Lunes, 27 Marzo, 2017

Canino, una realidad aparte

La contradicción de Canino: deja sin palabras, pero no deja indiferente a nadie. Un silencio final que invita a la reflexión.



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El silencio que acompaña la última escena de Canino se prolonga hasta la aparición de los créditos, en cuya duración no se introduce siquiera música a modo de cierre.

Cuando la proyectamos hace un mes en el Entresuelo, y los créditos habían terminado,  nadie pronunció una palabra ni se movió de su asiento. Nos quedamos sumidos en un silencio incómodo y desolador.

Pocas películas me han dejado una sensación tan confusa como Canino. Es una angustia continua, y sin embargo  no hay elementos directos  que den lugar a ello, se utilizan planos largos, una luz clara, música agradable, diálogos calmados…

El director de Canino, Yorgos Lanthimos, expone en una  forma amable un argumento que consigue un malestar en el espectador, y al término de la película, un silencio pétreo, consecuencia de una trama y escenas que generan conflicto en nuestro fuero interno.

Canino comienza presentándonos a tres jóvenes que escuchan atentos en una grabadora una lección sobre palabras nuevas que dice:

“Mar: es la silla de piel con brazos de madera, como la de la sala de estar. Ejemplo: No te quedes de pie, siéntate en el mar para que conversemos”

En la casa donde viven estos tres hermanos se ha establecido que mar sea una silla y que la palabra excursión, por ejemplo,  se refiera a un tipo de material para la construcción de suelos. Esta alteración del lenguaje afecta a muchas palabras pero no es aleatoria, sino que  las palabras cuyo significante se ve modificado, son aquellas que se refieren a cosas del exterior o relacionadas con  ello. ¿La razón? Los tres hermanos nunca han salido del chalet en donde viven, por lo que no han visto ni conocen dichos significados y por ello, no los necesitan. Han sido aislados del exterior desde que nacieron  siguiendo una serie de normas y creencias inventadas  por el patriarca de la familia (al margen de las normas sociales y morales tal y como las conocemos). Como consecuencia, esta situación se convierte en una especie de adiestramiento que ha hecho de los tres hermanos tres autómatas que hacen y creen todo lo que sus padres les dicen.

 

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Se les niega cualquier juicio crítico y  cuestionar las normas, sus actos de rebeldía se castigan y sus creencias están basadas en el miedo, todas ellas para evitar su huida.

En un simple diálogo que el adiestrador tiene con el padre al ir en busca del perro, se explica de manera indirecta aunque obvia la intención de este último:

“Un perro es como arcilla. Nuestro trabajo es moldearla. Un perro puede ser dinámico, agresivo, luchador, cobarde o cariñoso. Requiere trabajo, paciencia y atención. Su perro espera de nosotros que le enseñemos a comportarse. Nosotros estamos aquí para determinar qué comportamiento debería tener el perro. ¿Quiere una mascota o un amigo, o un guardián que respete a su maestro y obedezca sus órdenes?”

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Lo que el adiestrador dice del perro, no queda lejos de la relación entre el padre y los tres hermanos. Él es el inventor y controlador de un submundo creado para su familia. Él es quien decide el rol de cada uno de ellos, su ocio, el límite de sus conocimientos y hasta sus creencias. Todo el artificio creado por el padre es la única verdad conocida para ellos y por tanto, difícil de cuestionarla. Sin embargo, evitar el mundo exterior aun estando aislados es imposible y el mundo tal y como lo conocían puede contradecirse rápido…

Las ideas expuestas en este último párrafo son difíciles de intuir en el transcurso de la película (o al menos lo fueron para mí), ya que se dan situaciones tan absurdas y surrealistas que es normal  quedarse perplejo ante los acontecimientos  y no entender de inmediato su porqué.

¿Qué quiere Lanthimos que veamos en esta familia de pirados?  ¿Es sólo una historia perturbadora e irreal?  Pienso que no, creo que más allá de las circunstancias disparatadas de los personajes, hay una invitación a la reflexión y a que extrapolemos esa idea de única verdad o de norma establecida en nuestro día a día:

¿Qué son para nosotros las costumbres o la tradición? ¿Y la religión? ¿Y una estructura social? ¿No son al fin y al cabo todas ellas una serie de normas establecidas, que si bien pueden  ser cuestionadas, a la vez son innegables? ¿Es alguien capaz de vivir al margen de ellas? ¿Somos capaces de huir o desprendernos de todo lo establecido y encontrar una verdad no contaminada y ajena a ellas?

Kynodontas

Con esta ráfaga de preguntas con las que creo que mucho tiene que ver Canino, termino el artículo, esperando que la gente que haya visto la película les encuentre sentido , y para los que no, sirvan de motivación para verla.

Por último (y ya sí que termino) aprovechamos para despedirnos y deciros que en septiembre volvemos con más cine y artículos cineptos. Nos ha encantado poder colaborar en la Blogosfera estos meses y tenemos ganas de poder hacerlo de nuevo. ¡Buen  verano!

 

Un artículo de Maite Gamboa Cineptos Zinescrúpulos

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