Martes, 20 de Noviembre de 2018

            

Confianza es creer en ti mismo. Arrogancia es creer solo en ti mismo

Humildad para protegerse de la arrogancia y favorecer la confianza

Confianza VS arrogancia
Joan Carles March | @joancmarch


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La confianza no da asco. Ésta es una frase tóxica que es importante que nos quitemos de nuestro vocabulario y de nuestra cabeza. Y tener confianza siendo HONESTO con uno mismo, siempre; Quitándose de GENTE TÓXICA y RODEARSE de GENTE BUENA, que derroche bondad y emociones positivas, son algunas claves para conseguir que la confianza tenga un peso en nuestras maneras de hacer y pensar y por tanto, signifique creer en uno mismo.
Y es que la confianza es un elemento básico en la onstrucción de relaciones adecuadas. Se deteriora e incluso se pierde cuando el conflicto se instala. Y es necesario ir ganando cuotas de confianza para ir desescalando la tensión.
Como dice la definición, confianza es la esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea. También se define como la seguridad, especialmente al emprender una acción difícil o comprometida.
Nuestra vida se basa en relaciones de confianza, buscamos la confianza: Nos fiamos de nuestro médico y nuestra enfermera, de los/as maestros/as que cuidan de la educación de nuestros hijos/as… todo es CONFIANZA. Y cuando se pierde, hace que todo se desmorone a nuestro alrededor. Y con ello, sobrevenga la crisis.
Pero la CONFIANZA más importante es la que se tiene en uno mismo. CONFIANZA necesaria para el éxito, para la felicidad y para la vida. Y lo más importante para ganar confianza en uno mismo es conocerse muy bien. Trabajar para saber cuales son nuestros valores, los principios que rigen nuestras acciones y con valores y principio ponernos objetivos alcanzables y hacer cosas para conseguirlo.
Hay frases que hablan de la confianza que leerlas nos acercan a ella:
  1. La confianza se crea cuando alguien está vulnerable y una persona le ayuda. Ello genera confianza.
  2. El optimismo conduce al éxito. Nada puede conseguirse sin confianza.
  3. Aquel que es descuidado con la verdad en asuntos pequeños, no puede ser confiable en asuntos importantes.
  4. Es fundamental ir con confianza en la dirección de los sueños de cada uno.
  5. La forma de desarrollar la confianza en uno mismo es hacer lo que uno teme y llevar un registro de las experiencias exitosas.
  6. La incapacidad de abrirse a la esperanza es lo que bloquea la confianza, y la confianza bloqueada es la razón de los sueños arruinados.
  7. Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva.
  8. La mayoría de las buenas relaciones se basan en la confianza y el respeto mutuo.
  9. La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando.
  10. Ninguno de nosotros sabe lo que podría suceder ni siquiera el próximo minuto, pero seguimos adelante. Porque confiamos.
  11. Si a las personas le gustamos, le escucharemos, pero si confían en nosotros, harán negocios con nosotros.
  12. No nos molesta que nos hayan mentido, nos molesta que a partir de ahora no podamos creerle, porque hemos perdido la confianza.
  13. La confianza del inocente es la herramienta más útil del mentiroso.
  14. Tanto la confianza como la falta de confianza son contagiosas.
  15. La confianza es más importante que el dinero. Si tienes confianza, tienes crédito.
  16. Algunos solo tienen su palabra y con eso les vale. Si no tenemos confianza en uno mismo, no nos preocupamos. Es importante cultivar la confianza. Todo lo que tenemos que hacer es comportarnos como si ya tuviéramos la confianza que deseamos tener.
  17. No confiemos en las personas que nos cuentan los secretos de otras personas.
  18. Las personas exitosas tienen miedo y dudas, y también preocupaciones. La diferencia es que no dejan que esos sentimientos les frenen en la consecución de sus objetivos. Se necesita mucho tiempo para construir una reputación y un minuto para arruinarla.
  19. La confianza es el eslabón en la que se consolida toda relación significativa, ahí donde las personas se regalan las mejores relaciones partiendo siempre de la integridad y la coherencia. Permitirnos confiar en alguien es como depositar parte de nosotros mismos en otra persona.
 
