Mantienen la petición de 28 años de cárcel para el presunto asesino de su mujer en Guadahortuna

La fiscal sostiene que es un caso "de libro" de alevosía, porque le disparó en la cabeza "para asegurarse de que estaba muerta"

Granada.- Tribunales.- Acusado de matar a su mujer en Guadahortuna dice que disparó al creer ver "hormigas muy grandes"
Imagen del juicio en la Audiencia Provincial de Granada | Foto: Europa Press
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La Fiscalía ha mantenido su petición de pena de 28 años de prisión por la presunta comisión de sendos delitos de asesinato y de tenencia ilícita de armas para el hombre de 54 años al que enjuicia un jurado popular desde el pasado lunes en la Audiencia Provincial, acusado de matar a tiros a su mujer en junio de 2018 en el municipio de Guadahortuna (Granada).

En la exposición que ha hecho de su informe de conclusiones definitivas, la fiscal ha reseñado que la alevosía con la que habría actuado el procesado “es de libro”, en tanto en cuanto, en el primero de los tres disparos contra la víctima, de 43 años, “no apunta a cualquier sitio” sino “a la espalda” y “a menos de un metro”.

Una vez paralizada, le dispara, según ha defendido la fiscal con base en los testimonios de testigos y peritos que se han escuchado estos días, un segundo tiro “casi inmediato y a corta distancia, al abdomen”, y para “asegurarse la muerte”, un tercero a la cabeza.

Respecto de la atenuante de confesión propuesta por la defensa, que mantiene que fue un homicidio imprudente, según ha señalado la fiscal, no existe pues, en su declaración ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia, “habla de unos bichos” que se la aparecieron cuando disparó, si bien “no ha quedado acreditado” que “esta persona tuviera alucinaciones”.

Ha resaltado que él tiene derecho a la defensa pero no a contar “una película de alienígenas, de hormigas”, a la par que ha subrayado los testimonios de quienes han mantenido que el procesado “bebía como todos los del pueblo”, y no tiene antecedentes de problemas legales relacionados con la alcoholemia.

En su declaración, el pasado lunes, ante el tribunal, con un jurado popular que está compuesto por seis hombres y tres mujeres, el acusado indicó que disparó cuando creyó que se le abalanzaban unas “hormigas muy grandes” tras consumir un litro de güisqui en su casa.

Disparó a lo que creyó que eran “cuatro o cinco bichos”, que describió como “grandes, marrones, con las orejas y los dientes muy largos”, que se “tiraban” hacia él, y que fueron cayendo, y mantuvo que tomaba desde hacía años dos litros de güisqui y dos cartones de vino aproximadamente al día.

Por otro lado, la fiscal ha enfatizado que, además de la de parentesco, queda acreditada la circunstancia agravante de género, en tanto en cuanto no trataba a la víctima “bien, la insultaba continuamente, estaba obsesionado” y la “acosaba” con una “conducta machista”.

La acusación particular, que ejerce la letrada Montse Linares en representación de la familia, ha reseñado que ellos quieren que “se aplique la ley”, y se ha adherido también, en sus conclusiones definitivas, a la petición de prisión de 28 años de la Fiscalía por los mismos supuestos delitos.

En el juicio también está representada la Junta de Andalucía, que ejerce la acusación popular en defensa del “interés general”. Tras la exposición de las conclusiones, y una vez reciba el objeto del veredicto, el jurado se retirará a deliberar.

Relato de los hechos

Según el escrito de conclusiones definitivas de la Fiscalía, el acusado se dirigió al domicilio familiar el 16 de junio de 2018, en torno a las 13,30 horas, en el que ya no vivía por su “afición” a la bebida, por lo que residía con su madre.

Portaba supuestamente un revólver para cuyo uso no tenía licencia. Con “el decidido e inequívoco propósito de acabar con la vida de su esposa”, al llegar cerca del domicilio familiar, divisó cómo ella caminaba de espaldas, por lo que, “sin mediar palabra y de forma sorpresiva”, habría efectuado un primer disparo que “le alcanzó a la espalda”.

Ello le provocó “una parálisis súbdita de los miembros inferiores” a la víctima a la que, ya en el suelo, realizó supuestamente un segundo disparo a la región abdominal. Por último, y, según el fiscal, “con intención de asegurarse de la muerte” de ella, le descerrajó un tiro a quemarropa en la cabeza.

La víctima fue trasladada al Hospital de Traumatología de Granada, donde, a pesar de ser intervenida quirúrgicamente, falleció a las 17,30 horas del 17 de junio, por los politraumatismos causados por herida de arma de fuego.

El Ministerio Público agrega que el matrimonio, que tenía tres hijos en común, llevaba unos meses separado, lo que el acusado “no aceptaba, en la creencia de que su esposa pudiera mantener alguna otra relación con otra persona”. Por ello, en otras ocasiones, se había dirigido a ella “con insultos y admoniciones de muerte”, a lo que ningún miembro de la familia prestó atención.

En el momento de los hechos, el acusado “no presentaba ningún signo de haber ingerido bebidas alcohólicas” ni constan en el informe forense “patología neurológica ni psiquiátrica”, detalla la fiscal, que pide para él 25 años de prisión por la presunta comisión de un delito de asesinato, por el que también interesa diez años de prohibición de acercarse a sus hijos a menos de 500 metros y de comunicarse con ellos.



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