Un estudio asocia el consumo de leche entera con niños menor riesgo de obesidad

Si los niños no se sienten satisfechos con la leche, son más propensos a comer otros alimentos que son menos saludables o más altos en calorías

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FOTO: PIXABAY/CANDICE_ROSE
E.P.
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Los niños que beben leche entera son más delgados y tienen niveles más altos de vitamina D que los que beben leche baja en grasa o descremada, sugiere una nueva investigación, cuyos resultados se revelan en un artículo publicado este miércoles en 'American Journal of Clinical Nutrition'. Los niños que bebieron leche entera (3,25 por ciento de grasa) tuvieron una puntuación en el Índice de Masa Corporal de 0,72 unidades por debajo de los que bebieron leche del 1 o 2 por ciento.

Según el autor principal, el doctor Jonathon Maguire, pediatra del St. Michael's Hospital, en Toronto, Ontario, Canadá, se trata de una diferencia entre tener un peso saludable y sufrir sobrepeso. El estudio no evaluó por qué el consumo de leche con un mayor contenido de grasa se asoció con menores puntuaciones de IMC, pero Maguire planteó la hipótesis de que los niños que bebían leche entera se sentían más llenos que los que bebían la misma cantidad de leche baja en grasa o descremada.

Si los niños no se sienten satisfechos con la leche, son más propensos a comer otros alimentos que son menos saludables o más altos en calorías, argumenta el doctor Maguire. Por lo tanto, los niños que beben leche baja en grasa pueden consumir más calorías en general que los que beben leche entera.

LA LECHE ENTERA PROPORCIONA MÁS VITAMINA D

El estudio también encontró que los niños que bebían una taza de leche entera cada día registraban niveles de vitamina D comparables a los que bebían casi tres tazas de leche al 1 por ciento, lo que podría deberse a que la vitamina D es soluble en grasa, es decir, que se disuelve en la grasa en lugar de agua. La leche con mayor contenido de grasa, por lo tanto, contiene más vitamina D.

También puede haber una relación inversa en los niños entre la grasa corporal y las reservas de vitamina D, según el estudio; de forma que a medida que aumenta la grasa corporal de los niños, disminuye su cantidad de vitamina D. "Los niños que beben leche baja en grasa no tienen menos grasa corporal y tampoco se benefician de los niveles más altos de vitamina D en la leche entera --explica Maguire--. Es un doble aspecto negativo de leche baja en grasa".

Las conclusiones del estudio difieren de las directrices de 'Health Canada', 'National Institutes of Health' y 'American Academy of Pediatrics' que recomiendan dos porciones de leche baja en grasa (del 1 o 2 por ciento) para niños mayores de dos años con el objetivo de reducir el riesgo de obesidad infantil.

El doctor Maguire dice que los resultados indicaron una necesidad de examinar de cerca las directrices nutricionales existentes alrededor del consumo de grasa de la leche para asegurarse de que están teniendo el efecto deseado. La obesidad infantil se ha triplicado en los últimos 30 años, mientras que el consumo de leche entera se ha reducido a la mitad durante el mismo período.

Para este estudio, los investigadores evaluaron a 2.745 niños de 2 a 6 años de edad que asistieron a las citas de rutina de niños sanos, además de entrevistar a los padres, medir la estatura y el peso de los niños para calcular el IMC y tomar muestras de sangre para evaluar los niveles de vitamina D. Todos estaban inscriptos en el Grupo de Investigación Aplicada para Niños (TARGet Kids!), una colaboración entre médicos e investigadores del Hospital St. Michael y el Hospital para Niños Enfermos.

De los niños estudiados, el 49 por ciento bebió leche entera, el 35 por ciento tomó leche al 2 por ciento, el 12 por ciento bebió leche al 1 por ciento y el 4 por ciento ingirió leche descremada. Menos del 1 por ciento de los niños tomó alguna combinación de los cuatro tipos de leche.