de la casa, es la jefa de administración y ha visto a todos los trabajadores llegar nuevos a sus puestos. También ha sido testigo de la marcha de mucha gente. “He hecho en septiembre cuarenta y cuatro años en esta emisora”. Y es que, dedicar media vida al ámbito laboral se consigue con una receta única. “La clave es querer tu trabajo y que te guste lo que estas haciendo”, señala con vergüenza una de las pocas personas de la casa que no se pone diariamente delante a un micrófono.

Medio siglo da para mucho y la emisora no se parece nada a sus inicios. “Aquí había personas trabajando casi veinticuatro horas e incluso había una discoteca que era una maravilla”. Y aunque nadie apostaba porque Encarna se prestara a hablar sobre su querida emisora, al final se atrevió.

“Que un medio de comunicación cumpla cincuenta años debería ser motivo de felicidad para todo el mundo, porque significa que continúa vivo con todas las transformaciones que ha sufrido”, comenta con orgullo Jorge de la Chica, que cumple los mismos años que la emisora y tiene más anécdotas en su grabadora que noticias recogidas.

Este es uno de los periodistas que ha visto la evolución de los medios de comunicación. “Aquí se hacía un Tiempo de Juego, pero a nivel local. Se estaba en todos los partidos de la provincia, pero obviamente no llegaban las unidades móviles a todos los encuentros. Entonces, el enviado especial llevaba una bolsa repleta de monedas para irse a la cabina del pueblo a contar lo sucedido. Y claro, veías el partido relativamente, porque entre conexión y conexión si había muchos goles te los perdías”, comenta tras confesar que la propia Guardia Civil, presente en muchos campos de la provincia, era la encargada de “chivatear” los resultados, para luego contarlos en antena a los oyentes.

Infinitas anécdotas

Jorge de la Chica, que va a caballo entre la información deportiva y cofrade, reconoce que creó confusión entre las personas que presenciaban un año la Procesión del Silencio. La retransmisión del paso, finalmente se quedó en la no retransmisión. “La Procesión del Silencio se realiza con el alumbrado público de la ciudad y conectamos el equipo de la unidad móvil a luz del templo. En un momento determinado se apaga la luz y nos quedamos sin conexión. El técnico se dirigió al cuadro de luz del interior de la iglesia para encender todas las luces. Aquello fue, lógicamente, desautorizado por el sacristán, pero la cosa no quedó ahí: uno de botones era el que activaba el campanario. Con ese silencio característico de las doce de la noche del Jueves Santo en Granada, una campana comenzó a golpear para sorpresa absoluta de todos lo presentes”, confiesa en tono de humor este redactor que, al no tener electricidad, hizo el directo para él solo durante un cuarto de hora.

A Juan de Dios Jerónimo se le viene a la cabeza una anécdota que tiene más que ver con los madrugones que se pegan los periodistas de radio que con su propio trabajo. No ponemos en situación: Calle Zacatín, seis de la mañana. La antigua discoteca Granada 10 cerraba sus puertas y los allí presentes se dirigían a sus casas. “De repente, vi un pasillo de decenas y decenas de personas que estuvieron aplaudiéndome mientras yo pasaba dirección a la emisora”. Se juntaron las ganas de fiesta, con las de trabajar.

Los inicios, para todo el mundo, son duros. Estarán acostumbrados a escuchar su voz en informativos y programas matinales, pero Fran Viñuela se enfrentaba a su primer directo radiofónico. Llevaba muy poco tiempo en Cope Granada. Por desgracia, le tocó cubrir la información sobre la primera muerte de Gripe A en España. Una mujer que, además, padecía obesidad mórbida. “Llamo a Juan de Dios Jerónimo y le digo lo que ha pasado. Me dijo que me desplazara hasta Salud y la rueda de prensa empezó diez minutos antes de que tuviera que entrar en directo. Me preparo mi texto, me llaman, me pinchan en directo y cuando llego a la línea de “la joven padecía…”, se me había olvidado poner que era obesidad mórbida. En ese momento me quedé en blanco y simulé que había interferencias para, posteriormente, seguir con mi texto. Ahí creí que era mi último día en Cope. Mi sorpresa fue que me llamaron y me dijeron que había ido muy bien la noticia, pero que me buscara la próxima vez un sitio con mejor cobertura”, nos comenta entre las risas de todos los presentes.

Y aunque no lo digan los protagonistas de estos 50 años que cumple Cope, la esencia para seguir en lo más alto, es su amor y vocación que desprenden por la profesión.

 

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