“Las fiestas ilegales siguen a pesar de las actuaciones policiales”

Tras una noche en la piel de la Policía Local de Granada, se puede comprobar que hay personas que aún no son conscientes de la gravedad del coronavirus

NOCHE POLICIA LOCAL GRANADA - Dani B 05
El toque de queda crea un ambiente en el que el mínimo ruido perturba la tranquilidad de la noche | Foto y vídeo: Dani B. / GD
Rosa Núñez
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Parece que el hecho de que el mundo entero esté sufriendo la pandemia del Covid-19 no es suficiente para todos y hay algunas personas que aún no se han concienciado de lo importante que es seguir las medidas sanitarias para luchar contra la enfermedad. La Policía Local de Granada lo sabe bien, pues durante las noches de cada fin de semana sobre todo, y a veces también en días laborables, deben patrullar las calles de la capital y atender a decenas de llamadas de vecinos alertando sobre fiestas ilegales en pisos alquilados. Además, desde este fin de semana, en el que se ha ampliado el horario del cierre de comercios y bares y se ha retrasado el toque de queda a las 23:00 horas, los granadinos aprovechan para estar más en la calle y si la noche promete, irse a alguna casa a continuar la fiesta.

“El ruido viene del piso 5º Alfa y según indica el requirente, son reincidentes, ténganlo en cuenta”. Este es sólo un ejemplo de los múltiples avisos radiofónicos que las patrullas, repartidas en parejas en coches y denominadas Omega (1, 2, 3…), reciben, como se puede ver en el vídeo que acompaña a este reportaje, disponible en el canal de Youtube de GranadaDigital. “Venga, recibido, estamos en camino”, responde uno de los agentes mientras su compañero pone rumbo a la dirección indicada por la central.

Con un inmenso agradecimiento a la institución policial de la capital, tanto por su servicio cada día en favor del bienestar ciudadano, como por su disponibilidad y accesibilidad a la hora de que un equipo de GranadaDigital les acompañara en su jornada laboral del viernes por la noche, comienza la carrera por las calles granadinas. “La gente está cansada y está deseando que llegue un viernes o un sábado por la noche para poder juntarse”, comenta José Manuel Toro, policía local de la Unidad Omega 1.

En muchas ocasiones, cuando los agentes reciben una llamada por parte de un vecino y llegan al edificio en cuestión, el ruido ya ha cesado, por lo que no se puede hacer nada más. El problema es que los requirentes a veces tienen miedo de ir primero a la casa para avisar a los que están haciendo ruido para que paren o bajen el volumen “porque les da miedo de que se les puedan encarar porque lleven ya bastante tiempo en el piso y, si están un poco bebidos, les pierden el respeto a los vecinos y les da igual estar molestando”, según indica José Manuel.

No sólo en eso se centra la Policía Local de Granada por las noches, sino que también cabe la posibilidad de encontrarse con un control de alcoholemia gestionado en el término municipal de la capital por la Policía Nacional, en cuyo caso, ambas instituciones tienen que colaborar la una con la otra. Uno de los agentes declara que “en las dependencias de la Policía Local se le realiza la prueba de alcoholemia y el vehículo se moviliza y se lleva al Depósito Municipal”, situado junto a la Jefatura de la Policía Local granadina.

Las asociaciones de vecinos lo confirman

Las asociaciones de vecinos de la capital lo corroboran: hay fiestas por toda Granada. Sin embargo, en las zonas con pisos alquilados a estudiantes son más habituales este tipo de reuniones. Un ejemplo es el barrio de Camino de Ronda, sobre todo por las calles de Gonzalo Gallas y Pedro Antonio de Alarcón hasta Recogidas. Se debe a la cercanía a los campus de Ciencias, Derecho, Traductores…de la Universidad de Granada (UGR), así como al centro de la ciudad, a las paradas de autobuses y a la estación de tren.

Aunque esto no es nuevo, pues “antes del coronavirus también había fiestas”, según indica Pepe Vargas, presidente de la Asociación de vecinos de Camino de Ronda. Por tanto, no se debe a que ahora haya más fiestas que antes, sino que el silencio que inunda las calles desde las 23:00 h. por el toque de queda crea un ambiente en el que el mínimo ruido perturba la tranquilidad de la noche.

Por eso, una televisión con un volumen algo más alto o una charla entre dos compañeros de piso pueden parecer, a oídos del vecindario, toda una celebración. “En el silencio de la noche se escucha todo, más si los pisos son antiguos, como ocurre muchas veces. Pero una televisión, por ejemplo, no es un ruido que genere verdadera molestia, por lo que normalmente no se denuncia, sino que se comunica a la persona en cuestión que baje el volumen y, si no reincide, no hay por qué tomar otras medidas”, explica Juan Manuel Palomino, compañero de la Unidad Omega 1.

Por otro lado, las reuniones que los policías locales se encuentran actualmente, no suelen ser ni mucho menos como en la época preCovid-19, pues ya no son tan habituales las fiestas con hasta 60 participantes, como relata Vargas que una vez pasó en su bloque. Actualmente, el presidente de la asociación asegura que en su comunidad “son todos muy pacíficos y no hay problemas”.

