'Vuelva usted mañana', en memoria de Mariano José de Larra

Ayuntamiento de Granada
Fachada del Ayuntamiento de Granada | Foto: Antonio L. Juárez / Archivo
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Sirva esta carta de desahogo, válvula de escape y expresión de sentires y padeceres, así como de análisis de procederes. Tiempos estos difíciles y, se entiende, de arrimar el hombro, que hay que hacer lo que mandan las normas y más, si se puede: mantener una buena actitud ciudadana.

A partir de ahí, mi comentario, saturada de seguir las normas, actuar con sentido común y soportar tantos absurdos.

Las situaciones están llegando a ser surrealistas y más que absurdas, y no hablo ahora de las graves golpes de enfermedad, ni falta de ingresos, ni de pérdidas de soportes básicos de la persona, cuestiones estas de más gravedad y vitalidad; voy a hablar de un asunto de menor enjundia, aunque tiene que ver con estos tiempos. Voy a referirme a la sinrazón a la que están llegando algunas administraciones ¿públicas?, en general, en particular la del excelentísimo ayuntamiento de esta bendita ciudad.

Dos casos concretos. Necesité un certificado de empadronamiento, (aún no poseía certificado digital). Envié con lo pertinente a una persona a que me lo solicitara, pues mi horario de trabajo dificulta esta simple acción. Dicho emisario encontró la oficina vacía, pero hubo de sacar cita para el día siguiente, acudir de nuevo a la oficina y por fin, obtenerlo en no más de dos minutos, que ese día sí, acabaron dándoselo.

Otro caso, de otra índole, con el mismo ayuntamiento: intentas tramitarlo y te escurren a la página web, (como si todo el mundo fuera usuario de la red) lugar electrónico al que le dediqué bastantes horas de mi domingo, más otros flecos, con “0” resultados en el marcador de trámites realizados, y eso que ya contaba con el innovador certificado digital. Pero no queda ahí la cosa. Visito las oficinas, esta vez de forma presencial. Para ello tuve que saltar todos los obstáculos previos: espera telefónica, explicación de qué necesito hacer, cita obtenida en el día y hora específica ajustada a mis posibilidades…. Agotador. Bueno, ya dentro del edificio, solicito entregar un escrito en el Registro, (recuerdo aquí que la vía electrónica a la que me remiten me está vetada, ya perdí más de un día intentándolo y fue frustrante y aún me encuentro perdida en dicha Web).

La persona que hace de barrera en la sala de espera me dice que imposible que me sellen mi escrito, que pida cita telefónica, y así lo hago dentro de la misma instalación municipal. Vuelta a empezar con el teléfono, retraso y espera telefónica, musiquita…….. al final me atienden y dicen que me dan cita hora y media más tarde, cuando debo estar ya en mi puesto de trabajo. ¿Estamos locos? Estaba allí, dentro del edificio, a unos metros del registro, tras haber pasado el control, ¿puede entenderse? ¿No tardaron más en intentar encontrar un hueco, en otra oficina municipal a la que pueda acudir, otro día en otro hueco, que se me permita acercarme desde mi trabajo?..… El procedimiento no facilita en absoluto el derecho ciudadano con respecto a las administraciones públicas.

¿Qué comportamiento de las instituciones es este? Se retuercen los medios en frenar por el teléfono, concederte una cita, y por fin, llegar al final de esta carrera de obstáculos y obtener la medalla del sello en el papel entregado. ¿Tan difícil sería que guardáramos una cola con las medidas sanitarias pertinentes, y llegáramos al mostrador del dichoso sello sin tantos preámbulos?

Colaboración ciudadana, arrimar el hombro….. pero vuelva usted mañana, (previa cita).

Inmaculada Moreno Iáñez