En campaña con…Antonio Cambril (Podemos IU Adelante): “Hay que impedir que gobierne la derecha”

"Las transnacionales controlan todos nuestros servicios públicos en su propio beneficio; eso no puede ser" | "Recuperar el Darro es posible y fácil de financiar" | "Hay votos prestados al PSOE que pueden volver a la izquierda"

EN CAMPAÑA CON ANTONIO CAMBRIL Dani B-2
Antonio Cambril, cerca del monasterio de San Jerónimo, tras una charla con jóvenes | Foto y vídeo: Dani Bayona
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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La cita con el candidato de Podemos IU Adelante a la alcaldía de Granada es en el mercado de San Agustín, con lo que sobrevuela la pregunta: ¿se tratará de acompañarle en un reparto de propaganda entre los usuarios de los puestos de carne, pescado y conservas, clásico de las campañas donde los haya?

La respuesta no tarda en llegar y es negativa. Antonio Cambril no es de ese tipo de políticos. Se opone frontalmente a “darle a la gente unos papeles con mi careto en la portada” y ni siquiera es partidario de pedir el voto, salvo en momentos puntuales como el minuto final de un debate televisivo. “El voto no se pide; se gana”, justifica.

Llega con una asesora de campaña y con su perra (la de él), que se llama Vicky, es bastante mayor, ya no oye y está perdiendo la vista. Anda medio cabreado por algo que no desvela. Se disculpa reconociendo que tiene “un mal pronto, pero una buena tarde”, lo que quiere decir que el enfado no es para tanto. Tiene un punto despistado, pero es casi tan lúcido cuando habla como cuando escribe. Y, como decían al final de Con faldas y a lo loco: “Fuma, fuma mucho”.

Cambril atiende a los jóvenes de Izquierda Unida que le hacen llegar sus demandas

Periodista con una larga carrera profesional a sus espaldas, dice que, cuando dio el salto a la política, ya intuyó que iba a recibir críticas, como por otra parte le sucede a todos los políticos. Lo que no imaginaba era “que algunos hayan sido tan desconsiderados hacia esta confluencia de partidos” ni que alguien le dijera en los primeros días de su andadura como candidato que llevaba “treinta años dando y ahora le tocaba recibir y aguantarse”.

Asegura que acepta los reproches como el que más, pero no un argumento de esa naturaleza “porque yo he dado, eso es cierto, pero siempre a los poderosos, con información veraz y sin esconderme, con mi firma o mi foto al lado de la noticia, y no he recibido ninguna denuncia en todo este tiempo”.

Cierto es que quien en sus columnas escribía a menudo sobre los fulares del alcalde, al que rebautizó como Paquito Cuenca y olé, no debería esperar muchas lisonjas desde según qué sectores. “Escribí eso en tono irónico, por supuesto. Quería dar a entender que nuestro alcalde tiene mucho interés en salir en las fotos y estar en todas partes, cosa que no me parece del todo mal, pero a veces también hay que pisar el despacho, hacer política, tomar decisiones…”

Toma y daca con los jóvenes

Esta mañana, el acto principal de su campaña es un encuentro con jóvenes de Izquierda Unida en una cafetería cercana a la facultad de Políticas. Les hacen llegar sus peticiones (entradas más baratas a monumentos o conciertos, medidas contra las casas de apuestas, fomento de la cultura…) que escucha mientras toma nota. Un espectador atento notaría que, de forma casi imperceptible, se le levanta una ceja cuando escucha verbos tan forzados como “implementar” o adverbios tan manidos como “básicamente”. Como muchos otros periodistas veteranos, tiene sus manías con el lenguaje.

Después, contesta a todas esas demandas con franqueza. En resumen: algunas se podrán atender “aunque tengamos encima la ruina económica que tenemos”, pero en otros casos la cuestión no depende del ayuntamiento, sino de otra institución, así que “sólo las conseguiremos si luchamos por ello”. Sobre las que promete que sí se pueden realizar, hace un matiz importante y desde luego inusual entre la clase política: “Si no cumplo, cuando me veáis en la calle, me miráis a la cara y me decís que soy un mentiroso”.