Lo que Pepe más lamenta es que “las fiestas siguen a pesar de las actuaciones policiales” y parece que la única solución es “atacar al bolsillo”. ¿A qué se debe? ¿Es posible que algunos jóvenes no sean conscientes de todo lo que está pasando, del peligro que puede conllevar reunirse con varias personas en un espacio cerrado y sin medidas de seguridad? “Deben darse cuenta de que lo que están haciendo no es normal. Porque ya no sólo es por el ruido de las fiestas, sino que estarán sin mascarillas, muy juntos, y al final se lo irán pegando unos a otros”, dice contundente Vargas.

Si bien cuando terminó el confinamiento en mayo, al haber tanto miedo y desconocimiento por parte de todos, no se produjeron tantas reuniones ilegales, “se notó mucho cuando vinieron los estudiantes en octubre”, admite Pepe, quien añade que en su caso, aunque el piso que hay pared con pared con el suyo es alquilado a estudiantes, vive muy tranquilo.

La Policía Local de Granada debe atender cada noche decenas de llamadas | Foto: Dani B. / GD

La ignorancia no exime del cumplimiento de la ley

‘La ignorancia no exime del cumplimiento de la ley’ (ignorantia juris non excusat o ignorantia legis neminem excusat): es un principio de Derecho que indica que el desconocimiento o ignorancia de la ley no sirve de excusa para su cumplimiento. Y es que muchos jóvenes dicen no conocer bien las últimas medidas impuestas por el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, o bien parecen no querer enterarse. No saben además que, por la infracción de estas normas, pueden perder el derecho al alquiler de sus pisos.

Por eso, es importante recordar que no puede haber más de cuatro personas en el interior de una casa, y que el toque de queda no dictamina simplemente que alguien no pueda estar en la calle entre las 23:00 y las 6:00 h. (en el momento de la grabación del vídeo, aún era a partir de las 22:00 h.), sino que no puede estar fuera de su domicilio. Es decir, si una persona queda con alguien para cenar, por ejemplo, antes de las 23:00 h. deberá haber vuelto a su casa. Ni siquiera aunque se quede a dormir en la casa de su conocido estará cumpliendo la ley. Este es un matiz que no todos han entendido, por lo que es habitual que la Policía Local se encuentre con reuniones en las que la excusa perfecta es que no se está quebrantando la ley, pues si no están en la calle están cumpliendo el toque de queda. Pero no.

Asimismo, aunque los agentes conceden un margen de unas dos horas más allá del inicio del toque de queda para que los trabajadores de comercios y hostelería puedan volver a casa, frecuentemente también se encuentran con viandantes que van por la calle más contentos de la cuenta y sin preocupación alguna por la hora, como se puede apreciar en un momento del vídeo. “Nos interesa que esas personas se vayan a casa pronto y descansen también”, admite uno de los agentes.

Otros ciudadanos se saltan el toque de queda para ir de una casa a otra en busca de más fiesta o volviendo a su piso para dormir. “No le entra a uno en la cabeza que la gente esté andando por ahí a su libre albedrío, que les dé igual si fallecen familiares directos o se infecten”, expone Juan Manuel, que no entiende cómo uno de los jóvenes con los que se han topado por la calle le diga que “es ley de vida” que se mueran los mayores. José también cuenta que una vez una chica les dijo que “su abuela había fallecido de Covid-19, pero que ella era joven y tenía que vivir la vida y divertirse. Así no vamos a solucionar esto“.

Por otro lado, en general, según la mayoría de los reglamentos municipales de España, para una zona residencial, no se puede hacer ruido desde las 22:00 hasta las 8:00 h., aunque en la práctica este horario se extiende muchas veces por la noche hasta las 00:00 h. En el caso de Granada, como señala en un momento José Manuel, “según el reglamento municipal, después de las 23:00 h. no se puede hacer ruido”.

Los precios de las multas varían mucho en función de las circunstancias en las que se estén incumpliendo las normas. Una fiesta en un piso puede salir por un coste que vaya entre los 400 y los 750 euros, dependiendo de si han sido los vecinos quienes han alertado a la Policía Local o si ha habido reiteración en los hechos. Evidentemente, también entra en juego el ruido que se estuviera produciendo, las personas que participaran… Si el pago de la multa se realiza pronto, el precio bajará en un tanto por ciento, mientras que si se excede el plazo máximo del importe de la sanción, éste ascenderá. Es importante destacar que si no se abre la puerta, también se procede a la gestión de la multa, que llegará en forma de notificación a la vivienda un tiempo después.

Un mensaje a la ciudadanía

“Desde la Policía Local de Granada queremos decirle a los ciudadanos que la mayoría lo están haciendo bastante bien, que por favor sigan así, que queda poco. Y que se extremen las medidas de precaución, que todo esto, si Dios quiere acabará pronto“. Así se despide José Manuel Toro antes de seguir con la ronda nocturna junto a su compañero Juan Manuel Palomino, que como tantas otras unidades del cuerpo policial de la capital granadina, trabajan incansablemente cada noche, hasta las 7:00 h., por el bien de todos los ciudadanos.







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