La virgen que lloró sangre y emocionó a los creyentes en Granada

Este 13 de mayo se cumplen 40 años del acontecimiento en la basílica de San Juan de Dios, donde ocurrió un 'milagro'

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Portada del diario Ideal del 14 de mayo de 1982 | Foto: Ideal Granada
Alejandro Rodríguez
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España, 1982, cuarenta años retrocediendo en el tiempo. En este tiempo la población se preparaba para la llegada de 'su' Mundial (sí, con Naranjito) y para unas elecciones generales. Aparte de eso, un año más, otro desde el inicio de la democracia. Mientras todo un país estaba pendiente de la cita futbolística, una ciudad situada al sur se veía envuelta en un acontecimiento histórico, sobrenatural.

Justo un mes antes del partido inaugural del torneo y, también, coincidiendo con el aniversario del atentado al papa Juan Pablo II y de las apariciones de Fátima, en Granada ocurrió algo que conmocionó a muchos creyentes. El 13 de mayo los fieles del pueblo acudieron a las iglesias granadinas como de costumbre; para rezarle al señor, a la virgen, para confesarse o para recordar a un ser querido que ya no estaba. Sin embargo, nadie podría haberse imaginado lo que ocurriría en la basílica San Juan de Dios. Una talla de la Virgen lloraba sangre. Los surcos rojos en las mejillas de la imagen de la Virgen de la Lágrima revolucionaron la ciudad.

Así lo relataba Alfredo Relaño, para el diario El País: "En la mañana de ayer, cuando el padre Fernando, sacristán de la iglesia, entró en el templo, hacia las ocho menos cuarto de la mañana, advirtió unas manchas en el rostro de la imagen de la Virgen de la Lágrima, una talla de madera del siglo XVIII atribuida al escultor Mora, de aproximadamente un metro de altura y que se encuentra dentro de una urna. La imagen está colocada en este templo desde hace unos ocho años, procedente de una donación particular. No hay en su pasado ninguna acción milagrosa reconocida. El padre Fernando se acercó a la imagen y comprobó que las manchas en el rostro parecían ser lágrimas de color rojo, como si la imagen estuviera llorando y sus lágrimas fueran de sangre. La noticia corrió esta mañana como la pólvora por la ciudad, y a primeras horas de la tarde la Policía Municipal se había visto obligada a cortar el tráfico a la entrada de la calle San Juan de Dios, por la plaza del Triunfo".

Catalogado inicialmente como un milagro, el revuelo fue tal que el arzobispo de Granada de entonces, Méndez Asensio, decidió horas más tarde cerrar las puertas del templo.

Cabe recordar que la de San Juan de Dios no fue la primera silueta mística en llorar sangre, ya que hubo antecedentes, como la de Siracusa en 1953. La Iglesia es muy estricta con este aspecto e investiga de primera mano estos hechos, pues un fraude supone una pérdida importante de la fe. Es por ello que el arzobispo quiso calmar a la multitud y, poco tiempo después de que las lágrimas empezaran a brotar, comunicó que nada hacía presagiar una obra de Dios.

Los creyentes pedían ver a la Virgen

Un milagro en vivo y una sociedad encandilada por el poder religioso. El resultado, como no podía ser de otra manera, fue una muchedumbre enardecida a las afueras del templo. Al grito de ¡queremos verla!, según afirma Andrés Cárdenas en el Granada Hoy, o "¡La Virgen es de todos!" que contaba Melchor Sáiz-Pardo en el diario Ideal, miles de personas se concentraron en la ciudad con la esperanza de ver tal prodigioso momento.

Alrededor de 50.000 personas, entre devotos y curiosos, fueron las que esperaron para ver a la Virgen, y no solo de la ciudad, sino que también acudieron cientos de fieles de los pueblos más cercanos. Una larguísima cola que se extendió por la calle San Juan de Dios y los alrededores que obligó a la Policía Local a intervenir. Un acontecimiento que fue histórico durante unos días. Con el asunto de las lágrimas encharcadas de sangre, los periódicos aprovecharon este tirón y las ventas se dispararon. Andrés Cárdenes indica que el Ideal aumentó su tirada al doble, pasando de unos 30.000 a unos 60.000. Estamos en España, y, en un asunto morboso, queremos saber más. Así, todos los medios nacionales se hicieron eco del posible milagro en Granada.

Relaño escribió en El País al día siguiente que "el padre Ernesto, el director del templo de los hermanos de San Juan de Dios se mostró, sin embargo, muy cauto al hablar del asunto. Afirmaba que no podía creer que se tratara de un milagro, pero al propio tiempo señaló su perplejidad de que, caso de tratarse de una superchería, alguien hubiera abierto la urna donde se encuentra la imagen, dado que la única llave que existe de la misma, se encuentra en su poder. El arzobispado aún no se ha pronunciado al respecto. Por el momento, se han tomado muestras de las manchas del rostro de la imagen para ser estudiadas en el departamento de Microbiología de la Facultad de Farmacia, en el hospital clínico y en el de San Juan de Dios. Muchos fieles que salían de la iglesia después de contemplar el presunto milagro, en su mayoría mujeres de cierta edad, lo hacían con visibles muestras de emoción en el rostro. En algún caso les costaba trabajo hablar".

Un milagro candente y una multitud expectante se unieron a la posibilidad de que un gobierno laicista ascendiera al poder. ¿Un mensaje divino? Los más creyentes así lo imaginaron, pues fue también el aniversario del ataque contra el Papa Juan Pablo II, las apariciones de Fátima y, para colmo, también se acercaban fechas electorales a nivel nacional, con la seria posibilidad de que los ‘rojos’ accedieran al poder. Muchas coincidencias y una esperanza de que se relanzara la hegemonía eclesiástica. Sin embargo, su origen no fue nada místico.

Un milagro que no lo fue

La razón de que la Virgen llorase sangre no fue por obra y gracia de Dios, sino un sacristán que quería elevar la fe cristiana en contra del ateísmo que se propagaba en el país. Como muchos globos que se hinchan sin razón alguna, este hecho explotó llevándose con sí a muchos de los que dudaban del poder religioso. Si su autor pretendía un final, ese fue todo lo contario. Así, España es ahora un Estado laico y un país mayoritariamente cristiano, pero donde conviven más culturas.

Este mayo se cumplen 40 años de tan célebre acontecimiento y el paradero de la Virgen que lloró sangre es todo un misterio. Con varias suposiciones al respecto, muchos apuntan al arzobispo como el encargado de hacer desaparecer la imagen. El diario Ideal cuenta que la última vez que se la vio fue en la Casa de los Pisa, museo y archivo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Un falso milagro mantuvo en vilo a una ciudad y a un país que se encontraba dividida entre la creencia y el ateísmo. Nadie sabe qué hubiera pasado si las lágrimas hubiesen sido realmente obra divina, pero la verdad es que este hecho ocasionó un revuelo que cesó por la palabra de la Iglesia. Ahora bien, ¿y si el arzobispo no hubiese anunciado que era una farsa?