El guitarrista Amancio Prada interpreta a Lorca en el Manuel de Falla

El artista emocionó a un auditorio identificado con sus canciones que hasta se atrevió a cantar el estribillo de un tema en gallego

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El guitarrista Amancio Prada, sobre las tablas del Auditorio Manuel de Falla | Foto: Gabinete
GranadaDigital
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Cantar e interpretar son dos cosas diferentes. En el caso de Amancio Prada, esta afirmación se pone especialmente de manifiesto. El cantautor leonés, además de entonar con cuidada afinación y un fraseo prodigioso sus canciones, las interpreta. De esta manera, el público tiene la sensación de que está viendo sobre el escenario algo auténtico, verdadero.

Es muy difícil crear un espectáculo de máximo relieve y mantener la atención constante del público, con una voz y una guitarra, sin más apoyo escénico que la luz y Amancio Prada lo consigue. En su actuación en el Festival de la Guitarra de Granada, tenía, si es que fue necesario, una motivación especial: rendir tributo a Federico García Lorca en el Centenario del Concurso del Cante Jondo de 1922, del que fue partícipe el poeta.

Comenzó de forma rotunda con 'La guitarra', hermosa canción con texto de Federico y anunció que después iba a hacer continuados una serie de temas con el texto del mismo autor, los 'Sonetos del amor oscuro' y dos 'Gacelas'. Después, llegó el turno de sus poemas gallegos, donde Prada explicaba algunas de las historias que rodean las composiciones, muchas veces inspiradas en hecho verídicos, y recordó la relación de Federico con Rosalía, a la que no conoció personalmente, pero por la que tenía una admiración especial. También recordó el trabajo que realizó sobre un texto de 'El maleficio de la mariposa' para el trabajo de varios artistas titulado 'De Granada a la luna'.

Con el público totalmente a su favor de corriente, entregado y en un sentimiento de complicidad indudable, se atrevió a invitarlo a cantar a través de una melodía gallega en cuyo estribillo todos podían participar. Así, esa complicidad referida se acentuó y Amancio Prada se marchó del Auditorio Manuel de Falla y de Granada, guitarra en mano, instrumento que domina de forma magistral, no sin antes atender pacientemente a numerosos espectadores que deseaban que les firmara algunos de sus discos. Se trata de un mito presente que en el Festival de la Guitarra se ha unido a la figura eterna y universal de Federico García Lorca.