Samu manda al Granada a la UCI (3-1)

El conjunto rojiblanco pierde ante el Alavés en un viernes de rebajas que el delantero castiga con un gol y su contribución en otro

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Samu Omorodion celebra el primer gol del partido | Foto: LaLiga
Chema Ruiz España
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El caminar del dedo de Samu Omorodion en la espalda rojiblanca dibujando un corazón fue tan efímero como, a la postre, doloroso para el Granada. El amor que profesaron resultó ser, además de breve, uno de esos que matan aun con el paso del tiempo. La herida de su marcha no había cicatrizado aún cuando el reencuentro de este viernes, con el delantero convertido en estrella emergente del Alavés, ha desembocado en depresión nazarí. Nadie puede hacer ya oídos sordos ante las alarmas que resuenan en torno al granadinismo. El conjunto dirigido por Paco López ingresa en UCI tras perder en Mendizorroza en un viernes de rebajas. El que fuera primer goleador del equipo en Liga ha destrozado a sus antiguos compañeros, plúmbeos. Contribuyó sobremanera en un primer tanto que se apuntó Torrente en su propia meta y cabeceó sin marcaje el tercero. Entre medias, Rebbach sacó los colores de una zaga alevín. Uzuni maquilló el marcador desde los once metros cuando los de franjas horizontales ya se movían por inercia. El 'Glorioso' se desmarca, con ocho puntos de ventaja sobre su rival de este viernes; los granadinos se queman.

La relación entre el ariete y el Granada fue tan intensa como fugaz, un amor veraniego que quebró miles de corazones, ahora rencorosos. A Paco López, resignado, se le escapó una risa tímida y nerviosa cada vez que, en la previa, hizo referencia a su pupilo en el bando rival, que pasó como una expareja orgullosa por delante de la formación rojiblanca. En el cruce de miradas brotaron los sentimientos aún latentes. Uno de los dos no quería cortar. En la fila de los saludos iniciales, los mismos hombres con los que el cuadro nazarí igualó al Getafe, con la excepción de Bryan Zaragoza, en casa por sanción. Qué dupla habría formado con Samu Omorodion. Álvaro Carreras, errático, entró en el lugar del ingenioso extremo, como solución menos intervencionista sobre el esquema. Sin su magia, de destello menos luminoso en las últimas semanas, el peso ofensivo se lo repartieron Uzuni y Lucas Boyé, famélicos.

No fueron necesarias las presentaciones. Se vieron los dos contendientes, rivales por la permanencia, y se debieron de sentir de nuevo en la pugna por el ascenso el curso pasado, por lo que pasaron directamente a las hostilidades, y pronto a los descuentos. En la primera acción del duelo, Rebbach trató de sorprender con un lanzamiento desviadísimo desde lejos. Álvaro Carreras replicó en una penetración atropellada por banda izquierda que finalizó muy arriba. Seguidamente, el Granada se saltó el turno local y Lucas Boyé, que controló en el área un envío medido de Gonzalo Villar, descargó para el inocente golpeo de Gumbau a las manos de Sivera. Tomó la alternativa Samu inmediatamente después, en un desmarque que trató de convertir en centro, pero la pelota, picada, fue a parar a la parte posterior del larguero, en aparente fuera de juego. Puro desgobierno promovido por la necesidad. Los visitantes intentaron tomar el mando y al momento estaban en la lona.

Los de Paco López perdieron un saque de banda casi en el banderín del campo adversario. A Luis Rioja se le congeló la sangre y empezó a sortear rivales como si fueran conos en un entrenamiento, tras lo que combinó con Guridi. El mediapunta detectó la carrera de Rebbach por el carril izquierdo, desprovisto de la atención de Manafá en su incursión, y el extremo envió raso al corazón del área. Ahí, Samu Omorodion flota como una mariposa y pica como una abeja. Se adelantó a Raúl Torrente en un movimiento excelente y acarició la pelota, que salió rebotada por encima de André Ferreira tras tocar en la bota del central. El exrojiblanco lo celebró como propio y con rabia, como si hubiera acumulado en su interior resentimiento desde su marcha. Los nazaríes se resquebrajaron de nuevo, por enésima vez obligados a la remontada, con el ánimo en los tobillos.

El conjunto albiazul fue tomando el control mientras el Granada se retocaba para tratar de evitar males mayores. Los de Luis García Plaza se dieron cuenta de que había un agujero por el pasillo diestro, siempre desubicado Manafá, y Rebbach empezaba a salivar, por lo que Uzuni se descolgó para acompañar en el repliegue y desplazar a Melendo hacia espacios interiores. El duelo, no obstante, perdió ritmo en favor del cuadro babazorro, que no solo no sufría, sino que se sentía ganador en cada envío a la espalda granadinista. En uno de ellos, Samu pisó área, pero Torrente, expeditivo, rebañó para alejar el el peligro. Los rojiblancos carecían de ideas y sus posesiones se diluían en la orilla sin exigir a su rival, cómodo y férreo con las líneas juntas.

