Martes, 17 enero, 2017

Aumenta el número de familias kenianas que efectúan en secreto la ablación genital femenina a pesar de ser ilegal

Kenia está a la cabeza de la lista de países que tratan de erradicar la mutilación

niños africanos
Foto: Archivo GD
E.P.


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El número de familias kenianas que llevan a cabo en secreto y de noche la mutilación genital femenina para evitar los arrestos ha aumentado, según han denunciado diversos activistas en una conferencia sobre los derechos de las mujeres.

La ablación genital femenina es ilegal en Kenia, que lidera la lista de países que tratan de erradicar la mutilación. La portavoz de la Junta Contra la Mutilación Genital Femenina, Linah Jebi Kilimo, ha anunciado que el Gobierno de Kenia introducirá este año una línea de teléfono para que los ciudadanos puedan llamar si consideran que alguna niña corre el riesgo de ser sometida a esta práctica.

“Se está produciendo un cambio en la sociedad gracias a la ley”, ha destacado Kilimo. “La población ya no lleva a cabo ceremonias públicas, ahora la mutilación se produce por la noche. Algunos incluso llevan material sanitario para poder hacerlo en sus casas”, ha explicado Kilimo a la Fundación Thomson Reuters en el marco de la conferencia Women Deliver que ha tenido lugar en Copenhage.

Un cuarto de las niñas y mujeres en Kenia han sido sometidas a la ablación genital, lo que implica la extirpación total o parcial de sus genitales externos. Kilimo ha añadido que muchos aún consideran esta práctica una parte importante de su cultura y un paso social crucial para la aceptación en aras de encontrar marido en el futuro.

ATAQUES A LA POLICÍA

Diversos activistas han denunciado que a pesar de que la mutilación genital femenina se está convirtiendo en una práctica clandestina, algunas comunidades como Kuria y Pokot, en el oeste, llevan a cabo la mutilación en celebraciones públicas.

“En algunas partes de Kenia sucede durante las primeras horas de la mañana, pero en Kuria llevan a cabo esta práctica a plena luz del día, bailando y cantando”, ha manifestado el activista antimutilación Tony Mwebia. “La Policía no puede arrestar a una comunidad entera”, ha añadido.

Kimilo ha destacado que en 2015 un funcionario del gobierno se quedó sin casa después de que le prendieran fuego y que un agente de Policía recibió un disparo al intentar detener una ceremonia en la comunidad de Kipsigis en la provincia de Valle de Rift.

“Tenemos comunidades desafiantes, por supuesto, pero esperamos que la ley acabe haciendo mella en ellos”, ha aseverado Kilimo. Kenia ha establecido un grupo de 20 fiscales para enfrentarse a los casos de mutilación genital femenina y matrimonio infantil, pero Kilimo ha destacado que las batallas legales deben ir acompañadas de planes de educación.

“Hay que transformar la mentalidad de la población, especialmente en lo referente a los prejuicios establecidos hacia aquellas personas que no han sido sometidas a la circuncisión, pues los estigmas al respecto son numerosos. La población teme ser marginada. Las familias piensan que si no llevan a cabo esta práctica las niñas estarán condenadas a vivir en soledad”, ha añadido.

Kilimo ha comentado que hay casos en los que los padres han decidido no efectuar a sus hijas la mutilación y estas se han visto obligadas a someterse posteriormente debido al temor de sus maridos a ser excluidos de eventos sociales. También ha descrito la mutilación como la peor de las violencias contra las mujeres y ha recalcado que la línea telefónica servirá particularmente de ayuda para frenar el número de ablaciones en las áreas más remotas de Kenia.

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