En ese encuentro le acompaña Paco Puentedura, número tres de una lista en la que no sólo hay políticos de experiencia, como él, sino también gente de la cultura que se ha querido implicar. De los 27 nombres de la candidatura, 16 son independientes. Cambril dice que está orgulloso del nivel de implicación que se ha logrado en la confluencia.

Servicios públicos y situación económica

Allí, y cuando después se somete a una entrevista para GranadaDigital, habla de una de sus fijaciones políticas: la municipalización de servicios públicos. “Aquí ya casi todo está gestionado por empresas privadas. El servicio de información 010, la vigilancia de los colegios, el transporte, el agua, la limpieza, el cementerio… Y además eso no nos sirve para ofrecer mejores servicios. Córdoba está entre las más limpias de España y el servicio de limpieza cuesta 20 millones al año. Granada está entre las más sucias y cuesta 44”, subraya.

Ha tomado carrerilla: “Sitios tan cercanos como Málaga están remunicipalizando servicios públicos. Lo que  no puede ser es lo de aquí, que en los últimos veinte años las transnacionales se han hecho con todos los servicios y han privatizado las instituciones públicas en su propio beneficio”.

Un proyecto sobre el río Darro

Apunta a soluciones intermedias. Por ejemplo, que algunos servicios se sacaran a concurso público, “porque la empresa pública debe tener el mismo derecho a intervenir en el mercado. En algunos casos se puede crear una Unión Temporal de Empresas para hacer un servicio y que el dinero revierta en empresas granadinas y sirva para crear empleo. Todo menos que quien regule el mercado sea una empresa privada”.

Llega el momento de abordar la que probablemente es la propuesta estelar de la confluencia: rescatar el río Darro. Cambril asegura que es una obra realizable -“si no, no la propondría”- y fácil de costear. “Tendría que ser un proyecto en el que se implicaran todos y que todos nos olvidáramos de la autoría, yo el primero. La obra tendría un plazo de diez a quince años y se combinaría con la peatonalización del centro, que es básica para atajar la contaminación. Sería mucho más barato hacer eso que un túnel, porque es más fácil quitar que poner. Y tendría la ventaja de hacer de Granada una ciudad más hermosa, porque la Carrera del Darro no llegaría hasta Plaza Nueva, como ahora, sino hasta Puerta Real. En cuanto a la financiación, tendríamos que sanear el ayuntamiento para pagar el 20% inicial, pero conseguido eso, podríamos echar mano a los 100.000 millones de fondos internacionales para la protección ambiental de los cascos urbanos y también con fondos Edusi que se destinan a actuaciones en zonas patrimoniales, como es el caso”, explica.

Sabe que es difícil poner de acuerdo a los políticos en algo que no va a dar réditos políticos a corto plazo, pero alega al respecto que “aquí estamos hablando de otras cosas a largo plazo, como la capitalidad cultural europea en 2031, o el acelerador de partículas, que llegará a o no. Esto es más tangible, más fácil y permitiría recuperar el esplendor de Granada”, zanja.

La línea roja infranqueable

¿Se marca líneas rojas si es alcalde o tiene responsabilidades de gobierno? Tiene muy claro que una sí, al menos. “Hay que frenar a la derecha porque, si está no ya 13, sino 5 años más en el gobierno, terminará de arruinar la ciudad y el futuro de nuestros hijos y nietos. Mi interés principal es que la derecha no esté y haría lo imposible para conseguirlo”, destaca, para añadir que es factible que Granada tenga un gobierno de izquierdas tras la consulta electoral.

“Hace seis meses eso era impensable, pero creo que no se van a reproducir los resultados de las generales. Hay un voto prestado al PSOE que puede volver a la izquierda y, por otra parte, creo que en la derecha se pueden producir grandes restos. Si eso ocurre y nosotros logramos restos cortos, podemos gobernar con menos votos”, finaliza.

 

 

 



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