"Preocupa más los prejuicios hacia las personas ciegas que las barreras arquitectónicas”

El director de la ONCE en Granada, Alberto Morillas, repasa con Granada Digital los servicios que ofrece la organización, así como los avances en la inclusión laboral de las personas con deficiencias visuales

ALBERTO-MORILLAS-4
Imagen ilustrativa de Alberto Morillas, director de la ONCE de Granada | Autor: Asun Rodríguez
Mª Estefanía Sánchez Franco
0

Alberto Morillas nació en Granada en 1965. Estudió Magisterio de Educación Especial y, actualmente, dirige en esta ciudad la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Pero, para conocer cómo ha llegado a este puesto, hay que dar un enorme paso en el tiempo, ya que a los siete años le detectaron retinosis pigmentaria, una enfermedad genética degenerativa.

“Tenía un campo visual reducido. Poco a poco fui perdiendo la vista. Por este motivo, me afilié a la ONCE y me tuve que ir a Sevilla, que en aquel tiempo era el lugar donde podíamos estudiar las personas con deficiencias visuales”, nos relata Alberto.

Dada su situación personal, la ONCE es y será siempre su casa. “Conseguí desenvolverme en mis actividades cotidianas y, gracias a la ayuda de la organización, he podido formar una familia”, añade Alberto.

Imagen ilustrativa de Alberto Morillas en su despacho | Autor: Asun Rodríguez

LAS DOS VERTIENTES DE LA ONCE 

El 13 de diciembre de 1938 nació esta organización. Con casi 80 años de vida, la ONCE acoge a personas con discapacidad, estando formada, en su mayoría, por población con carencias visuales, con un porcentaje inferior al 10%.

La sede en Granada reúne a más de 1.900 personas, de los cuales 450 son niños. “Todos ellos tienen un servicio directo, específico y personalizado. Ante cada necesidad concreta, la ONCE prepara un itinerario de servicio para suplir la deficiencia lo máximo posible”, afirma Alberto.

Para conseguir igualdad de oportunidades en estos niños, desde el principio la ONCE les orienta, gracias al trabajo de psicólogos y maestros de apoyo en las aulas, que les ayudan a escoger su rumbo académico.

Cuando finalizan su etapa formativa, llega el momento de ayudarles a buscar un empleo. “Las empresas aún no están convencidas de que una persona con discapacidad pueda desarrollarse y desenvolverse en su trabajo con normalidad. Además, no supone ningún tipo coste, por parte de las empresas, darles una oportunidad laboral”, explica Morillas.

La ONCE  dispone de  programas para incentivar el empleo. “La integración, desde el punto de vista formativo-académico, es un complejo proceso. En primer lugar, el equipo médico diagnostica el grado de discapacidad. Posteriormente, se le hace un plan individualizado, y adaptamos su puesto de trabajo para que pueda desenvolverse con total soltura. Tras esto, le enseñamos a utilizar las herramientas que precisa su oficio. Para eso estamos dotados de técnicos especializados en braille y en las infotecnologías”, nos comenta Morillas.

La ONCE tiene dos vertientes. La primera de ellas atiende directamente al afiliado con equipos especializados. Por otro lado, a través de la Fundación ONCE, se atiende a personas que no están afiliadas y que padecen otro tipo de discapacidad. Esta Fundación se nutre de ayudas económicas, principalmente derivadas de la venta de cupones. “El 3% de la venta del cupón va destinado a las personas discapacitadas no afiliadas a la ONCE”, matiza Morillas.

ACCESIBILIDAD EN ZONAS URBANAS

“Granada es una ciudad que está preparada para que estas personas puedan acceder con total libertad, pero queda mucho por hacer”, añade Alberto, quien considera que preocupa más los prejuicios hacia las personas ciegas que las propias barreras arquitectónicas.

“La sociedad debería ser más solidaria y empática con las personas discapacitadas", opina Alberto. Para conseguir sensibilizar a la población, la ONCE realiza charlas en los colegios. Nos centramos, sobre todo, en enviar estos mensajes a la población más joven pues ellos son el futuro”, explica Alberto Morillas. “Si se conciencian desde pequeños, el día de mañana serán más tolerantes”, apostilla Alberto.

“Lo ideal sería que al toparnos con una persona que tenga dificultades a la hora de circular por la calle, la auxiliemos, así lograremos que salga de sus inseguridades y, poco a poco, obtendrá más independencia y autonomía”, dice Alberto.

REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

De un tiempo a esta parte, las compañías de telefonía ofrecen dispositivos móviles adaptados a personas con carencias visuales, con el fin de mejorar la calidad de vida del colectivo. “Las tecnologías ayudan a cualquier persona que tenga limitaciones a mantenerse en igualdad de condiciones, así que no se encuentran bajo ningún tipo de riesgo de exclusión laboral y social”, opina Alberto Morillas.

Imagen ilustrativa de una máquina de escribir y de fondo Alberto Morillas | Autor: Asun Rodríguez

En Granada, los programas que traza la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) son variados. “Estamos dotados de programas de braille computarizado. Además, poseemos sensores de voz que funcionan mediante unos comandos específicos”, añade el director granadino.

TALLERES, CLUBS Y PROGRAMAS

En la ONCE también hay tiempo para el ocio y el aprendizaje de otras materias. Hay actividades programadas como baile de salón, zumba, yoga, teatro, expresión corporal, manualidades, inteligencia emocional, cocina e, incluso, baile flamenco. Además, pueden participar en clubs porque enseñan a los afiliados a utilizar el ordenador, a coser, a leer en braille, etc. El cine y las tertulias son otros de los talleres que acaparan la atención de los usuarios.

“Del 25 de junio al 2 de julio tendremos campamentos de verano con alumnos de Granada, Almería y Jaén en el camping Cabo Pino de Málaga”, comenta Margarita Martos Piñas, jefa del Departamento de Servicios Sociales para afiliados.

PROYECTOS DE FUTURO

La ONCE no está pasando por su mejor momento. La venta de cupones es el principal ‘sustento’ de la organización, y no se vende tanto como se cree.  “Es un error que la sociedad nos tenga como los grandes operadores del juego cuando en realidad somos los más pequeños”, aclara Alberto Morillas. “Es sorprendente que el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad venda más que nosotros en todo el año”, concluye Morillas.