Los granadinistas intentaron avanzar yardas con desgana, sin despertar la más mínima inquietud en los de casa, que incluso encontraban cierta facilidad para llegar a las dependencias de André Ferreira. Se revolvió Samu cerca de la zona de banquillos, con soltura, y filtró un pase para el desmarque diagonal de Luis Rioja, demasiado largo. Poco después, en otra acción nacida en la misma esquina que dio a luz el primer gol, el Alavés asestó la segunda puñalada. La zaga babazorra despejó sin miramientos y el que fuera delantero del Granada bajó el balón como pudo. Guridi, de mente ágil, le dio sentido a la pelota con una apertura para la incorporación de Javi López por la pradera que Manafá cercaba sin vallas. Rebbach desdobló por dentro para sumar al grosero desajuste a Ignasi Miquel, recibir y, tras orientarse, trazar la rosca a la red. Toda una comedia de enredo.

El bochorno pudo ser mayor al descanso, pero Samu Omorodion no logró pescar en una falta de entendimiento entre Ignasi Miquel y André Ferreira, primero, y Torrente sacó después un pie elástico para repeler un tiro de Luis Rioja, aletargado Álvaro Carreras en la protección. Las rebajas continuaron ya tras la reanudación. André Ferreira se convirtió en una extensión del poste para taponar un centro que se envenenó. Después, Luis Rioja golpeó con violencia desde la frontal, pero su disparo fue de nuevo escupido por el guardameta portugués. 

El Granada era un flan y el cuchillo albiazul se afilaba. Manafá permitió que Antonio Blanco se colara hasta la cocina, abroncado el lateral por un Ignasi Miquel desbordado. Torrente resolvió más adelante otra carrera de Samu Omorodion, que se convirtió el preludio del tanto del melillense. Álvaro Carreras regaló la pelota junto a la cal y Guevara filtró un pase para la incursión de Luis Rioja. El extremo combó el centro y el exrojiblanco, despegado de su marcador, giró el cuello para sorprender a André Ferreira, que palmeó con muñecas gelatinosas. Ahora nadie le podía discutir la diana, pero surgió un inesperado arrepentimiento en el punta, tal vez por la efusividad con la que festejó el gol anterior, y pidió disculpas. El daño, en cualquier caso, era el mismo para los nazaríes, críticos.

Aunque quedaba media hora, el pescado estaba ya vendido. Paco López buscó una reacción en el banquillo con la introducción de Famara Diédhiou, Sergio Ruiz y Antonio Puertas, pero su Granada era un cuerpo inerte, desalmado e incapaz. La exnovia cadáver de un proyecto de futbolista estelar. Su homónimo en el conjunto babazorro también movió fichas, pero más bien pensando en el refresco de sus hombres. En otra tanda de relevos, Samu Omorodion recibió el aplauso de su hinchada, reemplazado por Kike García, que alguna que otra muesca ha dejado a los rojiblancos en los últimos años. Melendo localizó entonces en el área a Uzuni, que se giró y armó rápido la pierna, presto Abqar para alejar el tiro. Gumbau centró en un córner posterior y Diédhiou remató, si bien su testarazo no alcanzó la meta.

El senegalés se llenó después de ilusión en un disparo lejano, que, a ras de hierba, embolsó Sivera sin problemas. Más tarde, ya con Ricard y Weissman sobre el terreno de juego, forzó un penalti light de Gorosabel que Uzuni, francotirador, transformó. Al albanés le vendrá bien la diana en lo anímico, aunque al Granada le sirvió de poco. El amago de respuesta apenas quedó en un par de llegadas posteriores que tampoco despeinaron al Alavés, felino Sivera. Esta era una oportunidad que no podían dejar escapar los rojiblancos, encamados en Cuidados Intensivos. Su pulso es débil.


Ficha técnica:

Deportivo Alavés: Sivera; Gorosabel, Abqar, Rafa Marín, Javi López; Antonio Blanco, Ander Guevara (Benavídez, 68’); Abde Rebbach (Álex Sola, 68’), Jon Guridi (Ianis Hagi, 73’), Luis Rioja (Tenaglia, 90’); y Samu Omorodion (Kike García, 73’). 

Granada CF: André Ferreira; Manafá (Ricard, 79’), Ignasi Miquel, Torrente, Carlos Neva; Melendo (Weissman, 79’), Gumbau, Gonzalo Villar (Sergio Ruiz, 63’), Álvaro Carreras (Antonio Puertas, 63’); Uzuni y Lucas Boyé (Famara Diédhiou, 63’).

Goles: 1-0: Torrente, en propia puerta, min. 11; 2-0: Abde Rebbach, min. 39; 3-0: Samu Omorodion, min. 56; 3-1: Uzuni, de penalti, min. 86.

Árbitro: Javier Alberola Rojas, del comité castellanomanchego. Amonestó al local Guevara, así como a los visitantes Gonzalo Villar y Lucas Boyé.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la 14ª jornada de Liga en Primera División, disputado en el estadio de Mendizorroza, ante 15.705 espectadores.







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