Si, en cambio, percibimos nuestra realidad desde la desconfianza, la incertidumbre y el miedo, caeríamos en una serie de trastornos donde nos será imposible realizar cualquier actividad y menos aún, asentar cualquier tipo de vínculo saludable con otras personas.
La desconfianza nos “desconecta” de la vida y nos deja arrinconados en un espacio oscuro. Esto es así por una razón muy simple: las personas somos seres sociales por naturaleza, estamos hechos para conectar con los nuestros.
Todos hemos experimentado en primera persona las emociones que emergen de una decepción. La confianza es un modo de responder, una actitud que nos permitirá llegar hasta un futuro más íntegro.
Junto con ello, nos encontramos con la arrogancia que es una característica que presentan algunas personas y que se manifiesta a través de la presentación de características como la altanería, la soberbia y un sentimiento de superioridad que hace que el individuo que la posee se sienta muy superior a los demás.
Por lo general, las personas más sabias, excepcionales, son seguras, y por lo tanto no tienen la necesidad de ir mostrando lo increíbles que son. Sin embargo, los arrogantes destruyen sus oportunidades por diversas razones cómo:
     1. Cuando uno es arrogante, tiende a encerrarse en si mismo y deja de seguir creciendo.
 
     2. Cuando uno es arrogante, piensa que las personas se pueden aportar muy poco. Esto le impide establecer conexiones que puedes necesitar más adelante en la vida.
 
     3. Cuando uno es arrogante, tiende a hablar más que a escuchar. Recordemos que se nos dio una boca y dos oídos por una razón; y es evidente que podemos aprender de la escucha.
 
     4. Cuando uno es arrogante, uno cree que siempre tiene la razón. Esto conduce a falsas suposiciones, y nos hace más propenso a cometer errores.
 
     5. Nadie quiere estar cerca de un ser engreído o soberbio a menos que pretendan algo de uno. Llegará el día en que uno se de cuenta que está solo y las únicas interacciones sociales que puede conservar son las utilitaristas, únicamente se quedarán alrededor de uno aquellos que quieran utilizar a uno.
 
     6. Cuando uno es arrogante, demuestra que no está dispuesto a trabajar en equipo, y esto aniquila otras oportunidades de trabajo y de progresión laboral.
 
     7. La arrogancia a menudo esconde una falta de confianza, una falta de conocimiento y muchas inseguridades. La arrogancia puede llevar a acciones poco éticas. Las personas arrogantes piensan que son infalibles, y toman un callejón sin salida.
Esto significa que el día en que una persona arrogante falla, hará lo necesario para encubrir ese fracaso. Y es que la gente orgullosa tiene confianza en sí misma, mientras que la arrogancia es fruto de la inseguridad.
La gente arrogante busca ocultar su falta de conocimientos e inseguridades. En el fondo saben que no tienen la capacidad para cumplir con sus objetivos. Son personas con muchas dudas y temen ser avergonzados en público. Las personas arrogantes no tienen control sobre sus emociones. Buscan dar una buena impresión y junto a ello, se olvidan de ser una mejor persona. Las personas arrogantes necesitan demostrar que son mejores. Por ello no les importará pasar por encima de quien los rodee. La arrogancia nace del desconocimiento. Son personas infelices y con poca capacidad de respetar a quien los rodea. Una persona arrogante hará todo para convencerte de que tu crítica está infundada. Puede comenzar hablando de sus cualidades y terminar agrediendo a quien lo criticó
 
Recordemos que la confianza es tranquila y las inseguridades son ruidosas. La modestia y la humildad son mucho más útiles. Aunque es comprensible que a la gente le guste presumir y hablar de sí misma, llega un punto en el que se vuelve molesto, irritante, cansino y a veces hasta ofensivo para los que tienen que aguantarlo.
Ante ello, es fundamental la humildad. La humildad es una forma de sabiduría. Es un modo de estar y de relacionarse que tiende a dejar espacio a los demás. Las personas que más me han impresionado son gente que combina visión, pasión, exigencia y humildad. No son pusilánimes. No practican el buenismo impostado. No caen en la autocomplacencia del halago fácil. La humildad está incrustada en sus brillantes trayectorias como algo que surge de un modo natural.
La humildad es la que permite continuar mejorando. Personalmente prefiero esas personas que mantienen la empatía. Hay que protegerse de la autocomplacencia y la arrogancia. Las personas humildes saben que lo importante es que la gente pueda crecer. La humildad no es compatible con la ostentación.
La humildad es confianza y no es arrogancia.

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