Lunes, 27 Marzo, 2017

Anestesistas, la especialidad de la seguridad

El Hospital Virgen de las Nieves cuenta con un equipo de 60 profesionales más 18 residentes



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La anestesia se define como un acto médico controlado en el que se usan fármacos para bloquear la sensibilidad táctil y dolorosa de un paciente, sea en todo o parte de su cuerpo y con o sin compromiso de conciencia.

En 1275, el médico mallorquín Ramon Llull obtuvo un líquido volátil e inflamable mientras experimentaba con ciertas sustancias químicas, y lo llamó vitriolo dulce. En el siglo XVI, un médico de origen suizo conocido comúnmente como Paracelso hizo que unos pollos inhalaran vitriolo dulce, y observó que no solo se dormían, sino que también perdían toda sensibilidad al dolor. Pero ni él ni Llull experimentaron con seres humanos. En 1730, el químico londinense de origen alemán Sigmund Frobenius le dio a este líquido su nombre actual de éter, que en griego significa “cielo”. Sin embargo, sería necesario que transcurrieran ciento doce años para que los poderes anestésicos del éter.

La especialidad anestésica se ha convertido en una de las más seguras de los hospitales, así lo certifica el jefe de servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Virgen de las Nieves Complejo Hospitalario Universitario de Granada, Alberto Martínez Telleria, y también lo acredita el Sistema de Notificación de Seguridad en Anestesia y Reanimación, que premia la labor de esta unidad asistencial, y destaca el empleo de esta herramienta para el aprendizaje y puesta en marcha de mecanismos que favorezcan la intercomunicación de centros a la hora de tomar decisiones en cuanto a procesos anestésicos y de reanimación.

Existen diferentes tipos de anestesia:
Anestesia local: Sólo se elimina la sensibilidad dolorosa de una pequeña zona del cuerpo, generalmente la piel, mientras el paciente continúa consciente.

Anestesia locorregional: Se elimina la sensibilidad de una región y/o de uno o varios miembros del cuerpo. Puede ser:
• a) Troncular de un nervio o plexo nervioso o
• b) Neuroaxial: actúa bloqueando el impulso doloroso a nivel de la médula espinal, y a su vez puede ser:
• Epidural o peridural: se introduce el anestésico en las proximidades de la médula en el espacio epidural, sin perforar la duramadre (desarrollada por primera vez por el médico español Fidel Pagés); tiene una instauración menos rápida que la intratecal, los cambios hemodinámicos debidos al bloqueo simpático también se instauran más lentamente;
• Intratecal o intradural: se perfora la duramadre y la aracnoides, y se introduce el anestésico en el espacio subaracnoideo, mezclándose con el líquido cefalorraquídeo; ésta la desarrolló por primera vez August Bier en 1898, cuando administró en un paciente 3 ml de cocaína al 0,5%;
• c) Regional intravenosa o bloqueo de Bier: Técnica desarrollada por August Bier, cirujano de origen alemán, la cual consiste dejar exangüe un miembro por compresión con una venda elástica, mantenerlo en esa condición con un torniquete neumático y -finalmente- llenarlo con una solución de anestésico local, inyectada por vía venosa. Mientras el anestésico local se mantiene en el miembro que está aislado por el torniquete neumático, se distribuye por los vasos sanguíneos y actúa directamente en todos los tejidos de ese miembro. El efecto en los nervios produce la anestesia de todo el miembro, sin que el anestésico local llegue a la circulación general, gracias al torniquete. Al terminar la cirugía, se libera el torniquete para para que el anestésico local remanente pase a torrente circulatorio y sea metabolizado por el organismo. En general, se recomienda liberar cuidadosamente el torniquete y observar al paciente durante ese período, para detectar a tiempo los signos de toxicidad sistémica que pueden aparecer.

Anestesia general: Se produce un estado de inconsciencia mediante la administración de fármacos hipnóticos por vía intravenosa (Anestesia total intravenosa), inhalatoria (Anestesia total inhalada) o por ambas a la vez (balanceada).

Actualmente se realiza combinación de varias técnicas, en lo que se llama anestesia multimodal. Los componentes fundamentales que se deben garantizar durante una anestesia general son: hipnosis, analgesia, amnesia, control autonómico y relajación muscular. La anestesia general persigue varios objetivos:

Analgesia o abolición del dolor, para lo cual se emplean fármacos analgésicos;
Protección del organismo a reacciones adversas causadas por el dolor, como la reacción vagal; para ello, se emplean fármacos anticolinérgicos como la atropina u otros;
Pérdida de conciencia mediante fármacos hipnóticos o inductores del sueño, que duermen al paciente, evitan la angustia y suelen producir cierto grado de amnesia;
Relajación muscular mediante fármacos relajantes musculares, derivados del curare para producir la inmovilidad del paciente, reducir la resistencia de las cavidades abiertas por la cirugía y permitir la ventilación mecánica artificial mediante aparatos respiradores que aseguran la oxigenación y la administración de anestésicos volátiles en la mezcla gaseosa respirada.

El Complejo Hospitalario Universitario de Granada participa en el programa IDEA, Identificación de Efectos Adversos, donde se notifican de forma anónima, cualquier tipo de incidencia y se plantean soluciones para su mejora.

Esta iniciativa, que surgió hace cinco años, pretende de forma activa compartir experiencias entre profesionales al objeto de evitar cualquier incidente durante el acto anestésico, utilizando una herramienta Informática para análisis. Actualmente son 16 servicios de anestesia los que comparten esta acreditación.

“Por ejemplo, la medicación que se utiliza para la anestesia antes se escribía con un rotulador, detectamos que hay fármacos que son muy parecidos por fuera, pero por dentro son distintos, eso se notificó y se determinó que tenía que haber un etiquetado correcto. Fuimos a la dirección y se autorizó la compra de etiquetado internacional de fármacos anestésicos. Las que hay en todo el mundo”, ha explicado Alberto Martínez Tellería.

Además, Tellería, ha aesgurado que “lo importante no es el número de incidencias que se notifican, sino las conclusiones que se sacan de las que se notifican. Porque además todos los hospitales que pertenecen a este grupo, aparte de los certificados como seguros, comparten la base de datos y los resultados. La información fluye y se aprende”.

Esto es cultura médica que nació en Estados Unidos de unos anestesiólogos, que dijeron que tenían que aplicar en el quirófano los mismos criterios de seguridad que en la aviación civil. “Es una cultura de seguridad nacida de los más altos estándares”, comenta el especialista Martínez Tellería.

Siendo la anestesia una especialidad menos famosa, “porque además, muchos de estos procedimientos los copian en el resto de especialidades”.
La mortalidad por anestesia ha pasado de 1 cada 2.500 personas en el año 1956, a 1 cada 300.000 actualmente.

La anestesia no se utiliza únicamente en el proceso de una intervención quirúrgica, sino que “nosotros llevamos anestesia a preoperatorios, unidad del dolor, cuidados paliativos, mantenimiento del donante de órganos, transplantes… En general la gente no sabe que los anestesistas vemos al paciente antes, durante la operación y después de la misma”.

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