Lunes, 21 Agosto, 2017

            

Ante el juez dos cazadores furtivos sorprendidos disparando a una cabra en zona de parque natural

Ambos son investigados como presuntos autores de un delito relativo a la protección de la fauna, de desobediencia a los agentes de la autoridad y de tenencia ilícita de armas

Vehículo de la Guardia Civil junto a los Juzgados | Foto: Archivo GD
E.P.


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La Guardia Civil ha puesto a disposición judicial a dos cazadores furtivos sorprendidos en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, en el término municipal de Otívar (Granada), disparando a ejemplares macho de cabra montés cuando no tenían autorización para ello.

Ambos cazadores han sido puestos a disposición judicial en calidad de investigados como presuntos autores de un delito relativo a la protección de la fauna, de desobediencia a los agentes de la autoridad y de tenencia ilícita de armas, según informa en una nota el Instituto Armado.

Uno de los investigados en un vecino de Otívar de 60 años; mientras que el otro es un joven de 23 que actualmente reside en La Zubia.

Los guardas rurales al servicio de la Agencia Andaluza de Medio Ambiente y Agua solicitaron el auxilio de la Guardia Civil porque en la sierra de Almijara, dentro del Parque Natural de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama, en el término municipal de Otívar, dos personas armadas con rifles estaban disparando a ejemplares machos de cabra montés.

Al tratarse de una zona muy escarpada y de muy difícil acceso, la patrulla del Seprona de Motril solicitó el auxilio del helicóptero de la Guardia Civil para sobrevolarla y tratar de localizar a estos cazadores furtivos. Los cazadores al ver el helicóptero se escondieron.

Aterrizó en un lugar cercano a donde habían sido vistos por los guardas rurales y la Guardia Civil inició la búsqueda de ambos a pie. Los localizaron escondidos entre la maleza y prácticamente tuvieron que sacarlos a la fuerza de debajo de las ramas.

Ambos portaban rifles cargados y dispuestos para su uso y ninguno de los dos tenía autorización para cazar. Las armas eran propiedad del vecino de Otívar y este carecía de licencia.

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