Jueves, 14 Diciembre, 2017

            

Amnistía Internacional denuncia que hay miles de niños heridos y traumatizados por los combates en Mosul

La ONG ha presentado un informe con el que ha alertado de la grave situación a la que tiene que hacer frente toda una generación de niños iraquíes

Mosul
E.P.


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Amnistía Internacional (AI) ha denunciado este jueves que hay miles de niños atrapados en medio de la batalla por la ciudad de Mosul que han resultado heridos y sufren graves traumas psicológicos por la enorme cantidad de violencia que han presenciado a una edad demasiado temprana.

La ONG ha presentado un informe con el que ha alertado de la grave situación a la que tiene que hacer frente toda una generación de niños iraquíes, que se han visto gravemente afectados por los combates entre el grupo terrorista Estado Islámico y las fuerzas del Gobierno iraquí, que cuentan con el apoyo aéreo de Estados Unidos.

“Los niños atrapados en el fuego cruzado de la brutal batalla por Mosul han visto cosas que no debería ver nunca nadie, de ninguna edad. He conocido a niños que no sólo han sufrido heridas atroces, sino que también han visto a sus familiares y vecinos decapitados en ataques con morteros, destrozados por coches bomba o aplastados por los escombros de sus casas”, ha asegurado Donatella Rovera, asesora general de AI, tras volver de una visita de 17 días al norte de Irak.

De acuerdo con la ONG, los miles de menores heridos de guerra que han logrado huir de los combates en Mosul se encuentran en hospitales saturados de pacientes sin acceso a unos servicios sanitarios adecuados, o en campos para desplazados internos cuyas terribles condiciones humanitarias hacen que su recuperación física y psicológica sea extremadamente difícil.

“NUESTRAS CASAS SON LAS TUMBAS DE NUESTROS HIJOS”

Uno de los pocos hospitales que sigue en funcionamiento en la zona está en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. Miles de civiles afectados por los combates en el este de Mosul huyen hacia allí con la esperanza de poder recibir tratamiento médico.

“Nuestras casas se han convertido en las tumbas de nuestros hijos”, ha asegurado Umm Ashraf, una madre iraquí que ha acudido al hospital de Erbil con sus siete hijos. Todos ellos resultaron heridos cuando un coche bomba explosionó frente a la casa donde estaban refugiados en el oeste de Mosul. Decenas de personas perdieron la vida aquel día bajo los escombros, ha contado Ashraf. Su hija mayor, Shahad, de 17 años, perdió los dos ojos a causa de la explosión.

“Mis vecinos siguen enterrados bajo los escombros, nadie ha podido sacarlos de allí. Yo saqué a rastras a mis hijos heridos de debajo de los escombros uno a uno. Mi hermana sin embargo murió, no pude ayudarla”, ha narrado Ashraf. Cerca de donde se encuentran sus hijos estaba Mouna, una mujer que resultó herida por proyectil de mortero, que causó la muerte de sus dos hijas, de ocho y dos años.

“Estaba diciéndoles a las niñas que entrasen. En nuestra zona había fuego de artillería y disparos las 24 horas del día. Justo en ese momento cayó un mortero junto a la casa. Yo me desplomé al momento, mi hija Teiba cayó con la cabeza contra la puerta y la pequeña gateó y gateó hasta que llegó a mí y se desplomó en mi regazo”, ha explicado.

A pesar de que la ciudad de Erbil sólo está a 80 kilómetros de Mosul, para los civiles que huyen de los combates es casi imposible acceder a la capital kurda. La inmensa mayoría de ellos acuden a pie y sólo pueden entrar en la región con un permiso especial. Muchas familias desplazadas no logran entrar en el interior del Kurdistán iraquí, por lo que se quedan atrapadas durante días en peligrosas zonas que son tierra de nadie, según la organización.

MENORES TRAUMATIZADOS DE POR VIDA

Amnistía Internacional ha denunciado que más allá de las terribles heridas físicas, los menores desplazados quedan profundamente traumatizados por la violencia extrema de la que han sido testigos. Muy pocos de estos niños tienen acceso a la atención y apoyo psicológico que necesitan de manera urgente.

“Mis hijos vieron cómo mataron a mi hermana delante de ellos; vieron a nuestro vecino, que fue decapitado en el ataque; vieron trozos de cuerpos en el suelo, ¿Cómo van a recuperarse alguna vez de eso?”, ha subrayado Umm.

A varios kilómetros de Erbil, en un campo para desplazados internos al oeste de Mosul, varios asesores de AI pudieron observar cómo Mohamed, un niño de apenas cuatro años, se mecía a sí mismo, se daba bofetadas y se golpeaba la cabeza contra el suelo. Según su madre, Mouna, el pequeño llora constantemente desde que un ataque con morteros mató a dos de sus hermanas.

“Él y su hermana pequeña Taghreed eran inseparables. La llevaba con él todo el tiempo. Ahora no entiende que sus hermanas están muertas. Cree que las hemos dejado atrás y está triste y enfadado. Creo que necesita psicoterapia, pero aquí en el campo no hay nada”, ha explicado Mouna, que a causa del ataque tiene una pierna rota y no puede levantarse del suelo.

“Las cicatrices que dejan estas experiencias inconcebiblemente traumáticas son psicológicas además de físicas, pero el Gobierno iraquí y sus aliados ignoran estas heridas que les han cambiado la vida”, ha asegurado Rovera.

VÍCTIMAS DE LA EDUCACIÓN YIHADISTA

Por otro lado, las consecuencias psicológicas que ha tenido para cientos de estos menores vivir más de dos años bajo el control del Estado Islámico también son palpables. Según AI, hay cientos de niñas menores de 12 años que han sido violadas por los yihadistas, mientras que la inmensa mayoría de los niños mayores de 10 han sido forzados a recibir entrenamiento militar.

Jordo, un niño de 13 años, ha contado con pelos y señales a los trabajadores de Amnistía lo que aprendió durante su cautiverio en manos del Estado Islámico. “Agarras al tipo del pelo para levantarle la cabeza y así poder cortarle el cuello. Si no tiene pelo, le metes dos dedos en los agujeros de la nariz para poder levantarle la cabeza. Me enseñaron esto y me enseñaron a matar de muchas otras formas”, ha explicado tranquilo.

Cerca de él se encontraba AK, de tan sólo 10 años. AK logró escapar de los milicianos yihadistas en noviembre, después de más de dos años secuestrado junto a sus padres y sus siete hermanos. Sólo han sobrevivido él y dos de sus hermanos, de siete y dos años.

“AK es muy difícil de controlar”, ha explicado el primo del pequeño, que cuida de él y de sus dos hermanos. “Rompe cosas y las prende fuego, El otro día salió afuera en medio del frío en ropa interior y se puso enfermo. Los tres se orinan encima todo el tiempo, así que les hacemos dormir en otra tienda por el olor. Estos niños están completamente traumatizados y necesitan ayuda profesional, pero hasta ahora no hemos encontrado ninguna”, ha añadido.

AI ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que proporcione la suficiente asistencia humanitaria para poder ayudar a los miles de niños desplazados por la batalla de Mosul que presentan heridas graves y traumas psicológicos que pueden trastocar su futuro para siempre. “Si hay recursos para la guerra también debe hacer recursos para ocuparse de las consecuencias de la guerra”, ha instado Rovera.

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